alejandro barreiro

A pocos días de las celebraciones del mes patrio nos encontramos con un país que tiene una historia enmascarada con un país inviable, sólo a través del conocimiento de nuestra historia es la forma en que podemos aspirar a tener un Estado de Derecho que nunca hemos tenido, no podemos hablar de un Estado fallido, porque no puede fallar lo que nunca ha existido.

¿Por qué no lo hemos tenido?, por la sencilla razón que en nuestra historia no hay contradicciones, es decir, una historia de buenos y malos, una historia que dependiendo el monarca sexenal se define para legitimar los cambios, cambios, muchos cambios, para que todo siga igual.

México nunca ha tenido soberanía por esta historia enmascarada, debemos reunir a Cortés y a Moctezuma, a Bernal Díaz del Castillo y Nezahualcóyotl, al Virrey de Mendoza y a Cuauhtémoc, sólo así podremos tener un sentido del país, no una historia de buenos y malos, una historia que nos muestre un devenir con todos sus sectores integrados. Nos hemos independizado políticamente, pero no en nuestro día a día, con un sistema de castas colonial que existe, todos lo sabemos, pero nadie se atreve a reconocer y así nunca llegaremos una conciencia independiente.

México no puede liberarse cuando la historia está enmascarada, la esperanza de la gente está en volver a la idea del Estado de Derecho, tenemos que buscar una revolución, pero una revolución hegeliana, un tránsito de lo cuantitativo a lo cualitativo, dejar de ser una sociedad informalizada, que sólo lleva al país a un vacío de contenido y legalidad.

Uno de los puntos que impiden a México el desarrollo está en la ineficiencia de la burocracia y la corrupción, cuando esta ineficiencia también es corrupción. En la corrupción han encontrado las clases dominantes una forma de repartir la riqueza, si bien se habla de ella y se dice que se combate para generar interés en la inversión, es la misma corrupción la que genera el interés del extranjero para invertir, así como del empresario nacional ya que en un Estado de Derecho, una nación basada en la legalidad, no tendrían la ganancias que actualmente tienen.

Siempre se han visto la crisis de México en relación a las crisis de Estados Unidos o del mundo, pero nunca se ha reconocido que el origen de las múltiples crisis que ha tenido México han sido consigo mismo. El país necesita una reforma, pero no una reforma que legitime la ilegalidad, no una reforma para perdernos en el cómo y no plantear el para qué, una reforma que reconozca que el país necesita un rumbo de nación, no una reforma que busque resolver los problemas de la política, necesitamos una reforma que genere ideas que sustenten y legitimen a nuestra clase política.

Montesquieu decía que hay dos tipos de pobres: los que crea el Estado y los que por su propia pobreza no son capaces de encontrar un espacio para ellos. La pobreza no es el principal problema de México, el principal problema es la desigualdad y esto lo podemos ver en un país en el que más del 50% se encuentra en situación de pobreza y en el que a la vez hay mexicanos que engalanan la lista de los hombres más ricos del mundo y que no lo han logrado por la innovación, por el desarrollo de tecnología, sino por el vacío de un Estado de Derecho.

No se quiere reconocer que nuestro 18 brumario está muy cerca y sólo podemos evitarlo si creamos una república con republicanos y ciudadanos.

Deja un comentario