Miguel Ángel Casique Olivos

La credibilidad es quizá el requisito más importante del liderazgo dentro de la sociedad y cuando un líder (persona o grupo social) carece de otros atributos o tienen muy poco significado, relevancia o efectividad para lograr sus metas y objetivos que se haya propuesto, la credibilidad se vuelve de crucial relevancia, -con sus componentes objetivos y subjetivos-, para decidir si las personas creen o no sobre algún tema o situación, aspectos que se consiguen a través de las diversas fuentes de información

Para la credibilidad, además, debe existir confianza como juicio de valor por parte del receptor y, también, un conocimiento que se pueda percibir directa o indirectamente; y es importante que vaya a la par con la verdad y generar así un mayor grado de credibilidad. El líder o grupo social, si hablan con la verdad, honestidad, congruencia y una relación indisoluble entre lo que se dice y  se hace y, a la par, puede comprobarlo en la realidad, tendrán éxito en sus objetivos y fines.

Así, la persecución constante de esos fines y objetivos debe ser precedida de una  respuesta de los líderes a temas de actualidad tanto en política como economía, cultura, deporte, etc. Un líder que sabe entender, estudiar y comprender esas circunstancias y trazar un camino entre él y la sociedad, contará con una guía efectiva que lo conducirá por camino seguro en busca de sus metas. 

Lamentablemente, en la actualidad vivimos un mundo sumergido en una crisis de credibilidad, fenómeno que tiene su explicación, en parte, en las tecnologías de la información como las redes sociales, los nuevos dispositivos de intercomunicación y todo lo que publican los grandes medios de comunicación, pero sobre todo a una disociación entre gobierno y ciudadanos. Estas crisis las encontramos más arraigadas en: líderes de los partidos políticos, presidentes de la República, gobernadores, senadores, diputados y presidentes municipales; basta ver por ejemplo la nota que se publicó el 1 de septiembre en la prensa nacional donde se difunde que 29 de 32 gobernadores son reprobados por la ciudadanía, según la Encuesta Nacional 2017 elaborada por el Gabinete de Comunicación Estratégica. 

Pero por ahora no me quiero referir a esas encuestas o crisis, si no a la parte de credibilidad que un sector muy grande y amplio de la sociedad le ha venido dando ya a un grupo social muy numeroso que encabeza un líder único en nuestra época moderna; ese grupo bien estructurado, que ya es capaz de reunir a 2 millones y medio de mexicanos y con una dirigencia que está preparada en lo teórico y en lo práctico es  el Movimiento Antorchista, cuya cabeza más visible es el líder social mexicano Aquiles Córdova Morán. 

Este septiembre lleno de patriotismo y que en recientes días está siendo acosado cruelmente por los fenómenos naturales como el temblor de 8.2 grados que dejó un saldo de más de 90 muertos en el sureste del país, además de los tres huracanes (Katia, Irma y ahora José) que  desde hace días siguen atemorizando a los más pobres y más desprotegidos de la patria.  Este septiembre también es un claro ejemplo de cómo la fuerza del pueblo organizado se perfila con Antorcha, organización que en este mes realiza dos eventos nacionales: Torneo Nacional de Ajedrez y el III Concurso de Folclor Internacional, además de cuatro masivas concentraciones que en conjunto reunirán a 175 mil personas. 

Veamos algunos datos de estos  eventos.  El 2 y 3 de septiembre en Chimalhuacán, Estado de México, se realizó la edición número 16 del Torneo Nacional de Ajedrez, ahí hubo más de mil 500 participantes y es considerado dentro de los mejores cuatro torneos que se organizan en México, ahí hubo participantes de Chile, Perú, Cuba, Colombia y España; el próximo 23 de septiembre se realizará el Concurso de Folclor Internacional en Oaxaca y aseguran los organizadores será un éxito. Y en la fuerza de masas con motivo de festejos de aniversarios tenemos que 80 mil mexiquenses del Valle de Toluca se reunieron el pasado 3 de septiembre en el Centro Dinámico Pegaso; el domingo pasado, 10 de septiembre, se concentrarían 50 mil campesinos de la Sierra Nororiental para festejar tres décadas y media de trabajo y lucha social; el próximo domingo 17 de septiembre 30 mil antorchistas yucatecos festejarán su 29 aniversario y el 24 de septiembre 15 mil antorchistas colimenses también harán lo propio; en total, sólo en este mes, Antorcha logrará reunir a un destacamento de 175 mil mexicanos; pero lo más relevante, amigo lector, es que esto solamente es en uno de los 12 meses que tiene el año y ¿los otros restantes? no es el punto, pero datos certeros nos dicen que Antorcha realiza durante un año alrededor de 3 mil 200 eventos culturales, es decir entre 8 y 9 diarios; de encuentros deportivos y de aniversarios, el dato es algo parecido. Todos estos eventos tienen como fin educar y organizar al pueblo de México. 

Y… ¿cómo es que Antorcha puede reunir a tanta gente?, ¿qué mecanismo se ha usado para que una gran parte del pueblo mexicano, de la mano de  Antorcha, sea un fuerza social? y, finalmente, si esto lo vemos en un mes, ¿qué pasará y cuántos más mexicanos se sumarán al antorchismo  en 5 o 10 años? Las respuestas no tienen ninguna duda, truco o subterfugio. Antorcha reúne a tanta gente en poco tiempo porque ha logrado credibilidad de la organización, ha logrado que la población más pobre y desamparada de México crea en los líderes antorchistas y confíen plenamente en ella como una opción real para sacarlos de la miseria y el atraso social en que viven en la actualidad. La verdad y honestidad del discurso de Antorcha, sumado a las miles de obras y beneficios que ha llevado a la población rural y campesina, trazaron un camino que está dando resultados  y que los mexicanos la ven como una verdadera opción política para modificar  la manera de gobernar, una nueva en que el pueblo sea el más beneficiado, pues es él quien crea la riqueza de la nación. 

Pero, de qué manera muestran los líderes antorchistas su credibilidad, el mecanismo no es otro más que ir con la gente, hablarles de sus problemas y explicarles que esa vida que llevan no es ni debe ser eterna, pero que para poder cambiar su situación deben organizarse, educarse y nombrar, llegado el momento, a un representante popular emanado del pueblo y que verdaderamente los represente; esa labor y tarea de ir a los pueblos y colonias, desde Baja California o Sonora, hasta Yucatán o Tabasco, la realizan miles de activistas de la organización que trabajan diariamente para ir sumando día con día a un nuevo mexicano, con una visión diferente y  sea él, junto con todos sus hermanos de clase, quienes modifiquen la forma de hacer política, donde los ricos sean menos ricos y los pobres sean menos pobres; donde comience a existir una verdadera justicia social. 

Y finalmente, ¿qué pasará con Antorcha en 5 o en 10 años? Tampoco hay antorchista o mexicano que lo dude, a pesar de la campaña mediática y de terror que se ha orquestado contra la organización prácticamente desde que nació, y que ha podido soportar y sortear para seguir avanzando. En los próximos años Antorcha será más fuerte y aglutinará a más mexicanos; si ahora su militancia es de dos millones y medio y tiene un impacto entre la población en al menos 15 millones de ciudadanos, no hay por qué no creer que en c4 o 5 años Antorcha podría rebasar los 5 millones de mexicanos en sus filas y en 7 u 8 años ser más de 10 millones; y sobre el impacto entre la población la cifra indudablemente se elevaría; ya no hay que esperar mucho, caro lector,  para ver  esto. 

La credibilidad del discurso de Antorcha y sus dirigentes, la verdad y honestidad como banderas con las que se dirigen al pueblo mexicano, por un lado; y la inconformidad social gracias a la crisis política y económica que vive México, como resultado de sus malos gobiernos en sus tres niveles, por otro, harán indudablemente que la fuerza del pueblo mexicano se vaya orillando y perfilando con Antorcha  y lograda la meta de reunir al menos 10 millones de mexicanos se continuará trabajando, desde el poder político, para seguir construyendo, pero a pasos más agigantados, una patria más justa y equitativa para todos. La senda está trazada, la fuerza y el brazo del pueblo organizado como una roca y bajo la guía de Antorcha darán los pasos siguientes.

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