Blas A. Buendía

El peor de los escenarios que le pudieran esperar a México sería que el famoso Peje lo llevara a una asonada, al levantamiento social, a una desenfrenada rebelión generalizada, observar a un “México en llamas”, con años de espera para recuperar su gobernabilidad en el marco de la consolidación de un Estado fallido, pero sin la operatividad de las fuerzas militares que ejercerían su papel por la defensa del país en contra de los enemigos internos y externos.

De forma inmediata entraría en automático la defensa de la unidad del artículo 136, el último de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que a la letra dice:

Título Noveno

De la Inviolabilidad de la Constitución

Artículo 136. Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta.

En plena efervescencia rebelde, el Peje no daría tregua a una larga batalla supuestamente “democrática”, y si México arde ¿quién entonces podrá gobernarlo?, ¿el narcotráfico ya amnistiado por el señor Peje presidente?

¿Cómo sería su primer mensaje de asunción presidencial, el 1 de diciembre de 2018, ante un convulsionado pleno parlamentario de San Lázaro?

¿Se atrevería a decretar oficialmente una amnistía a favor de los barones del narcotráfico que operan en territorio nacional?, cuya acción gubernamental sería aberrante porque en el ámbito de ese sector, ahí sí se aplica la pena de muerte para los narco-traidores y narco-soplones a grado que se han presentado en redes sociales, todo tipo de videos mostrando la crueldad de sus asesinatos al desollar con filosos cuchillos a sus víctimas amordazadas aún con vida, para sacarles el corazón festejando finalmente su auto-gobierno. El Peje tendría como aliado a ese núcleo de la muerte, apostándole a que México ardiera.

Así como ha ocurrido en Libia, con años de ingobernabilidad país que fue considerado como la joya de África por sus elevados niveles de vida, es actualmente un Estado fallido por infinidad  de presiones internacionales que la han atormentado por políticas del exterior.

Si el Peje osara en llevar a México por el sendero sangriento lo convertiría en un país plagado de gobiernos rivales apoyados por la anarquía de bandas de narco-terroristas y narco-tribus enteramente enfrentadas concatenándose en mafias del narco-terror dentro de una estructura institucional colapsada.

La inercia política ha llevado a México a vivir una diversificación de alteraciones de las más apremiantes, enfrentándose ahora al devenir de ser invadido por corrientes extranjerizantes provenientes de otras latitudes del planeta.

El hecho que se mencionen a la Unión Soviética, Cuba, Venezuela, Corea del Norte y hasta China, entre otros, que presuntamente asechan y apuestan al resquebrajamiento de la unidad de los mexicanos, es un claro mensaje en contra del neoliberalismo capitalista que sigue creando castas de aristócratas multimillonarios por el saqueo y la venta de la riqueza de la República mexicana.

Y no es que pareciera, sino que existen fuerzas malignas internas y forasteras para llevar a México por el sendero de la violencia porque el capitalismo ha establecido cánones de saqueo, en la destreza de romper los usos y costumbres de los mexicanos a grado de convertirlos en una raza de esclavos en plena modernidad tecnológica del Siglo XXI, con salarios de hambre, por no caracterizarlos, paupérrimos.

Ni el PRI, ni el PAN, ni el PRD, y mucho menos con los remedistas de Morena –partido que aglutina a la casta de traidores a la patria, saqueadores y ladrones profesionales del erario público-, podrían rescatar a este México en desgracia, porque su único fin es el de hacerse del poder bajo la complacencia de una desnutrida Legión de Idiotas.

Una muestra es tan palpable que despachos informativos provenientes de Sudamérica, advierten que el diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela, Rafael Ramírez, acusó al gobierno de Nicolás Maduro de tratar de influir en las próximas elecciones en México a favor del precandidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador.

Si bien los rusos a través de su embajador en México, ha desmentido que la Unión Soviética tenga intereses oscuros e injerencistas, pintas en bardas de Venezuela buscan meter miedo a favor del tovarich López Obrador, acusando al gobierno venezolano de usar indiscriminadamente los recursos públicos para financiar e “intentar generar solidaridad en el exterior”.

Refirió a un documento supuestamente autoría del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) que tiene como propósito dar recomendaciones al gobierno de Maduro de “cómo comportarse a nivel internacional”.

El documento, fechado el 21 de diciembre de 2017 según el diputado Rafael Ramírez, dice no sólo cómo mantener las alianzas con países como Rusia y China, sino también reúne una serie de recomendaciones para ampliar empatías dentro del propio continente.

Una de estas recomendaciones, dice Ramírez, es la de financiar a candidatos “que puedan optar al gobierno en diferentes países de América Latina, es el caso en primer lugar (…) se pretende financiar a Andrés Manuel López Obrador del partido Morena en la Ciudad de México”.

“Una vez más vemos como el gobierno pretende, en la elecciones presidenciales de México, influirlas con recursos, dando apoyo y además de eso, acompañando a la izquierda para seguir construyendo lo que hemos llamado ‘el eje del hambre’, aquí nosotros tenemos un país devastado por las políticas denominadas socialismo del siglo XXI y ahora pretenden exportar estas políticas a lo largo y ancho del continente”.

Ramírez señaló que estas políticas no sólo pretenden exportarlas a México, sino también a Colombia con el candidato Gustavo Petro.

El diputado venezolano lamentó que esos recursos no se usen en medicinas y alimentos y sólo se usen para ganar aliados que respalden políticas desastrosas, cuando Venezuela ha estado al borde la guerra civil pese a sus intentos democráticos para quitar al que ve pajaritos postrados sin alambres. blasalejo@yahoo.com

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