Blas A. Buendía

¡Aguas!

No cometas un error histórico que te costará vivir tu “libertad” bajo la férula de la humillación, echarte el yugo de la intolerancia en tu propio cuello para que el Peje te ahorque sin justificación alguna y te mate de hambre, así como cuando asesinó a su hermano menor José Ramón, y a un amigo cuando jugaba béisbol en Tabasco. Todos estos antecedentes están fehacientemente evidenciados.

Muchos coinciden sobre el gran peligro que representa el Peje para México, enarbolando la crítica acertada, constructiva y por demás fundamentada. Es increíble cómo el MUNDO está a punto de ver que México se destruya asimismo, debido a su descomposición política.

Cómo un decrépito social comunistoide que es un viejo en la curva de su vida improductiva, inculta y dedicado a nada de provecho, sin ninguna virtud positiva, sin ningún mérito de desarrollo personal, esté a punto de ser el Presidente de una nación que exactamente necesita todo lo contrario a lo que él es y sólo por el enojo social y rechazo al actual partido en el poder, se encumbra como un “gigante” irracional.

El Peje se ha encargado de crispar a todos los mexicanos para supuestamente atacar a la Mafia del Poder Oficial, con el solo propósito de hacer una PURGA social para desaparecer de la faz de la tierra a quienes no comulgan con su doctrina socialista del terror.

Lo malo de hacer política a partir de aviones y aeropuertos, es que no le salga a uno el tren de aterrizaje de la congruencia y se mantenga volando en la densa hipocresía.

Hacer triunfar al peje-lagarto es votar por despecho, por desesperación, cegados por la ira, por el odio, por la desilusión, sin comprender que en esa inercia, se tome el gran riesgo de verdaderamente devastar completamente a un país, ahora sí por completo. “Ya peor no nos pude ir”, reconocen millones de mexicanos.

La política es el único núcleo en el que no se necesita tener ninguna capacidad para lograr una dirección de tal importancia, más que tener la habilidad de convencer al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará, que le repartirá, pues le basta con ser “un luchador social” muy bien pagado, a todo lujo, para ilusionar a tanta gente, que le cree, sin el más mínimo razonamiento, sólo reproduciendo la miseria en la que ve a un país, para satisfacción de sus frustraciones.

Sólo por la sed de poder.

¡Pueblo de México!

En la víspera del domingo 1 de julio (2018) –acusa la vox populi- el mundo espera que no te equivoques como ya ocurrió con el pueblo del país más poderosos del mundo, Estados Unidos de Norteamérica, con la llegada del extremista multimillonario Donald J. Trump; o como el tirano de Venezuela Hugo Chávez y su emisario y engendro del terror, Nicolás Maduro; o más simplemente, como la Alemania de Adolf Hitler, que asesinó a más millones de judíos a quienes odiaba de forma ultrajante y devastadora.

Razona el voto es obligación de todo buen ciudadano; los sectores conservadores imploran al electorado abstenerse en votar por el Peje-destructor, porque tiene una cola criminalmente lagarta muy larga.

Y lo peor, se ríe de ti cuando presume ser “humilde”, que no es corrupto, cuando “ni picha, ni cacha” evadiendo en el cumplimento de sus impuestos y mentir en su declaración fiscal #3de3.

Si bien en toda la vida del siniestro Peje que se la ha estado pasando engañando a la gente, se tiene documentado que su riqueza ilícita podría ascender a más de dos mil millones de dólares, producto de la evasión de sus obligaciones fiscales y sus chantajes políticos en contra de la Mafia del Poder Oficial, es decir, le pasa la charola “por su desgaste físico”.

¡…Así…, o más claro…! blasalejo@yahoo.com

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