Blas A. Buendía  

Di una mentira diez mil veces, y te convertirás en “absoluto dueño de la verdad”.

Es indudable que el Partido Regeneración Nacional (Morena), ha ido degenerándose gracias a su cuestionado capital humano.

Nunca ha cumplido con sus “postulados” de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”, sino que se ha distinguido en ser el auténtico basurero bananero del quehacer político de la nación.

Solo es una falacia y al enriquecimiento de la burla de la ironía de quien lo haya construido como un “decálogo ideológico” que resulta ser falaz y arbitrariamente mediático, “porque en lugar de construir”, algunos agentes del Poder de la Mafia lopezobradorista integrados a este instituto político que le dio vida el Doctor Andrés Manuel “Frankenstein” López Obrador, están empecinados en destruir la unidad de los morenistas (¿…?).

El arribo descarado de Marcelo Ebrard a la política no tiene nombre, vaya como dirían en los pueblos, “ese cabrón no tiene madre”, el muy descarado cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, “robó” a manos llenas con el pleitazo de la Línea Dorada que nadie olvida, y menos a quienes perjudicó en su dizque magna construcción la Línea 12.

Aún se recuerda que María de los Ángeles Moreno cuando era diputada federal por el PRI, comentó que la actuación de Marcelo como mandamás del entonces Distrito Federal, daba pena decirlo, resultó ser un gran “raterazo” porque saqueó a manos llenas a su gobierno, dejándolo prácticamente en la bancarrota. Hoy se presenta en público como si no hubiera hecho nada…, nadita de nada…

Pero “hay un Dios”, como dirían las abuelitas cuando sus nietos ignoraban sus sabios consejos, para castigar a los desobedientes, y en este caso, Marcelo cayó de pie ante la figura “celestial” que tienen identificado a Andrés Manuel “El Mesías” López Obrador, quien ha perdido el razonamiento ya que sigue creyéndose el gran salvador del Mundo. “¡Pobre diablo loco!”, expresarían.

Lo cierto que Marcelito sabe que regresar por la senda de la victoria al quehacer político fue una ganancia, solo perdiendo un tantito la vergüenza y ahorra trata con su bonita cara, convencer a todos que es impoluto, que no debe nada y que su imagen es transparente, digno de presumir amplia sonrisa.

No hay que esperar mucho de Morena, sino las novedades de que otros equis políticos de la estría de Marcelito, lleguen a tocar la puerta de “ya sabes quién”, promocional muy apto para esos cleptómanos que para ser ladrón, el pasaporte es perder la vergüenza.

Es digno mencionar que el joven poeta José De la Serna hacer una apología del Holocausto Presidencial, y acierta con lujo de detalle sobre lo deteriorado de esa figura que ya no es respetada por tantas pifias cometidas por el dueño del copete engomado.

De la Serna abarca no solo a la figura del Jefe del Ejecutivo Federal, sino se aplica a la crítica constructiva para quienes se dedican a la charlatanería de la política y quienes han saqueado hasta la saciedad a México, con base al arte de saber mentir hasta la médula. Di una mentira diez mil veces, y la convertirás en “verdad”.

Holocausto Presidencial, toca la fibra de las Mafias del Poder que deambulan sobre el desierto moral y estético de la política mexicana… y con esa pasión del joven De la Serna, lanza su misil abriéndose paso entre la penumbra contagiosa de la avaricia y la banalidad.

Holocausto presidencial

Que se lleven el trabajo, el sol, el agua, el petróleo, el maíz, la educación; que se lleven a Dios, a la virgen, a las santas y las putas; que se lleven mi dinero, mi casa, mi coche; que se lleven todo. Quienes requieren tanto cargan con un vacío insoportable.

¡Relojes de tres millones de pesos!

¡Yates!

¡Aviones presidenciales!

¡Una maldita locura!

Yo comprendo a estas personas. De verdad siento pena por mi presidente y sus funcionarios; quisiera ayudarlos, darles más.

Entiendo el grito desesperado por encontrar algún valor que llene el alama, que erice las fibras de un cuerpo muerto, que electrice el corazón podrido, que inunde de aire los pulmones atrofiados, que endurezca el pene magullado, que estimule la cabellera del calvo, que alimente el estómago del desnutrido.

Algunos políticos en México están en una situación más difícil que el desahuciado de cáncer o VIH; para su enfermedad no hay cura, para su trastorno no hay remedio ni terapia; sufren en un canto, bailan en agonía, viven en una súplica que jamás será escuchada.

Existe algo peor que sufrir callado; agonizar riendo.

Los políticos no son los victimarios, ellos no son los criminales abusivos que creemos.

Los políticos en México son las víctimas de un sistema que los esclaviza. Han perdido la noción del valor, del amor, de la amistad, del arte, de la familia, del sexo, de lo humano, de la especie, de construir, de compartir; han perdido el valor de la vida; su cuerpo grita por un alma perdida y se quema y se revuelca y suplica. Sin esperanza de llenar jamás el vacío consumen valores materiales.

Si tener un traje de cien mil dólares no es un grito desesperado por sentirse valioso, por saberse amado y respetado, entonces no sé lo que es. Pobres personas ricas en países de pobres.

Y mi señor presidente no llora porque no puede, porque no sabe, porque no siente, porque no ve. Mi señor presidente jamás entenderá el aporte que tiene la poesía, los cuentos, la lectura, la pintura, el cine, la música, el arte, el amor, la familia.

Mi señor presidente agoniza, sufre un encierro en una mente ignorante e insensible, en una familia armada, en un avión con baños de oro, en una casa de muñecas color blanco.

Pobre de mi señor presidente porque jamás sabrá de la libertad que es nacer escritor, nacer amante, nacer pintor, bailarín, amigo; formar familia, abrazar a alguien que no requiere un favor, besar a una mujer que no está obligada.

Anorgasmia de vida. Jamás rezo, pero cuando rezo, lo hago por mi presidente y su gabinete, porque son niños maltratados e incomprendidos. Cada quien su infierno… blasalejo@yahoo.com

 

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