CDMX.- En las últimas décadas, México ha experimentado una profunda transformación económica y social; no obstante, un gran número de mexicanos carece de servicios básicos de buena calidad en materia de educación, salud, vivienda, y muchos trabajan en la economía informal bajo condiciones laborales precarias. En este contexto, las mujeres y los jóvenes son particularmente vulnerables a condiciones desfavorables de trabajo y vida cotidiana, reportó la OCDE.

En una serie de recomendaciones hechas a México, asentadas en una Estrategia de Competencias, Habilidades y Destrezas, el organismo multilateral indicó que México debe garantizar que todos los estudiantes reciban una educación de alta calidad, con independencia de su origen, lugar de residencia y tipo de escuela a la que asistan.

En el documento se puntualizó que los índices de escolarización en el país, en primaria y secundaria, son prácticamente universales; sin embargo, en los niveles de educación media superior estos índices aún son relativamente bajos.

Durante la transición de secundaria a la escuela media superior, el índice de escolarización de estudiantes de 15 a 19 años cae a 54% aproximadamente; el índice más bajo para este grupo de edad entre los países de la OCDE, y muy por debajo de la media de la organización, la cual es de 84 por ciento.

Además, en México, los beneficios de cursar educación superior están entre los más elevados de los países de la OCDE; sin embargo, sólo 16% de los adultos de 25 a 64 años ha cursado este tipo de estudios, siendo la proporción más baja de los países de la OCDE en el 2015.

El organismo reconoció que la calidad del entorno escolar ha mejorado; sin embargo, persisten los retos. La repetición de cursos ha disminuido de 30% en el 2003 a 15.8% en el 2015, pero aún supera el promedio de la OCDE de 11.3 por ciento.

El organismo expone que debido a que se dedica más tiempo al aprendizaje que antes, es fundamental que sea de calidad. Para ello, sugiere, los docentes deben formarse correctamente y contar con oportunidades de desarrollo profesional.

De cara a lo anterior, la OCDE respaldó la reforma educativa y se pronunció porque los programas de recompensa a docentes fortalezcan la calidad de la educación.

(Ana Langner El Economista)

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