Blas A. Buendía 

A México ya no le puede ir más peor como en los últimos cuatro sexenios, desde Ernesto Zedillo pasando por Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

La coyuntura que se vive en el quehacer político, ha degradado a toda la sociedad en el marco de las terroríficas ocurrencias del que se cree el Dios Todo Poderoso de México, encarnizado por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el hombre que de facto ha marcado la Agenda Política Nacional en estos tiempos preelectorales.

Incluso, en la farándula política se ha degradado ya que la senadora con licencia Layda Sansores, se develó como una entreguista hasta la médula al besar la mano del Mesías de Macuspana, acción por demás bochornosa ya que existe todo un ejército que avala las ilegalidades de López Obrador.

Al momento de su detención en 2006, la secuestradora Nestora Salgado García, tenía 39 personas privadas de su libertad y por las que exigía entre 5 y 50 mil pesos para su liberación.

Al día de hoy, la señora Salgado está en la lista plurinominal al Senado de Andrés Manuel López Obrador, es decir, sería legisladora sin competir por la vía del escrutinio popular.

Al llegar a la Cámara alta, tendría fuero constitucional, lo que le permitirá regresar de Estados Unidos y no ser enjuiciada por los crímenes que ha cometido, en el próximo sexenio.

Su nominación le garantiza a López Obrador aproximadamente un millón de votos de la guerrilla de Guerrero y traficantes y vendedores de goma de opio y amapola, a quienes el Peje les ha ofrecido amnistía en caso de llegar a Palacio Nacional.

Se crearía de forma inmediata, un narco-Estado donde la anarquía de los barones de estupefacientes cometerían inverosímiles asesinatos poniendo de espaldas a toda la sociedad sin que alguien la defendiera, ¡vaya!, las organizaciones internacionales quedarían como expectantes ante la violación masiva de los derechos humanos.

México estaría a punto de convertirse en otra Venezuela, en un paraíso donde el crimen organizado dominaría, exterminando a familias mexicanas enteras en caso de negarse a “colaborar” en la distribución de droga. La amnistía de López les permitiría actuar con toda impunidad.

Gane o pierda el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el escenario político tendrá a dos impresentables criminales en el Senado de la República, la secuestradora Nestora Salgado y al ladrón Napoleón Gómez Urrutia.

De tal forma que el famoso AMLO, nervioso porque avizora su tercera derrota presidencial, se ha transformado en la cobija de criminales.

Es de hacer notar que Nestora Salgado García es una activista mexicana, líder y comandante de la policía comunitaria en la comunidad de Olinalá del estado sureño mexicano de Guerrero, nacida en el año 1971 en dicho municipio; clandestinamente, tuvo que huir a la Unión Americana por las órdenes de aprehensión debido a delitos cometidos comprobables con base a la apertura de Carpetas de Investigación.

En tanto, Napoleón Gómez Urrutia –solo por citar dos ejemplos-, se exilió en Canadá desde el 2006, después de que lo acusaran por un fraude millonario, al tener el cargo de líder del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros Metalúrgicos Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana.

El 10 de febrero pasado, el fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador, dijo que si gana la presidencia crearía las condiciones para que Gómez Urrutia pudiera regresar al país, dando pie a la aceptación de formar su gabinete con lo más granado del crimen político.

“Allá está Napoleón Gómez Urrutia en Canadá, en el exilio, porque lo han perseguido, porque no se sometió a los dictados de los que mandan de verdad en la Secretaría del Trabajo, Larrea y otros que se creen los dueños de México, y aquí existe otra expresión que dirige el compañero Pavón, y están confrontados”, dijo López Obrador, de acuerdo con un reporte de Reforma.

Las once fórmulas propuestas por Morena para ocupar un escaño por la vía plurinominal en el recinto del Senado de la República, destacan:

  1. Piña Gudiño Blanca
  2. Ostoa Ortega Aníbal
  3. Sánchez Cordero Olga
  4. Monreal Ricardo
  5. Martínez Ifigenia
  6. Gómez Urrutia Napoleón
  7. Villegas Canche Maribel
  8. Martínez Cázares Germán
  9. Salgado García Nestora
  10. Álvarez Lima José Antonio; y
  11. Castro Castro Imelda

La desventaja de todo ello es que a través de la propaganda, López se ha ensañado porque los llamados Millennials, están inclinando su simpatía política hacía Andrés Manuel López Obrador, en un 38 por ciento, mientras que por Ricardo Anaya se siente atraído un 30 por ciento de estos eventuales votantes; a la vez que por José Antonio Meade, sólo un 17 por ciento de estos jóvenes comulgaría con él al momento.

La sociedad espera el domingo 1 de julio para conocer los primeros resultados para darle validez oficial al candidato ganador, aunque se advierte que las células del tabasqueño, podrían iniciar una confrontación abierta que podría poner en peligro la paz y la armonía de los mexicanos. [email protected]

 

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