DR. JOSÉ NARRO ROBLES,

RECTOR SALIENTE DE LA UNAM:

+Solo los grandes hombres hacen de sus sueños su misión

José de San Martín

 

Leopoldo Mendivil

 

A solo 32 días de concluir la misión más importante de su vida profesional y académica: sus dos períodos como rector de la más importante e histórica institución académica del país, la Universidad Nacional Autónoma de México, debe usted estar reviviendo los mejores momentos de su entrega a la tarea educativa de la República Y montando su nuevo proyecto de vida

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A todos los mexicanos nos sobran razones para estar agradecidos con usted, así como con su antecesor Juan Ramón de la Fuente, por el período de paz, reconstrucción, estabilización y crecimiento le dieron a nuestra Alma Mater, hechos no inventados aquí sino reconocidos en el exterior, como la segunda universidad más importante de Latinoamérica, de las 50 mejores que mundialmente operan a través de la internet. Ahora esperemos que quien llegue a sustituirlo continúe por la senda que usted y De la Fuente diseñaron para rescatarla de los descalabros que estuvo sufriendo en los años anteriores a que ustedes tomaran las riendas.


Usted reconoció hace pocos días que no todo lo programado para su período de cuatro años que duplicó por dos, como igualmente De la Fuente, pudo ser realizado. Comoquiera que sea, el balance es altamente positivo y el país, como la propia UNAM reconoce esta misión cumplida.


Hay, sin embargo, un punto negro que lamentablemente trascenderá a su gestión, doctor. Punto negro que no solo afecta a la UNAM sino que por situaciones que permanecen arropadas, como si se tratara de un secreto de Estado -¿o lo es?-, ni la autoridad capitalina, ni la federal, dan a conocer y obviamente no es algo que desconozcan porque se trata de algo que es muy vívido, muy criticado, muy rechazado y muy dañino en general para la autoridad que suele hacer como si la virgen le hablara pero quienes le hablan, sin respuesta alguna, son muchos mexicanos afectados y muchos más que no soportan los espectáculos callejeros que da ese asunto.

Asunto denominado anarcos, esos grupúsculos violentos que además de sus apariciones periódicas en las calles capitalinas y ya incluso en otras ciudades del país, siguen manteniendo su hábitat virtual en lo que fue una vez el auditorio más importante de la Ciudad Universitaria y hoy es una vil cueva de donde salen y a donde vuelven luego de sus vergonzosas tropelías.

¿Por qué, rector Narro, nada se ha hecho para sacarlos del campus universitario a pesar de que algunos de sus blancos más frecuentes sean escuelas y oficinas de la propia UNAM? ¿Por qué la UNAM comparte ese silencio y esa protección que les brindan las autoridades federal y capitalina y seguramente lo harán también las de aquellas entidades donde comienzan a aparecer? ¿Qué personajes o instituciones los apoyan, los aprovisionan y los protegen? ¿Para qué, además de sus atentados contra el orden público, sirven y qué tan importante es ese además para que se respete su impunidad?


Son los anarcos solo un pequeño sector de todo el México que vive en y de la impunidad permitida y solapada por el Estado, pero por sus particularidades son el ejemplo triste de lo que la impunidad se atreve a permitir en este país.
Que le vaya muy bien, doctor Narro; que concluya gratamente los días escasos que le restan en la Rectoría de la UNAM, ¿pero, por última vez, por qué?

 

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