alejandro barreiroLa ilusión macroeconómica se debe derrumbar, una nación, un gobierno, un pueblo, no puede seguir pensando sólo en factores macroeconómicos.

La base de una economía es lo que se denomina actualmente microeconomía, los productos y servicios que generan todos los pequeños empresarios que día a día se ven más castigados por la situación económica actual generada por la dependencia de querer pertenecer a un grupo económico al que México no pertenece y que nunca pertenecerá.

Cuando escuchamos que México es el 5º. Exportador de automóviles, es una falacia. México no exporta un solo automóvil. Ford, General Motors, Volkswagen son los que exportan los automóviles, no México. Da lo mismo en qué lugar se fabriquen, es la marca.

Cuando se habla de la calidad de la mano de obra mexicana, debemos enfocarnos a los talleres, a las fábricas mexicanas que producen y exportan. Las ensambladoras de autos no son calidad mexicana, es calidad Volkswagen hecha en México, calidad Sony hecha en México.

Hay actualmente una crisis alimentaria, educativa, ética y política en nuestro país. La más grave, después de la alimentaria es la ética, y entiéndase por ética el significado etimológico de costumbre, y una crisis moral, como la aplicación de estas costumbres y/o conductas.

Uno de los sectores políticos que no se escapan de esta corrupción es la izquierda mexicana. La función de la izquierda es hacer a los seres humanos iguales económicamente hablando, no caer en el igualitarismo, igualdad como dar a cada quien los suyo. Para muchos esto puede parecer antiguo, pero lo realmente antiguo es no entender que la sociedad actual está cayendo en un sistema esclavista.

Actualmente a aquel que se atreve a no pensar como la oligarquía mundial, se le llama populista, tal parece que la palabra populista es todo aquello que va en contra del sistema actual y este es el éxito de la sociedad capitalista oligárquica, hacer que los que servimos a ella, tengamos el mismo pensamiento, por la ilusa promesa de que algún día seremos parte de la clase dominante.

Es tiempo en replantear no sólo un nuevo sistema político, es tiempo de plantearnos una tercera vía económica, una vía en que el hombre sea de nuevo el fin primero y fin último, no sólo una parte del engranaje del mercado, y con esto podremos hablar del éxito de la mano de obra mexicana y de la cantidad de productos que se exportan, hechos en México y que generen riqueza en México y para México.

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