alejandro barreiroHace unos días en las redes sociales vi un comentario sobre la escolaridad de la actual cámara de diputados. Resulta que esta legislatura es la que reporta el más bajo nivel escolar en los últimos 10 años.

Muchos comentarios surgieron sobre la necesidad de títulos universitarios en nuestros gobernantes, algunas personas manifestaban que para ser presidente de la república debería ser requisito tener un nivel de escolaridad en doctorado y entre los legisladores de maestría.

Si bien la escolaridad es un factor importantísimo entre los gobernantes, la realidad es que no es lo que determina el actuar de ellos. En México se ha confundido escolaridad con educación, la crisis que actualmente tiene México es en materia de escolaridad, pero aún mayor es en materia de educación. Entiéndase educación como lo que se recibe de casa, el respeto de las normas morales, lo que platicamos hace dos días, la buena voluntad en un sentido kantiano.

En la historia de la humanidad se han encontrado genios que estudiaron en casa, tal es el caso de Edison, Faraday, Franklin, Blas Pascal, Euler entre muchos. En el caso de empresarios, encontramos a Bill Gates, Jobs, Henry Ford; en el caso de gobernantes encontramos a muchos que cuentan con un doctorados y han tenido resultado desastrosos, así como mucho con estudios técnicos, técnico superior o licenciatura que han pasado a la historia como grandes estadistas, tal es el caso de Lech Walesa.

Es importante aclarar que esto no es una apología a la no escolarización de nuestros gobernantes, es mostrar que sí, el principal problema de nuestro país es la educación, pero la de casa, la del día a día, la de respetar las normas morales, respetar la costumbres y cultura de cada región, respetar al hombre por el hombre y que este sea la causa inicial y última del estado.

La cultura no es sólo la de las aulas, aunque también, la cultura es lo que cultiva (valga la redundancia) el hombre en sociedad. Un hombre analfabeta puede ser igual de culto que un hombre de ciencia, le faltarán conocimientos, pero es un hombre culto por pertenecer a una sociedad estructurada en costumbres, leyes, arte, artesanía etc.

Así que cuando vayamos a votar por un gobernante, más que su nivel académico, debemos fijarnos en su cultura, y en lo que puede aportar a nuestro país y si bien esto es difícil más lo es encontrar al gobernante con buena voluntad.

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