Manuel Aparicio

 

Pese a su discurso Xenofóbico, misógino, bélico y depredador, Donald Trump, se impuso a Hillary Clinton; una mujer con amplia experiencia y eficiencia política, pero poco carismática. Trump, Logró el triunfo contra los pronósticos adversos de prestigiados periodistas y posturas de organizaciones de migrantes y medios de comunicación.

Estuvimos atentos a su discurso cuando habló de construir un muro en la frontera México-Estados Unidos, que cuya amenaza fue aderezada con la sentencia de que “El costo (unos 25 mil millones de dólares) será a cargo del gobierno mexicano”; y después de calificar a los mexicanos como delincuentes, violadores  y asesinos, todos nos sentimos aludidos por tan xenófobo discurso en el que prometía abrir las fronteras para expulsar a los más de 11 millones de  indocumentados, y dolió.

Pero nadie tomó en cuenta que Obama es el presidente que más migrantes ha deportado en los últimos 30 años; más que Ronald Reagan, más que Bush padre, Clinton o Bush hijo; hasta agosto de este año ha deportado 2 millones 768 mil 357 indocumentados, (según datos publicados por el Departamento de Seguridad Nacional). En suma, Obama fue uno de los presidentes más decepcionantes.

Hillary, tampoco era garantía pues continuaría con el programa de repatriación. Por otro lado, quedó claro que los estadounidenses manifestaron en las urnas su hartazgo por los demócratas y simplemente optaron por otra opción; En cuanto a los migrantes,  éstos sí ganaron, pues hoy se encuentran más unidos que nunca y aquí en nuestro país debemos ver el triunfo de Trump, como una oportunidad para provocar cambios y no como una desgracia para los mexicanos.

Es importante observar que Donald Trump, continua siendo noticia mundial. Y aunque ha atenuado su discurso inicial se mantiene en la postura de que habrá de expulsar por lo menos 3 millones de indocumentados (con antecedentes criminales); que someterá a revisión el Tratado de Libre Comercio, porque según él, no es benéfico para los estadounidenses, a pesar que tanto México como Canadá manifestaron su disponibilidad para revisar el tratado y renegociarlo.

 En campaña amenazó con entrar en una guerra comercial con China, retirarse de la Organización del Tratado del Atlántico Norte Otan; vender armas nucleares a Corea del Sur y Japón, así como dar marcha atrás al restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y romper acuerdos comerciales ya firmados. Pero a pesar de todo esto, es importante recordar el mensaje al concretar su triunfo. “Ha llegado la hora de sanar las heridas y la división”. 

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