Blas A. Buendía

Desde el estado de Chiapas se escuchó una falacia más que hizo cimbrar a todo el territorio nacional cuan réplica de terremoto haya azotado a la república.

El famoso Peje volvió aventar su eterna mentira en el estricto sentido de que “el que nada debe, nada teme (…)”, cuya diarreica verborragia se convirtió en un tsunami que envolvió a sus ciervos pejistas, a esos peje-zombis que aplauden las incoherencias de su amo por más elocuentes sean en los accidentes gramaticales o acciones que evocan y provocan a ser infractores de la sociedad.

Este reportero sin planeárselo se convirtió en “el biógrafo no autorizado” del Peje, ya que desde hace cuatro lustros se ha dedicado a darle un seguimiento puntual a tantas deficiencias que provocan vergüenza e ironía, nostalgia y desentendimiento, al confiar ante la honorabilidad de las instituciones al promover la búsqueda ante el entonces IFAI, la clasificación frente a la PGR de cuántas averiguaciones previas (hoy llamadas Carpetas de Investigación), tiene en sus anaqueles de criminalidad.

Uno de tantos filósofo navegantes de las redes sociales, si bien advierte: “…Un político falte a la verdad en México no es nada nuevo. Los mexicanos nos hemos habituado a rabiar las mentiras de nuestros gobernantes y, con razón, nos mostramos incrédulos ante la mayoría de sus dichos o promesas”.

En este escenario, la mentirocracia ha sido tan habitual que ya las sonrisas no fluyen de forma natural, a la vista se observan los rostros adustos e incrédulos, es decir, el señor López “plantea mil mentiras, y las hace realidad”, cristaliza sus acciones dicharacheras, sus acciones disparatadas, en fin…

La repercusión de la vocecita sureña con un acento gutural incomparable de comerse prácticamente las 22 consonantes del abecedario (B C D F G H J K L M N Ñ P Q R S T V W X Y Z), desde el estado de Chiapas se escuchó el empoderamiento de la mentira, una tras otra para no perder el estilo ni la peje-costumbre.

Entre la ironía y la seriedad, López Obrador reveló que previo a la elección de 2006, mediante un proceso de desafuero, “una maniobra del régimen para que yo no apareciera en la boleta, a mí me la aplicaron los del PAN, pero no quiero que se la apliquen a nadie, pero sí (que) se investigue a (Ricardo) Anaya y a (José Antonio) Meade; pero que no se hagan daño, el que nada debe, nada teme”.

López Obrador debería de comenzar por sí mismo. Dejar en claro ante la sociedad en general –que explique a detalle- cómo fue que mató de un balazo en la cabeza a su hermanito José Ramón cuando eran unos imberbes chamacos, que al paso del tiempo, Andrés Manuel siempre ha arrastrado ese incidente que ha quedado en la completa impunidad.

Igual suerte sufrió “su amigo” José Ángel León Hernández, a quien lo agredió con tintes meramente criminales con una pelota de béisbol acertándole tremendo y bestial golpe en la nuca, dejándolo en estado de coma hasta 30 años después que perdiera la vida.

Así que citar: “El que nada debe, nada teme (…)”, López Obrador debería de comenzar desde sí mismo, para que la sociedad conozca su verdadero pasado negro, ya que mucha gente desconoce que en su época se convirtió en el Caín de Macuspana, Tabasco.

Asimismo, el candidato a la Presidencia de la República por la Coalición Juntos Haremos Historia, tiene cuentas pendientes con la ley. Otro de tantos ejemplos, cuando fue jefe del entonces gobierno del Distrito Federal, escondió la estrategia que utilizó para corromperse en la construcción de los segundos pisos. Nunca dijo cuánto ganó y que porcentaje exigió para otorgar los amañados procesos de concursos de licitación durante su desastrosa administración.

De forma impune actuó -y sigue en esa tesitura- burlándose de la inteligencia de la sociedad, ya no se diga del círculo de sus peje-zombis-seguidores quienes deambulan como auténtica Legión de Idiotas que lastimosamente forma parte un interesante patrimonio electoral, toda vez que todos sus errores lo aplauden como si fuera la panacea del momento, sino la propia esencia de la deshonestidad.

Los actos de impunidad del Peje no solo se suscriben en ese incidente, sino que ha quedado en el olvido la ola de denuncias que en su momento hicieron los desarrolladores de servicios nacionales y extranjeros con sus plantones de la avenida Paseo de la Reforma, generando un monstruoso desempleo y la pérdida de millones de dólares y euros en perjuicio de inversionistas.

El también llamado El Peje Incómodo, de quien habría que recordar que recibió dinero sucio por el entonces regente Manuel Camacho Solís, por el concepto de “desgaste físico” y que a través de los tiempos lo han desacreditado al configurarlo como mentiroso, solo está en espera de ganar las elecciones de julio próximo para hacer funcionar su arma de la venganza. López Obrador aún le trae mal recuerdo el intento del desafuero en 2006, situación política que se desvaneció por órdenes de la Mafia del Poder de aquel entonces, y a la cual ha enfrentado por años.

López Obrador estuvo en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, donde encabezó reuniones de valuación y encuentros con empresarios chiapanecos, con quienes entabló discusión referente al proyecto de su futuro gobierno federal, adelantando: “El cambio es bueno para todos, que se beneficiará la iniciativa privada; vamos a lograr la convergencia de inversión pública y privada y se van a impulsar los tres sectores de la economía: público, privado y social”.

La PGR tiene en sus archivos 79 carpetas de investigación abiertas en contra de Andrés Manuel López Obrador, todas ellas merecen ser objeto de inmediato encarcelamiento… ninguna de todas ellas ha prescrito

¿Pero qué pasó?, ¿por qué no se aplicó el ejercicio de la acción penal?, todos se preguntan.

Tan sencillo, Andrés Manuel López Obrador representa no solo un peligro para México, sino un resentido sicópata que si llega al poder presidencial, ordenará la disolución de los poderes constitucionales y las instituciones republicanas. Llevaría a México a una situación tan grave como la que viven millones de venezolanos con el dictador Nicolás Maduro, al frente.

Se ha detectado que todos los agentes políticos mexicanos le temen al Mesías de Macuspana, que de llegar a Palacio Nacional con plena seguridad será un férreo perseguidor de periodistas críticos y políticos que no comulgan con su inexistente “ideología” que no tiene ni pies ni cabeza, sino un ejercicio mental inalcanzable que conllevaría al mayor desastre de desarrollo de millones de mexicanos.

Estas serían, en parte, los impactos que arrojarían las dramáticas mentiras del Peje, que finalmente, “el Peje miente con todos los dientes”. blasalejo@yahoo.com

 

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