Blas A. Buendía
El Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunció el jueves 5 de julio-2018 que había invitado al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a su toma de posesión el próximo 1 de diciembre.

Tres días antes, AMLO había informado que en su conversación telefónica de 30 minutos con Trump el lunes 2 de julio, le había propuesto que cooperasen en proyectos de desarrollo conjunto en México para ayudar a detener el flujo de migrantes desesperados hacia Estados Unidos.

Trump y su equipo harían bien en asegurarse que ese sea realmente el tema central entre Estados Unidos y México -y que incluyan a China y su Iniciativa de la Franja y la Ruta en esos planes económicos- y no la operación bajo control británico para meter en Norteamérica la legalización de las drogas estilo Obama, y peor, por la puerta trasera.

Un poderoso grupo alrededor de AMLO, que tiene como figura central a la persona que ha sido postulada para el muy importante cargo de Secretaria de Gobernación, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, ha presentado un plan para despenalizar la marihuana, para legalizar la producción de la amapola bajo control del Estado, para producir “medicinas opiáceas”, iniciar negociaciones para una amnistía a los traficantes, y un “plan de paz” en general al estilo del que llevó a cabo Colombia con las FARC; es decir, una capitulación de facto ante Narcotráfico S.A. de Londres.

La operación se está llevando a cabo bajo el rubro de lo que llaman “Justicia transicional”, una sofistería supranacional inventada por el Centro Internacional para la Justicia Transicional, un organismo ligado a George Soros que se jacta, entre otros logros, de ser responsables del “plan de paz” que impusieron en Colombia Tony Blair y Manuel Santos (en contra de la voluntad mayoritaria de la población colombiana) con las FARC.

Este grupo está ofreciendo este plan a la población mexicana, agobiada por la violencia, como la única manera de llevar la “paz” al país y detener la violencia que ha generado 200 mil asesinatos relacionados con el narcotráfico desde el 2006.

Sánchez Cordero -que fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de México de 1995 a 2015-, le dijo el viernes 6 de julio a la agencia Reuters, luego de la elección de AMLO, que el nuevo enfoque del gobierno sería el de aplicar la “justicia transicional”, es decir, “no solo habrá una amnistía, habrá una ley para reducir las penas de cárcel. Vamos a proponer la despenalización, la creación de comisiones de la verdad, y atacaremos las causas de la pobreza, daremos becas a los jóvenes y trabajaremos en el campo para sacarlos de la situación de las drogas”.

“Para considerar la posibilidad de una paz negociada, el equipo de Sánchez ha estudiado el proceso de paz de Colombia con su grupo guerrillero más grande (las FARC), que le permitió a los líderes rebeldes evadir la prisión.

Luego de que el plan mexicano sea revisado por López Obrador, Sánchez dijo que se presentará la idea de una amnistía como referéndum público (cómo se hizo en Colombia). Si recibe respaldo público, el gobierno lo presentará entonces ante el Congreso”, agrega Reuters.

En una entrevista del miércoles 13 de junio-2018 con el diario El Economista, se le preguntó a Sánchez sobre su propuesta de amnistía y cómo se aplicaría en “zonas como la sierra de Guerrero, donde la gente se dedica a la amapola”.

La ex ministra Sánchez respondió: “Tenemos que empezar a pensar en la despenalización de la droga. Así tal cual como va. En una política de despenalización de la droga. Obviamente la marihuana”.

Se le consultó si se refería solo a la marihuana, declarando: “La marihuana para uso lúdico y toda la cadena, voy a proponerle a Andrés Manuel en su momento, la despenalización de la marihuana en la siembra, cosecha, trasiego y uso lúdico. En materia de la amapola, es conveniente como lo ha hecho Afganistán. Es muy cotizada para las farmacéuticas y para el uso medicinal”.

En un artículo suyo que publicó en el diario Milenio del miércoles 6 de junio, Sánchez esgrime la línea de George Soros directamente: “La guerra mundial contra las drogas ha fracasado… Es conocido que Estados Unidos es el principal consumidor de drogas en el mundo; ya 23 entidades -de 50 que lo conforman- tienen mercados lícitos de cannabis para uso lúdico y medicinal.

Uruguay, Suiza y Nueva Zelanda, con éxito, han dado el primer paso en optar por la legalización a través de un contexto regulatorio responsable, basado en evidencia de corte médico, sociológico, económico y político”. [email protected]

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