mayra casatneda

En pocos países se entendería este término, sin embargo generaciones y generaciones de mexicanos hemos crecido con este concepto y lo hemos naturalizado en nuestro imaginario colectivo. Es un término que simboliza de manera muy clara esta forma que tenemos de “conformarnos” con las sustituciones. Si logramos algo que consideramos bueno entonces alguien llegará, seguramente (porque el determinismo en pieza fundamental dentro de nuestra mentalidad) y nos lo “catafixiará” por cualquier baratija. Eso nos genera una constante desconfianza acerca de las buenas noticias, programas de excelencia o fórmulas “eficaces”, no nos creemos con merecedores de las cosas buenas de la vida. La confianza parece, en muchos casos, tan lejana como el que un político sea una persona honrada. La desconfianza nos cerca.

Hablar de confianza es un tema que siempre resulta complejo. La eficiencia y eficacia que se pretenden en las instituciones educativas deberían, por lo menos en la teoría, estar basadas en la confianza y justamente ese es el talón de Aquiles de nuestro sistema educativo. Y la desconfianza se ha convertido en un juego perverso que ha involucrado a todos los actores escolares, la guerra de descalificaciones desde los medios de comunicación contra los docentes, la desconfianza en la implementación de la reforma educativa, que sólo ha abarcado los aspectos meramente laborales y no ha traspasado las fronteras de ese ámbito hacia acciones pedagógicas, como se esperaría, el pírrico avance en el combate a prácticas que minan el sistema y que están basados en la tradición, el compadrazgo y la corrupción, y desde luego las contradicciones entre las declaraciones y la acción de autoridades de la Secretaría de Educación hacen de este panorama uno de los más complejos de la vida nacional.

Definitivamente la desconfianza de los docentes hacia su patrón, que a estas alturas todavía no se ha definido claramente, pues el propio Secretario, Emilio Chuayffet, ha solicitado al senado que aclare ciertas controversias que han surgido al respecto, no es un hecho nuevo. Los esfuerzos y hasta sacrificios que se solicitan al magisterio han sido pobremente recompensados por autoridades educativas, llámese secretarías estatales y SEP federal, que han cimentado su acción en la incongruencia y la contradicción.

Ahora, después de un poco más de un mes de la aparición del tristemente célebre comunicado 129, se da a conocer el comunicado 186 de la Secretaría de Educación Pública, en su propio portal oficial, donde se aclaran algunos temas respecto a rumores que se han difundido en cuanto a derechos laborales y se deja caer, así como por descuido, una pequeña frase: “(…) para los destacados en su primer nivel representará un incremento del 35% de su sueldo, con efectos a partir de 16 de febrero de 2016”.

Esto que, podría resultar un estímulo a los docentes para que se presenten a la evaluación ha tenido los efectos contrarios, ha llenado de recelo y sospecha a muchos docentes que, acostumbrados a esta nueva política donde nadie aclara, nadie responde y muchos de los funcionarios son incapaces de dar la cara, aunado a los cambios súbitos (al principio se sugieren instrumentos y herramientas de evaluación como el portafolios de evidencias, el video de contexto y el de clase muestra que, tras las marchas y protestas se convierten, casi por arte de magia, en un proceso de 4 etapas que inician casi inmediatamente después del proceso electoral y que reducen los instrumentos a ejercicios mínimos que se quedan cortos en cuanto a las pretensiones iniciales; se habla de un número de docentes evaluados y después se reduce; se habla de visitas a las escuelas y posteriormente se determinan aplicaciones vía remota a través de dispositivos tecnológicos, que, dicho sea de paso, no son del dominio general de los docentes, y todo un largo etcétera).

De esa comunicación oficial se derivan varias preguntas: 1) De acuerdo a los lineamientos del Programa de Promoción en la Función por Incentivos en la Educación Básica (PPFIEB) se establece que la evaluación del desempeño será el factor que determine incentivos que el primero, del 35% se otorgará en base a un resultado destacado en esta evaluación y a una evaluación adicional ¿esta evaluación adicional no se aplicará? 2) Se especifica en el PPFIEB que este incremento estará sujeto a las posibilidades presupuestales, en un panorama de inminentes recortes al gasto educativo, ¿están contemplados los 350 mil docentes que serán evaluados en la primera etapa dentro de este presupuesto? O ¿Se parte del supuesto de que muy pocos resultarán con un resultado destacado? y 3) El PPFIEB fue presentado para Educación Básica, sin embargo se generaliza en el comunicado pues los docentes convocados para este primer proceso de evaluación son también de Educación Media Superior, entonces ¿También ellos serán sujetos de este incremento?

Estas son las primeras preguntas, desde luego el recelo de miles de profesores que esperan les catafixien la evaluación por la detención de marchas y paros, generarán muchas más.

Como se ha repetido hasta el cansancio, más allá de las estrategias mediáticas que pueda poner en marcha la autoridad, la Reforma Educativa está viciada desde su nacimiento, pues, los actores determinantes en su implementación, los docentes, lejos de participar en el proceso de definición de la misma, han sido atacados y agredidos de manera constante, los pocos que no se sienten ofendidos siguen pensando que viven en una eterna catafixia y, lo peor, sin Chabelo. ¿Cuál es su opinión?

@mayracastaneda

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