alejandro barreiro

Hay un discurso que podemos ver actualmente en la red, que es el famoso discurso anti-sistema que dio hace más de una década Don Julio Anguita, quien fue Secretario General del Partido Comunista en España.

Hoy más que nunca este discurso ha alcanzado una gran vigencia y me atrevería decir un discurso premonitorio.

En este discurso considero las siguientes tesis:

  1. El hombre ya no gobierna, el verdadero gobierno y verdadero poder es el de un Leviatán económico que está siendo gobernado por un grupo que representa el poder económico.
  2. Resignación de los hombres, ante un discurso que no hay más verdad que la competencia y el crecimiento económico así sea a costa de la vida misma del planeta y de la vida humana misma. El poder único es el del mercado, que nos ofrece un bienestar que no vemos.
  3. Distractores, opio al pueblo, literatura de evasión para confundir nuestra existencia con la existencia de las pantallas de televisión. Alienación de nuestro mundo.
  4. La politización de la justicia y la judicialización de la política.
  5. Filosofía calvinista, como la de la sociedad estadounidense, nosotros somos los culpables de toda nuestra situación. Un dominio del poder que se basa en un dominio más cruel, el dominio de la mente.
    1. Austeridad, pero no entender austeridad con miseria, austeridad en nuestra forma de vivir, una austeridad que nos permita interactuar con el otro y generar ideas.
    2. El poder actual es un poder que promueve el esclavismo, pero no el de las cadenas, la esclavitud mental, sedación del pensamiento que genera resignación.
    3. La política sólo vista como compra de votos, pero no sólo de forma monetaria, compra de votos a través de los anestésicos del sistema.

Debemos buscar la rebeldía, pero no la rebeldía vista como dar gritos y agredir, una rebeldía que signifique que no debemos aceptar que el mercado y la competencia sea la única verdad, una rebeldía que signifique defender al hombre, a nuestra vida, valores que deben ser mantenidos como el valor de la igualdad, pero identificando que la igualdad no es el igualitarismo, una igualdad que se base en la dignidad humana y la conciencia libre, que no es lo mismo que libertad de conciencia.

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