“¡Ja-Ja-Ja…! “ “¡Ja-Ja-Ja…!” Y más… “¡Ja-Ja-Ja…!”

Es la permanente reacción de la voz populi debido a los recurrentes y locuaces enunciados del tan esperado Presidente Salvador de México, cuando primero amenaza con echarnos a las fieras del zoológicos, y luego se reviste de vendedor de “camotes” por las tardes-noches entre los escondrijos de esta gran y bella metrópoli que llaman Ciudad de México, a pesar de sus incontrolables índices de inseguridad.

Andrés Manuel López Obrador, el hombrecillo que se ha encargado de poner en jaque a todo un sistema corrompido de partidos y que él mismo pertenece esa indómita Mafia del Poder imbuida en una cofradía daltónico , porque todas las mañas e ilegalidades las aprendió en su ex partido, el Revolucionario Institucional, ahora sicológicamente juega con singularidad alegría con todos ellos para “que le vayan midiendo el agua a los camotes”.

No hay día que “El Tigre” López Obrador se aviente otra puntada que incluso los “ingenuos luchadores” de la Mafia del Poder, se divierten de lo lindo con cierto nerviosismo, pero bajo la expectativa porque “no saben” cuál va a ser la reacción del mandamás camotero de la mentira y la denostación.

Es, asimismo, que Andrés Manuel jocosamente les va marcando la Agenda Política Nacional que, como analiza uno de tantos filósofos de las redes sociales… “cuando tiendas tu cama, México va a cambiar”…

Si  gana López Obrador, eso no nos volverá más “honestos”.

Si gana Ricardo Anaya, eso no desarrollará en nosotros una mentalidad de “emprendedores”.

Y en el remoto caso de que ganara Meade, no seremos por ello, personas interesadas en “cuidar nuestras finanzas”.

Tender la cama al despertar todos los días, es un motor más poderoso que cualquiera de los candidatos.

Para el cambio verdadero, para el cambio de fondo, esto es el primero de una muy larga y productiva cadena de hábitos transformadores.

México será otro el día en que empiece a incomodarnos el desorden y la suciedad de nuestra propia casa.

Cuando eso pase tendremos calles limpias, mares no contaminados.

Mientras una persona no se sienta incómoda manteniendo un mugrero en su recámara o en su cajuela, eso significa una sola cosa: que su mente no ha cambiado.

No le molesta el desorden porque su propia manera de pensar y de sentir es caótica.

Está identificada con ello.

Le parece normal vivir con todo volteado y de cabeza.

Su ropa desperdigada por toda la casa, es una representación inconsciente de su estilo para tomar decisiones.

¿Quieres saber qué te espera al lado de tu pareja antes del matrimonio? Asómate al patio de su casa, a su bolsa, a los asientos y tapetes de su coche. Observa cómo trata a su familia. Esa es su verdadera realidad. Así piensa y  siente. No necesitas investigar más.

El tipo que ves arrojando una lata por la ventanilla de su auto, no es tan distinto de la gente a su alrededor que no le dice nada o le da lo mismo dejarla tirada.

¿Quieres saber qué clase de gobierno nos merecemos?

Observa cómo dejamos las playas después de cada periodo vacacional.

He ahí nuestro auténtico nivel y calidad social.

Asómate a los baños de los restaurantes.

Las condiciones en que dejamos las salas del cine, incluso las VIP.

Eso que ves ahí, es el México promedio.

¿Y sabes qué es lo más triste? que nos parece normal, que nos hemos acostumbrado a verlo con absoluta indiferencia.

Votar por algún candidato de las coaliciones Juntos Haremos Historia (Andrés Manuel López Obrador), Todos por México (José Antonio Meade Kuribreña) y Por México al Frente (Ricardo Anaya Cortés), en esta etapa de modernización del país, no es tanto que no interese, sino los peligros que se ciernen cuando un mentecato llega al poder.

La pobreza seguirá con galopante perturbación, y los cuadros marginales serán cada vez más apremiantes, ya que tan solo en una de las trasitadas más importantes de la Ciudad de México, Avenida Juárez, deambulan decenas de personas alcoholizadas y en condiciones e calle. Su aspecto contrastante frente a la panorámica modernizadora.

Se suma, por siguiente, solo hay que mirar cómo tienen a la gente, las fachadas de casas y ciudades pintarrajeadas por graffitis o alusivas a las campañas electores, más aún, necesario observar cómo se comportan los estudiantes al salir de la secundaria.

He ahí el futuro.

Eso es lo que viene.

No importa quién pudiera ganar las elecciones.

Al fin y al cabo “todo funciona con normalidad”, gane o pierda el PRI, el PAN, el PRD y ahora Morena –que es la peor de las alternativas por sus fracasados agentes políticos-, México siempre ha funcionado bajo la automatización de la mimetización y con sus eternos cuadros de pobreza, contrastes marginales frente a una sociedad insensible.

Lo que sí es preocupante es que el Mesías de Macuspana llegara a Palacio Nacional y se eternizara en el poder hasta su muerte, que dicen, ya le falta poco porque ya cuenta con 65 “primaveras”.

El apotegma constitucionalista “Voto Efectivo, No Reelección”, quedaría como una anécdota bajo el peligro del renacimiento de otro magnicidio cuando José de León Toral fue el asesino material del Álvaro Obregón Salido (17 de julio de 1928), quien pretendía reelegirse para un periodo más como Presidente de México.

Álvaro Obregón Salido fue Presidente de México entre el 1 de diciembre de 1920 y el 30 de noviembre de 1924, en tanto que el magnicida durante su juicio dejó plasmada una leyenda en histórica fotografía, con el sello de una cruz, donde se lee: “+ Señor, si tú estás conmigo, ¿qué me importa que los hombres me condenen?”

 

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