Por: Miguel Ángel Casique

En el Día Internacional de la Mujer, ¿existe verdadero respeto a sus derechos humanos?

Hoy 8 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, día destinado a celebrar y refrendar los derechos humanos y sociales de todas las mujeres del mundo. Ante esto nos damos cuenta como la discriminación y la opresión de la mujer, que no es sólo de la sociedad actual sino que viene de siglos anteriores, no ha sido una creación falsa de la maldad del sexo opuesto ni el fruto del machismo del hombre, sino consecuencia de la situación económica y material en que quedó situada la mujer en la comunidad humana, esto una vez que apareció y se generalizo la propiedad privada de los medios de producción y, por tanto, con ella la forma en que el hombre quedó como parte propulsora, rectora y ejecutora de la riqueza social, es decir el hombre como principal motor de esa riqueza.

Ante ese panorama, y como algo inevitable la mujer pasó a depender casi absolutamente del trabajo productivo del hombre para comer, vestir, calzar y disponer de techo y abrigo para su su familia, es decir, se convirtió en un apéndice del hombre y de ahí su sometimiento, explotación y carencia casi absoluta de derechos. Algo que no debió suceder. 

Hoy podemos observar cómo en el México, la mujer  se ve como algo inferior al  hombre (un error desde luego) y la ha hecho víctima de maltratos, violencia y represión; según datos de la “ONU Mujeres”, hay siete mujeres en promedio que son asesinadas y además ha asegurado que cada año 64 mil mujeres y niñas son asesinadas en el mundo y que 14 de los 25 países con mayor taza de feminicidios están en América Latina y Caribe. 

Otros datos de un informe sobre la violencia contra la mujer en México, reflejan que de los 7 asesinatos por día que existen, el 49% de esos homicidios se produjeron por armas de fuego, mientras que con más frecuencia se usan medios más brutales para asesinarlas; y aunque este 8 de marzo se habla del Día Internacional de la Mujer, lo cierto es que al 66% de ellas, en México, han  manifestado haber sufrido algún tipo de violencia.  Basta ver por ejemplo que de los 46.5 millones de mujeres mayores de 15 años que hay en México, más de un 66% (al menos 30 millones) ha enfrentado violencia de cualquier tipo alguna vez en su vida, según la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística.

Y regresando un poco a la “conmemoración” se sabe que a principios del siglo XX en Estados Unidos se conmemoraban el Día de la Mujer el último domingo de febrero, peor que en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en agosto de 1910, las delegadas norteamericanas Lena Morrow Lewis y May Wood presentaron la moción de celebrar en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer. La propuesta fue aprobada, pero durante algunos años tal evento se conmemoraría en varios países en diferentes fechas.

Y si hiciéramos historia sobre esta conmemoración veríamos que el 8 de marzo ya está  como día más difundido de esta celebración y hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, donde murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían. 

También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1957 en en Nueva York. Con esto podemos ver que la violación de los derechos de la mujer no sólo es con los feminicidios, sino también se da en la fábrica, con las obreras generadoras de la riqueza social.

Y es que en los días recientes la lucha de la mujer por su liberación y la conciencia que ha adquirido de lo injusto y humillante que es su papel social y familiar;  y, por otro lado, darse cuenta de su rica participación con sus grandes capacidades y potencialidad creadoras, que no han sido el fruto de la evolución del sentido de equidad y de justicia de la sociedad o de las inteligencias que se hayan dado cuenta del problema y su forma urgente de solucionarlo, sino resultado de una transformación que se observa en las relaciones de producción y de un cambio en el modo de producir la riqueza del país. 

Eso ha permitido la incorporación de la mujer a la actividad económico-productiva de la sociedad, gracias al avance de la tecnología que ha hecho más sencillas las diversas operaciones en que se puede dividir la fabricación de las mercancías; entonces eso ha dado las condiciones para que la mujer se pueda incorporar en las tareas productivas de toda la sociedad. 

Ha sido en pocas palabras el ansia de liberad y de plena realización de la mujer la que la empujado a llevar esa lucha más allá del terreno económico y colocarlo en el centro de todas las actividades creadores del ser humano: la política, el deporte, la ciencia y la cultura, sólo por menciona algunas. 

Entonces, aunque en las sociedades, incluido nuestro país en primerísimo lugar, se siguen violentando los derechos de la mujer, lo cierto es que en este día no hay que limitarse a aplaudir sus esfuerzos emancipadores, sino colocar los derechos de las mujeres como algo prioritario, pues deben ser escuchadas y atendidas por todos aquellos que tienen la obligación y el deber de hacerlo. 

A la mujer ama de casa, estudiante, joven, profesionista, luchadora social, maestra, etc. siempre se le debe dar el apoyo para que resuelva sus problemas más sentidos y urgentes, sobre todo aquella mujer que sufre los estragos de la pobreza y la miseria juntas, como suelen ser las campesinas, indígenas y obreras en general, que casi siempre son las que están más desamparadas en México y todo el mundo. 

Una vez más, hoy 8 de marzo, el grito de justicia y verdadera libertad para la mujer sigue siendo urgente, pero también va quedando claro que, bajo este régimen social y de política actual, es imposible. El respeto a los derechos y emancipación de la mujer sólo serán visibles cuando, junto con los demás hombres de la tierra, cambien su realidad y sociedad, cambien su forma de hacer política y tener un mundo mejor para toda la humanidad. 

El clímax no político…

Parece que el caso Barreiro sí golpeó a Ricardo Anaya pues ya, al parecer, comenzó a bajarlo en las encuestas, esto se puede ver en el ejercicio que realizó el diario nacional 24 Horas la empresa Pauta Encuestas, que nos dicen, quiso ser descalificada por quienes se sienten dueños de este tipo de estudios; y es que según esos números, Meade ha crecido, lo cual no se hubiera logrado sin el equipo que lo acompaña; pero la batalla apenas inicia y eso lo deben de tomar muy en cuenta. 

La discriminación y la agresión se traducen siempre en menoscabo de los derechos o las libertades individuales, en tanto que la desigualdad es caldo de cultivo ideal para la violencia contra las mujeres, alertó la doctora Marta Walkyria Torres Falcón, investigadora de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana y además señaló que El Día Internacional de la Mujer debe propiciar la reflexionar sobre la desigualdad de género.

Comentó que este fenómeno siempre es causa de daño físico, psicológico o económico y las motivaciones de quien la ejerce son el sometimiento y el control, aunque “la otra cara del poder” y las formas de agredirlas pueden ser desde sexual, obstétrica, comunitaria y aun la trata de blancas y el feminicidio.

La docente del Departamento de Derecho destacó la notoria exclusión y dotación simbólica de inferioridad de ellas respecto de los varones, si se considera que sólo uno por ciento de la propiedad mundial pertenece a mujeres, en tanto que no existe país con paridad de salarios: en México ellas obtienen en promedio 70 pesos por cada 100 que ellos ganan por el mismo trabajo; nada para un buen clímax político. Por el momento, querido lector, es todo. 

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