alejandro barreiro

En días pasados fuimos testigos de la reaprehensión de Joaquín Guzmán Loera, líder del cártel de Sinaloa y el mismo que hace unos meses y también unos años se fugó de penales de máxima seguridad.

Considero que es el momento de plantearnos seriamente como sociedad la eficacia en la prohibición en la producción y distribución de drogas que actualmente son ilegales y que también pueden ser parte de diferentes tratamientos médicos.

El primer punto a considerar es si realmente el problema del narcotráfico es un problema de salud pública o si esta prohibición se deriva de un problema económico. En el mundo mueren de forma diaria aproximadamente 24 mil personas de forma indirecta o directa por el hambre y por otra parte mueren aproximadamente 500 personas de forma directa o indirecta por el consumo de estupefacientes. Es en este punto donde debemos analizar que en la actualidad la hambruna del mundo es parte de un sistema económico, mientras la producción de estupefacientes, si bien es en buena medida parte de la economía mundial, no está siendo controlada por los que dictan las leyes económicas actuales.

Actualmente conseguir marihuana, cocaína o cualquier droga es relativamente fácil y rápido, aún para personas que no tengan contacto con ese mundo, sin embargo el conseguir un medicamento controlado y que únicamente se venda bajo prescripción médica es una odisea para aquel paciente que lo requiere, ya sea por la poca distribución de estos y por los candados que tienen las farmacias para proporcionarlos.

Es el momento de realmente considerar el control como un mejor mecanismo para combatir el tráfico ilegal de drogas, además que también de estas mismas drogas actualmente ilegales tienen propiedades médicas y que incluso hace muchas décadas se podían conseguir en cualquier botica.

Nunca se debe hacer una apología de esta estas mafias y sus líderes, sin embargo debemos empezar a reconocer que el daño que producen en la sociedad, ya sea por el narcotráfico mismo y las guerras para combatirlo han dañado más a la sociedad que los mismos efectos de los narcóticos.

En México se vive un incremento en el consumo de sustancias ilegales en la juventud, sin embargo no sólo es producto del crimen organizado, es también producto de nuestra actual forma de vida y la falta de educación y cohesión la principal arma contra las adicciones, que es un sano entorno familiar.

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