mayra casatneda

Durante los últimos años me he dedicado a escribir, dictar conferencias, organizar congresos y compartir en eventos en los cuales se lleva a cabo un análisis profundo y de alto nivel de lo que sucede en materia educativa en Latinoamérica. Me he sentido muy privilegiada de toparme en mi camino con grandes personalidades de la educación y de poder considerarlos amigos o conocidos por lo menos; esto me ha proporcionado la oportunidad de establecer pláticas informales y diálogos estructurados de muy alto nivel en diversas materias que competen a la educación, desde política pública hasta didáctica y metodología. En este andar he conocido diversas realidades, las que tenemos en México en lugares apartados donde los maestros son verdaderos héroes anónimos, hasta el mito chileno, pasando por la pujanza de Colombia, las propuestas divergentes de Puerto Rico y Nicaragua y el servilismo de Panamá. En fin que pensé, con todo esto, que ya había visto suficiente y no cualquier cosa podría sorprenderme, sin embargo actualmente me enfrento a un nuevo reto: implementar un modelo teórico. Y se decidió hacerlo desde un nivel aparentemente sencillo: preescolar. Esto con la finalidad de estructurar la investigación resultante desde el principio de la escolarización formal obligatoria y dar seguimiento a los niños durante su trayecto académico de manera continuada.

El estar al frente de una institución preescolar me ha implicado retos en materia administrativa, de gestión y, obviamente organizacional. Presentar una propuesta innovadora que resulte atractiva para los padres y que estén de acuerdo en participar en ella en un grado más alto que en una escuela tradicional, seleccionar el personal adecuado con disposición para reaprender y modificar, incluso, sus estructuras mentales para dar paso a este nuevo Modelo Basado en Desafíos que es la parte pedagógica del sistema que llamamos “Educación Divergente”, readecuar los espacios, planear y diseñar secuencias didácticas amplias que desafíen a los pequeños desde maternal hasta los 5 años, es más hasta tener que supervisar y decidir con los trabajadores eventuales (pintores, albañiles, electricistas, herreros, etc.) las acciones a tomar, todo ello, eran riesgos calculados. Sabía que implicaría todo un desafío desde el principio, pero al final de cuentas ¿no de eso se trata este modelo?

Lo que no esperaba fue la plática que se suscitó el día de ayer. El jueves fue designado el nuevo secretario de educación y parecería un suceso que ha pasado desapercibido para muchas escuelas, dudo que haya sido materia de análisis grupal en un espacio formal de colegiado, mucho menos en preescolar. Parte de lo innovador de este modelo es que estamos en la búsqueda de acercar la realidad a la escuela, no mantener esta tendencia a crear una burbuja donde lo que sucede en ella parecería estar en otra dimensión y que no nos afectara al salir al “mundo real”, así pues, bajo este principio lancé una simple pregunta: “¿Qué les parece lo que sucedió ayer?” desde luego era una pregunta capciosa pensando en que quizá algún otro suceso podría haber opacado el anuncio presidencial. Inmediatamente la reacción de las maestras fue dirigirse al nuevo nombramiento, el análisis que se suscitó me sorprendió y la conclusión más: “Debemos estar preparados para convertirnos en una opción real y viable para cientos de familias que buscarán una escuela que no sea la pública, por la avalancha de problemas que se le vienen encima a este tipo de instituciones, pero que no puedan tener acceso a una educación privada prohibitiva”.

Debo decir que me encantó la conclusión, sobre todo el nivel del análisis donde me enteré que las estancias del ISSSTE, por ejemplo, han cerrado el nivel preescolar que era el que proporcionaba los recursos económicos debido a una política economicista, o que muchas escuelas privadas han estado recortando personal y presupuestos pues han sido adquiridas por los grandes corporativos que buscan ampliar sus ganancias.

Nosotros estamos viendo cómo muchos de los padres que se han acercado a nosotros tienen genuino interés en la formación de sus hijos pero están siendo expulsados por una escuela pública que no alcanza a cubrir sus necesidades mínimas, muchas de ellas han puesto en marcha mecanismos como el cobro mensual de diversos insumos entre ellos agua purificada, materiales de limpieza, servicios, etc., lo cual los ha hecho sentir como que estuvieran en una institución privada pero sin las ventajas que esta ofrece (horarios ampliados, materias complementarias, instalaciones adecuadas, etc.).

Tristemente estamos viendo como nos vamos convirtiendo (no tan lentamente) en Chile, un país marcado por sus profundas inequidades e injusticias, con uno de los ingresos per cápita más altos de Latinoamérica, pero cuya brecha de desigualdad es abismal y a estas alturas tal vez irreversible. Si las opciones para millones de padres es pagar cuotas exorbitantes o colegiaturas disfrazadas en una escuela pública que constantemente se encuentra en una tensión estructural (fruto de la evaluación punitiva, de las condiciones laborales desfavorables del magisterio, de la falta de rumbo claro en materia pedagógica y administrativa, de ineficiencia y corrupción constantes, etc.) o hacer un pequeño esfuerzo (para muchos a estas alturas inalcanzable) y garantizar en cierta medida el que sus hijos asistan a la escuela de manera regular y eventualmente encontrar una institución que cubra sus expectativas, definitivamente muchos de ellos optarán por la segunda.

El proceso es definitivamente privatizador y mientras no encontremos una ruta clara y eficaz para detenerlo me parece que una opción viable podría ser crear este tipo de comunidades de aprendizaje donde se privilegie el proyecto pedagógico por sobre el lucro. Una escuela privada o independiente necesita recursos financieros para subsistir, es cierto, y deben ser los recipiendarios del servicio quienes cubran esos gastos, pero esto no debería ser la compuerta para que entren los grandes corporativos, únicamente interesados en hacer negocio, a la educación, un área sustancial para el desarrollo de un país.

Ahora nuestro proyecto es todavía más ambicioso, vemos que funciona: nuestro equipo pedagógico lenta pero contundentemente se va dinamizando sobre la reflexión y la acción en un rumbo para trazar nuevas rutas en esta compleja cartografía educativa, las familias están aceptando nuestra propuesta de manera clara y comprometida, sólo nos resta ver la respuesta de nuestros pequeños que, finalmente, son para quienes hemos estado trabajando todos estos años, pero ahora nos parece urgente empezar a reproducir el modelo, la amenaza pende sobre la educación pública ¿Quién está dispuesto a implementar una Comunidad de Aprendizaje Divergente en otros lugares del país? La convocatoria está abierta, nosotros estamos en posibilidades de guiar y apoyar en su proceso pero requerimos un compromiso claro y disposición para lograrlo; esperamos sus propuestas. Un mundo de abrazos.

@mayracastaneda

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