Héctor Silva Islas

Amigos de Radio Expresión México, que gustan de narraciones de terror, les adelanto la que les invito a escuchar en vivo, en la voz de su servidor Héctor Silva Islas.  

La protagonista de nombre Rocío es quien nos la cuenta.

…Estudiaba la preparatoria a los 17 años, por las tardes al llegar a mi casa acostumbraba ir mi novio a platicar conmigo; un sábado por la mañana me encontraba en casa pues había faltado a la escuela, mi novio no lo sabía, por lo que no lo esperaba, sin embargo escuché su silbido para avisarme que había llegado; eran las 11 de la mañana iba en un auto diferente al suyo, le pregunté por que no había llevado su vocho negro y en su lugar lo había cambiado por un carro amarillo más grande; me dijo que solo se le había ocurrido ir en ese otro auto que era de su tío. Pipo, también le pregunté, cómo supo que yo no había asistido a mi escuela, me contestó, solo quise venir a ver si estabas porque yo tampoco fui a la escuela; en ese momento salió a saludarnos un vecinito de 11 años, le dijo a mi novio que su carro estaba muy bonito y que le había gustado la calcomanía del avión Cóncord pegada al medallón; él le contestó no te la puedo regalar porque no es mía, el chiquillo se despidió y se fue.

Nosotros seguimos platicando durante una hora más, de pronto me dijo que se tenía que ir a comer con su mamá, me invitó a ir con él, pero le dije que no podía, se subió a su auto y antes de arrancar me volvió a invitar a comer con su mamá… y yo me volví a negar, arrancó su auto y se fue, yo regresé a mi casa a seguir con mis quehaceres, pasaron las horas y a las 4 de la tarde volví a escuchar que me silbaba, me asome viendo que era él.

Salí a saludarlo pero de inmediato le dije que si estaba de contentillo porque cambiaba de decisión como él quería pues había dicho que no regresaría, el me contestó que no sabía a lo que yo me refería, le conté  lo acontecido por la mañana y no me creyó, porque según él no había ido a verme que yo estaba inventando, tuvimos que llamar a nuestro amiguito para que confirmara que si había ido a verme por la mañana; se puso demasiado pálido cuando nos creyó, nos pidió subiéramos a su vocho negro, además él estaba vestido con otra ropa, fuimos a ver a su mamá, quien nos dijo que mi novio había estado toda la mañana en su recámara, jugando con su mascota que era un búho y que solo estaba esperando la hora para irme a ver, que cuando dieron casi las cuatro salió rumbo a mi casa. La señora un poco molesta no quiso creernos al amiguito y a mi porque me dijo que el auto amarillo de su hermano Pipo, estaba en el taller en reparación, nos tuvimos que ir sin convencerlo… al paso del tiempo mi novio nunca quiso volver a tocar ese tema.

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