La demanda del abogado Ricardo Peralta Saucedo en contra del periodista Ricardo Alemán, ante el Ministerio Público Federal de la Procuraduría General de la República, denota la ejecución de una acción mediática publicitaria dado que el ejecutor y amanuense lopezobradorista manifiesta incongruencias intolerantes sin antes reconocer que en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en sus artículos sexto y séptimo constitucionales, consagra la libertad de expresión, sustentada en la Jurisprudencia en la materia.

El abogado Ricardo Peralta Saucedo

(https://www.facebook.com/TelenewsMEX/videos/2226734267344636/) se dice ser “ciudadano apolítico” e incongruentemente habla de política haciendo apología del delito por la vía de la represión verbal al presentar una denuncia de hechos, pretendiendo engañar y manipular a una autoridad federal para proceder de “forma inmediata” en contra del periodista “incómodo” del sistema lopezobradorismo, fuerza política que ya no halla la forma de deshacerse de la intelectualidad de los reporteros que no comulgan con la doctrina del dictador Andrés Manuel López Obrador.

Si bien afirma que Ricardo Alemán aparentemente “cometió” una “conducta delictiva” e insinuar que “estamos en un Estado de terror”, para la sociedad mexicana en general, las declaraciones del abogado Ricardo Peralta Saucedo pertenecen a la empresa de una enajenada exageración, peor aún, cuando dentro de sus decires presume que “no es un tema a favor de Andrés Manuel López Obrador, es un tema a favor de la legalidad  (…) y es un tema a favor de cualquier candidato que se encuentre en riesgo ¿…?) de vida. Es un tema de mexicanos, es un tema de Nación”.

La línea roja que ya rebasó el lopezobradorismo, forma parte de una campaña del miedo, de una campa de terror que Andrés Manuel busca a como dé lugar que sufra México, es decir, no solo es conducida por aquellos ociosos amanuenses que expresan absoluta inclinación por el candidato “Juntos Haremos Patria”, sino que el país entra a una espiral en el umbral de la desestabilización social, alertan legisladores de diversas corrientes ideológicas.

Si bien se antoja hasta pensar que el lopezobradorismo pretende convertir a Ricardo Alemán en el Primer Preso Político de Conciencia, la comunidad periodística lamentablemente está dividida por los intereses de facto que siempre han prevalecido en la prensa no solo mexicana, sino a nivel mundial.

Empero, la errada política del tabasqueño rebasa otra línea roja por atentar en contra de las fuentes de trabajo de los intelectuales, sobre todo de quienes ejercen la profesión del periodismo crítico. Por lo pronto, el periodista incómodo del sistema lopezobradorismo se quedó sin empleo.

Pero el ejercicio y el espíritu de Belisario Domínguez en quienes se dedican a esta ahora riesgosa profesión del saber pensar y plasmar los proyectos literarios de discernimiento a través de escritos periodísticos políticos, jamás desfallecerán.

En este contexto, también se advierte que Andrés Manuel López Obrador, como en los tiempos de Victoriano Huerta, un impostor inepto y malvado, lo único que ha venido haciendo es unir a los mexicanos en su contra porque el tabasqueño incurre en el siniestrismo con sello apológico del delito empleando un lenguaje temerario, no solo a través de sus corifeos, sino darle “vida” a ese mítico y famoso “Peje-Tigre”, una especie marina que solo existe en su devenir y desequilibrada mentalidad.

Andrés Manuel López Obrador, quien es el hombrecillo que ha establecido de facto la Agenda Política Nacional, lamentablemente sigue actuando con el hígado y no con pleno discernimiento, deseando cristalizar su intentona que, ante la polarización que ha conducido entre la sociedad para verse como enemigos entre mexicanos, espera ansioso que estalle un enfrentamiento social comparativamente al inicio de una Guerra Civil, en el marco electoral presidencial del 1 de julio (2018), para después y ante su incapacidad de dirigir a toda una nación, se ejerza un Golpe de Estado Militar con funestos resultados.

Belisario Domínguez

Discurso original de Belisario Domínguez contra Victoriano Huerta

Señor presidente del Senado:

Por tratarse de un asunto urgentísimo para la salud de la Patria, me veo obligado a prescindir de las fórmulas acostumbradas y a suplicar a usted se sirva dar principio a esta sesión, tomando conocimiento de este pliego y dándolo a conocer enseguida a los señores senadores. Insisto, señor Presidente, en que este asunto debe ser conocido por el Senado en este mismo momento, porque dentro de pocas horas lo conocerá el pueblo y urge que el Senado lo conozca antes que nadie.

Señores senadores:

Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión el 16 del presente.

Indudablemente, señores senadores, que lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quién se pretende engañar, señores? ¿Al Congreso de la Unión? No, señores, todos sus miembros son hombres ilustrados que se ocupan en política, que están al corriente de los sucesos del país y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la nación mexicana, a esa patria que confiando en vuestra honradez y vuestro valor, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses.

¿Qué debe hacer en este caso la representación nacional?

Corresponder a la confianza con que la Patria la ha honrado, decirle la verdad y no dejarla caer en el abismo que se abre a sus pies.

La verdad es ésta: durante el gobierno de don Victoriano Huerta, no solamente no se hizo nada en bien de la pacificación del país, sino que la situación actual de la República, es infinitamente peor que antes: la Revolución se ha extendido en casi todos los estados; muchas naciones, antes buenas amigas de México, rehusarse a reconocer su gobierno, por ilegal; nuestra moneda encuéntrase depreciada en el extranjero; nuestro crédito en agonía; la prensa de la República amordazada, o cobardemente vendida al gobierno y ocultando sistemáticamente la verdad; nuestros campos abandonados; muchos pueblos arrasados y, por último, el hambre y la miseria en todas sus formas, amenazan extenderse rápidamente en toda la superficie de nuestra infortunada Patria.

¿A qué se debe tan triste situación?

Primero, y antes de todo, a que el pueblo mexicano no puede resignarse a tener por Presidente de la República a don Victoriano Huerta, al soldado que se apoderó del poder por medio de la traición y cuyo primer acto al subir a la presidencia fue asesinar cobardemente al presidente y vicepresidente legalmente ungidos por el voto popular; habiendo sido el primero de éstos, quien colmó de ascensos, honores y distinciones a don Victoriano Huerta y habiendo sido él, igualmente, a quien don Victoriano Huerta juró públicamente lealtad y fidelidad inquebrantables.

Y segundo, se debe esta triste situación  a los medios que Victoriano Huerta se ha propuesto emplear, para conseguir la pacificación. Estos medios ya sabéis cuáles han sido: únicamente muerte y exterminio para todos los hombres, familias y pueblos que no simpaticen con su gobierno.

“La paz se hará cueste lo que cueste”, ha dicho don Victoriano Huerta. ¿Habéis profundizado, señores senadores, lo que significan esas palabras en el criterio egoísta y feroz de don Victoriano Huerta? Estas palabras significan que don Victoriano Huerta está dispuesto a derramar toda la sangre mexicana, a cubrir de cadáveres todo el territorio nacional, a convertir en una inmensa ruina toda la extensión de nuestra Patria, con tal de que él no abandone la presidencia, ni derrame una sola gota de su propia sangre.

En su loco afán de conservar la presidencia, don Victoriano Huerta está cometiendo otra infamia; está provocando con el pueblo de Estados Unidos de América un conflicto internacional en el que, si llegara a resolverse por las armas, irían estoicamente a dar y a encontrar la muerte todos los mexicanos sobrevivientes a las amenazas de don Victoriano Huerta, todos, menos don Victoriano Huerta, ni don Aureliano Blanquet, porque esos desgraciados están manchados con el estigma de la traición, y el pueblo y el ejército los repudiarían, llegado el caso.

Esa es, en resumen, la triste realidad. Para los espíritus débiles parece que nuestra ruina es inevitable, porque don Victoriano Huerta se ha adueñado tanto del poder, que para asegurar el triunfo de su candidatura a la Presidencia de la República, en la parodia de elecciones anunciadas para el 26 de octubre próximo, no han vacilado en violar la soberanía de la mayor parte de los estados, quitando a los gobernadores constitucionales e imponiendo gobernadores militares que se encargarán de burlar a los pueblos por medio de farsas ridículas y criminales.

Sin embargo, señores, un supremo esfuerzo puede salvarlo todo. Cumpla con su deber la representación nacional y la Patria está salvada y volverá a florecer más grande, más unida y más hermosa que nunca.

La representación nacional debe deponer de la Presidencia de la República a don Victoriano Huerta por ser él contra quien protestan con mucha razón todos nuestros hermanos alzados en armas y de consiguiente, por ser él quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos.

Me diréis, señores, que la tentativa es peligrosa porque don Victoriano Huerta es un soldado sanguinario y feroz, que asesina sin vacilación ni escrúpulo a todo aquél que le sirve de obstáculo. ¡No importa, señores! La patria os exige que cumpláis con vuestro deber, aun con el peligro y aun con la seguridad de perder la existencia. Si en vuestra ansiedad de volver a ver reina la paz en la República os habéis equivocado, habéis creído en las palabras falaces de un hombre que os ofreció pacificar a la nación en dos meses y le habéis nombrado Presidente de la República, hoy que veis claramente que éste hombre es un impostor inepto y malvado, que lleva a la Patria con toda velocidad hacia la ruina, ¿dejaréis por temor a la muerte que continúe en el poder?

Penetrad en vosotros mismos, señores, y resolved esta pregunta: ¿Qué se diría a la tripulación de un gran navío que en la más violenta tempestad y en un mar proceloso, nombrara piloto a un carnicero que, sin ningún conocimiento náutico navegara por primera vez y no tuviera más recomendación que la de haber traicionado y asesinado al capitán del barco?

Vuestro deber es imprescindible, señores, y la Patria espera de vosotros que sabréis cumplirlo.

Cumpliendo ese primer deber, será fácil a la representación nacional cumplir con los otros que de él se derivan, solicitándose enseguida de todos los jefes revolucionarios que cesen toda hostilidad y nombren sus delegados para que de común acuerdo, elijan al presidente que deba convocar a elecciones presidenciales y cuidar que éstas se efectúen con toda legalidad.

El mundo está pendiente de vosotros, señores miembros del Congreso Nacional Mexicano, y la Patria espera que la honraréis ante el mundo, evitándole la vergüenza de tener por primer mandatario a un traidor y asesino.

Dr. Belisario Domínguez

Senador por el estado de Chiapas

17 de septiembre de 1913

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La libertad de expresión, de manifestación, de organización y de creencias es absoluta y no tiene precedente en nuestra historia. Los ciudadanos, las fuerzas políticas y los medios ejercen este derecho sin cortapisa y sin censura. El gobierno no interviene ni ejerce presión sobre lo que se dice y publica; por el contrario, promueve la tolerancia y el respeto hacia todas las opiniones: Vicente Fox Quesada, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos-4º. Año de Gobierno (Diciembre, 2004)

PRENSA LIBRE

“Toda amenaza a la prensa libre es una amenaza a la democracia. Las libertades de prensa e información, no sólo deben ser reconocidas, sino también garantizadas eficazmente por el Estado. No son una concesión graciosa, sino una condición de toda democracia”: Felipe Calderón Hinojosa, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos (2006-2012), en el marco del acto protocolario de la firma  de decreto de reformas al Código Penal Federal en materia de libertad de expresión: Se derogan las sanciones de carácter penal para delitos como la difamación, la calumnia y la injuria.

El decreto suprime 14 artículos, del 350 al 363 del Código Penal Federal, y adiciona dos al Código Civil Federal, el 1916 y 1916 bis, no así las garantías de libertad de prensa y libre expresión de las ideas, consagradas en los artículos 6º y 7º de la Constitución General de la República Mexicana.

La enmienda a esta ordenanza, en forma global advierte: “Las personas que se sientan afectadas por una publicación deberán reclamar la reparación del daño moral ante un juez del fuero civil, quien podrá ordenar el pago de una sanción económica, así como la publicación de una rectificación o réplica en el mismo medio de comunicación y con las mismas características de la difusión original”. Abril 13, 2007.

CONSTITUCIONALIDAD

 ARTÍCULOS CONSTITUCIONALES

ARTÍCULO 6°.- La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición o administrativa… El derecho a la información será garantizado por el Estado.

ARTÍCULO 7°.- Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir fianza a los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta… En ningún caso podrá secuestrarse la imprenta como instrumento del delito. Las leyes orgánicas dictarán cuantas disposiciones sean necesarias para evitar que so pretexto de las denuncias por delitos de prensa, sean encarcelados los expendedores, “papeleros”, operarios y demás empleados del establecimiento de donde haya salido el escrito…

JURISPRUDENCIA

(Tesis seleccionada. Localización: Instancia: Primera Sala. Época: Quinta época. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Parte: XXXVIII. Tesis: página: 2,901. Rubro: Difamación).

“…Debe tenerse en cuenta que la publicación de conceptos que tiendan a combatir una candidatura política y la crítica de los actos de las personas que aspiran a los puestos público mediante el voto popular, es conveniente para la mejor selección de los funcionarios; por tanto, aun cuando esta crítica no sea hecha de manera reflexiva y caballerosa, no constituye un delito que amerite pena corporal, puesto que no se trata de causar un ultraje personal al candidato, ni de exponerlo, por razones privadas, al desprecio público, sino de depurar su personalidad. A mayor abundamiento, la difamación supone, necesariamente, la intención dolosa, y conforme a la fracción II del artículo 648 del Código Penal del Estado de México, tal intención no existe, cuando se emite un juicio sobre la conducta de una persona, siempre que el móvil de dicha acción, sea el cumplimiento de un deber o la defensa del interés general, puesto que, en materia electoral, existe un alto interés general, puesto que, en materia electoral, existe un alto interés público, en que sea depurada la personalidad de los candidatos, ya que eso traerá consigo el mejor ejercicio del voto; por tanto, la exposición de ideas, encaminadas a ese objeto, no constituye delito”. (Precedente: TOMO XXXVIII, Pág.

2901.- Amparo en Revisión 701/32.- Sec. 3a.- Reyes Jesús E.- 24 de Agosto de 1933.-

Unanimidad de 4 Votos.)

(Tesis Seleccionada. Instancia: Primera Sala. Época Quinta época. Fuente: Semanario Judicial de la Federación. Parte: XXXV Tesis: Página: 1,446. Rubro: Difamación).

“…Una de las principales funciones de la prensa, es censurar a los funcionarios que no cumplan con sus deberes, y los conceptos, aunque un poco duros que aquélla use en dicha labor, no pueden constituir la comunicación dolosa, que tenga por objeto causar deshonra o descrédito a un funcionario, si tales conceptos tienden a corregir un mal que las autoridades están obligadas a evitar, por razón de sus funciones”. (Precedentes: TOMO XXXV. Pág. 1446.

Valdés L. Manuel.- 20 de julio de 1932.)

CÓDIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES

Artículo 243 bis.- III Fracción.- Los periodistas, respecto de los nombres o las grabaciones, registros telefónicos, apuntes, archivos documentales y digitales y todo aquello que de manera directa o indirecta pudiera llevar a la identificación de las personas que, con motivo del ejercicio de su actividad, les proporcionen como información de carácter reservada, en la cual sustenten cualquier publicación o comunicado.

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