alborotando-el-avispero-00

El pasado Martes 21 de Junio, a las 9:30 A.M. se dieron cita como cada mes en el auditorio José Vasconcelos de la biblioteca ubicada a un costado de la antigua estación de Ferrocarriles Nacionales de México hoy tren suburbano, en Buenavista, una serie de catorce grupos corales de diferentes colonias clubes, instituciones y lugares de la CDMX, todos ellos integrados por personas de la 3ra. Edad una generación que con el trabajo de toda una vida, ha promovido el bienestar que disfruta la sociedad actual en todos los ámbitos sociales, para con el mismo ímpetu pero con sus funciones corporales disminuidas por la edad, integrarse en grupos para participar en el concurso coral “De la Canción Ranchera”, promovido por la: SEDESOL y el INAPAM, el ambiente reinante era de alegría por todos los asistentes que abarrotaron el recinto y aunque a nivel logística no se apreciaba nada ni siquiera una manta que indicara o acusara el motivo del evento, ninguno de los ahí reunidos le tomo importancia, pues estaban insertos en su participación con los clásicos nervios de quien no acostumbrado a los escenarios presenta en estas ocasiones, algunos con la serenidad que dan los años lo tomaban tranquilos unos pocos entraron en pánico y ostentaban actitudes de casi estar en la histeria total, los menos manipulaban nerviosamente los implementos que les ayudan a sobrellevar la carga de los años tales como bastones andaderas y/o sillas de ruedas, de ente ellos se distinguían contrastantes en la audiencia de todo el auditorio, tres jóvenes dos hombres y una mujer luciendo su juventud inconscientes de las miradas que provocaban de admiración, envidia y recuerdo de otros tiempos de los ahí presentes, lógicamente con la bendita arrogancia que promueve la juventud, las bromas hacia la audiencia ahí reunida no se hacían esperar, un servidor como invitado de uno de ellos y para estar adhoc, también participaba en ellas activamente comentando si con los bastones que portaban traían de una a cuatro palancas al piso emulando y comparándolos con la transmisión de algunos automóviles, incluso llegando al grado de mi parte de comentarlo con una señora que sentada a un costado escuchaba atenta nuestras bromas y quien en vez de enojarse, lo tomo con toda naturalidad e incluso participo en algunas, cabe aclarar que el que escribe esta columna cumplió 60 años de vida el pasado mayo así que aunque yo no me sentía parte activa de la comunidad del evento, ciertamente estoy a unos pasos de pertenecer a él.

Ya en casa en la soledad de mi alcoba recostado me puse a pensar y reflexionar en mi experiencia de ese día, en primer lugar el porqué había yo actuado así y pude deducir que era para encajar y hacer los honores a los jóvenes que me invitaron, tal vez por ello también la señora a mi costado hizo lo mismo, en segundo lugar porque la moral extrañamente inculcada por mis padres y el propio contexto social fue lo que me enseño y como buen joven vanidoso lo acepte y me jacte de ello en mi juventud, incluso ahora que ya estoy arribando al gueto de la tercera edad, pues ya he sufrido lo que tonta y estúpidamente siempre promoví durante toda mi vida, el escarnio y burla a las personas ancianas. No, no se asombren, dicen que con la edad llega el criterio y la aceptación de los errores que comete uno y para ello les ofrezco una prueba escala uno a uno de cómo dijo Jesús Cristo en su oportunidad, “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra” con esto quiero decir que todos y cada uno de nosotros lo hemos hecho a lo largo de nuestra vida, todo es cuestión de recordar, se lo hicimos a nuestros padres a nuestros abuelos y a toda persona de edad que se crusase en nuestras vidas, claro que habrá las honrosas excepciones pero son los que recapacitaron después de haber hecho el error y por lo tanto confirman la regla, Lo curioso del asunto es que en mi papel de académico universitario, uno de los consejos que les doy a mis alumnos es que “El servir es un placer “ y que no esperen a estar viejos para darse cuenta, porque en nuestra sociedad paradójicamente a partir de los 33 años uno ya difícilmente consigue trabajo pues ya se le considera viejo, el colmo de los colmos es que cuando joven exigen experiencia y que cuando se tiene en base la edad que la promueve y dota, uno ya es obsoleto porque le falta juventud, al grado de decirle a uno, perdone usted pero si yo lo contrato con su trabajo usted me va a correr porque sabe más que yo, en fin que esto es una ciclo tipo cinta de Moébius, a que voy con esto, a que en nuestro país ser viejo es ser un estorbo y como diría el cantante Oscar Chaves en una de sus melodías cito textualmente: “Y todo esto es un desmadre y todos somos culpables la culpa no está en el indio sino en quien lo hace compadre” seguramente ustedes dirán esto que tiene que ver, pues simplemente en que todos somos culpables.

En fin regreso al auditorio para seguir con el relato, participaron varios grupos corales, el evento se dio tranquilo y calmado con la parsimonia propia de la edad de los participantes pues a cada cambio de grupo el espacio en tiempo entre uno y otro era considerable pues algunos caminaban lento, cosa que se acompasaba con la ineptitud de un maestro de ceremonias que en un afán por hacer del evento un acto solemne, con una seriedad que abruma propia de un animador de Funerales Gayosso, anunciaba y se retiraba dejando unas lagunas de silencio propias de un entierro y de la tristeza más profunda, participaron 12 de los 14 grupos citados, aquí en el orden de presentación:

Leandro Valle Bajo la dirección de: Prof. Olga Magallanes Euquerio Guerrero Bajo la dirección de: Gloria G. Mosco Xicoténcatl Bajo la dirección de: Gloria G. Mosco Hermanas Palacio Bajo la dirección de: Hildegardo Palacio Villa Coapa Bajo la dirección de: José Sewano Culhuacan Bajo la dirección de: Fernando Meléndez Coro de la Paz Bajo la dirección de: INAPAM MUCH Bajo la dirección de: Daniel Fernández Un Nuevo Día Bajo la dirección de: Gloria G. Mosco Bohemios de Siempre Bajo dirección de: Roberto Jiménez Huhuetlali: No participo pues no se presentó El Chopo: No participo pues no se presentó Armonía y Recuerdos Bajo la dirección de: Elías Asencio Providencia Bajo la dirección de: Francisco Javier Torres Los jueces fueron 3 connotados músicos: William Sayago, Diego Rosas y Elizabeth García quienes de manera objetiva calificaron y dieron los 5 lugares remarcando y explicando los errores cometidos sustentando su dictamen:

1er. Lugar Bohemios de Siempre dirección: Roberto Jmz.

2do. Lugar Armonía y Recuerdo dirección: Elías Asencio

3er. Lugar Hermanas Palacios dirección: Hildegardo Palac

4to. Lugar Xicoténcatl dirección: Gloria G. Mosco

5to. Lugar Providencia dirección: Francisco Javier Torres

Dentro de esas organizaciones corales se distinguió a la más antigua integrante del grupo coral: Armonía y Recuerdo Doña: Ma. Del Refugio Olga García Meza al centro de la foto quien cumplió 100 años curiosamente en el día del evento, lo que propicio que el Director Don Elías Asencio y la Sra. Patricia L. Guerrero G. Guitarra y Violín en mano respectivamente, ambos sostienen orgullosamente el reconocimiento a su grupo de 2do. Lugar en el evento, en la foto y acompañados de otros 2 elementos con guitarra rompieron el protocolo y tomaran por asalto el escenario para organizar ahora si ya sin tanta solemnidad, una verdadera fiesta a la vida, que cobro emotividad al cantar a coro el total de la audiencia la melodía “A Mi Manera” que reseña: “ El final se acerca ya lo viviré serenamente…”

alborotando-el-avispero-01

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;


que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.


…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
más no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


Aquí un collage fotográfico de los grupos participantes,

alborotando-el-avispero-02

Por último quiero elevar una profunda protesta por el trato que se nos dio a asistentes y a los participantes al corrernos de viva voz del locutor de manera soez, invitándonos a desalojar inmediatamente el recito y a recoger la basura generada so pena de no volver a prestar el recinto para el mes de Julio. Se aplaude el esfuerzo de INAPAM / SEDESOL pero se les insta a un trato más humano y menos discriminatorio.

Y a ustedes mis lectores les conmino a que inicien ya, ¡de ya!…una nueva moral que promueva el respeto a las personas de la 3ra. Edad, pues están armando con su actitud actual hacia ellas, su propio cadalso, pues nadie se salva de ello, reflexionen y actúen en consecuencia, antes que el destino los alcance.

Publicidad

Deja un comentario