Miguel Ángel Casique Olivos

Jóvenes que no reciben educación; víctimas de la pobreza

Este lunes 9 de julio, en Educación Básica, arrancó oficialmente el periodo vacacional de verano, es decir 25.6 millones de estudiantes y 1.2 millones de maestros entran en un receso escolar y éste terminará hasta el 19 de agosto, pues el 20 del mismo mes inicia el nuevo ciclo de acuerdo al calendario que elijan, 185, 195 o 200 días; ciclo escolar que ya se desarrollará, mayoritariamente, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Según el morenista, los apoyos económicos y la reducción de salarios, son puntos que se verán reflejados en el presupuesto 2019, entre ellos el apoyo a los jóvenes para garantizarles el derecho al estudio y al trabajo; o sea, estamos próximos a que México ya no tenga “Ninis”, (todos estudiarán, todos trabajarán), una utopía que si se acercara a la realidad, sin duda, se haría efectiva la máxima de que México, según la ONU, ocupa el lugar 24 en el índice mundial de felicidad, de un total de 156 países. ¿Podrá ser?.

Se comenta que de acuerdo al programa de becas que se pretende impulsar para que los jóvenes no dejen sus estudios y tengan empleo, será otra de las acciones que comenzarán desde el primer día del gobierno de López Obrador, que arranca de manera formal, el 1º de diciembre. Las becas serán de 2 mil 290 pesos mensuales; ¡por su puesto!, el apoyo será tras “los muestreos y levantamientos de datos” una vez localizados a los jóvenes que requieran y necesiten la beca, comentó hace algunos días Tatiana Clouthier. A poco usted pensó que sería para todos los jóvenes de México y a todos los niveles; esto aún es imposible.

Según datos recientes de la OCDE, en el país tener acceso a la educación superior es un reto, pues sólo el 17% de las personas de entre 24 y 63 años logran tener estudios universitarios; nuestro país está en los últimos lugares con la proporción más baja entre los países de la Organización, cuyo promedio es de 37% en el estudio Panorama de Educación 2017.

Pero el problema de la educación en México no es sólo en los jóvenes universitarios a los que, parece, está direccionado el programa de AMLO con el “te doy una beca pero trabajas”; el problema también está en rangos de edades inferiores, en los más jóvenes y niños, aquí se estima que 9 millones de menores de 19 años, el 24% de la población en edad de estudiar, no lo hacen; es decir, uno de cada cuatro niños y adolescentes mexicanos en edad escolar obligatoria (obligatoria se refiere a que el Estado debe garantizarles su educación) no estudian.

En censos educativos se ha arrojado que el 24% de la población de entre 3 y 19 años no asisten a la escuela; de los 37.4 millones de niños o un poco más, sólo 28.4 millones, un 76%, tiene lugar en un salón de clases, el restante está excluido de la enseñanza que, -por leyes del país y que están en nuestra Carta Magna, en el artículo 3º, debe ser obligatoria.

Pero lo que los gobiernos federales, estatales y municipales en turno, más los que vendrán, no se preguntan, es por qué este porcentaje de niños no pueden estudiar. De realizarse la propuesta de Obrador no hay duda de que ayudaría a los famosos “Ninis”; pero, ¿qué hay de los 9 millones restantes que no estudian y que son niños?, ¿a poco también se deben poner a trabajar para que se paguen su educación?.

Si muchos niños a nivel primaria, secundaria o bachillerato no estudian es por su situación de pobreza y miseria en la que están sumergidas sus familias; muchas veces tienen que decidir entre llevar un bocado de “alimento” o adquirir útiles escolares o los uniformes. La pobreza, que Obrador no ubica como el principal problema de México, también es la causante de que la educación no llegue a todos y sea mala. La pobreza (y no la corrupción, o al menos en menor grado) es y seguirá siendo el principal problema a atacar. Su programa de apoyo con becas no dejará de ser un paliativo si no se planea bien desde origen.

El clímax no político…

Yolanda Tellería es la peor alcaldesa que haya tenido Pachuca en los últimos tiempos. Ella, sólo invierte el 3.49 por ciento del total del presupuesto en obra pública, ha tenido presos políticos, y tienen una policía que más se parece a los delincuentes que personal para cuidar la seguridad de los pachuqueños; la población asegura que disfrazados en supuestas inspecciones, los policías cometen robos y lesiones arbitrarias y a pesar de existir denuncias, la Contraloría Municipal no responde a las acusaciones.

En Pachuca existen en promedio nueve robos por día, un total de 580 por mes; según el Coneval pese a su “calidad” de capital, en Pachuca hay 267,862 personas, de las cuales sólo el 5.6 por ciento no es pobre, o sea, de cada 100 pachuqueños 94 tienen carencias o viven en pobreza: es vulnerable por carencias sociales (32.2%), por ingresos (29.9%), padecen pobreza moderada (29%), y pobreza extrema (3.3%). Datos escalofriantes para cualquier gobierno local, estatal o federal. Pero a la alcaldesa no parece importarle en lo más mínimo.

Pero nos comentan que como la sociedad ya está harta de la alcaldesa, ya se está preparando una campaña nacional de denuncia que saldrá de las fronteras de Pachuca; así que pronto el nombre de Yolanda Tellería se escuchará en los estados vecinos como la peor alcaldesa que ha tenido Pachuca en los últimos tiempos. Allá ella. Por el momento es todo.

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