Manuel Aparicio

Oaxaca ha sido tomada por los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación CNTE, y a sus habitantes los mantienen como rehenes, para obligar al gobierno a negociar la continuidad de sus canonjías, y privilegios que durante decenas de años, les ha permitido el control absoluto del magisterio, donde no existen más normas que las que ellos dictan, como sucede en Michoacán, en Guerrero y Chiapas, principalmente, entidades donde su poder es casi absoluto.

Desde luego que al igual que la mayoría en nuestro país, repruebo el uso de la fuerza, y me sumo a la protesta por la muerte de 9 personas y los más de 100 heridos. Pero también me sumo a las voces que condenan la violencia que han escalado los miembros de ese ente magisterial, manipulando a la población, principalmente a maestros y padres de familia, para no perder, los privilegios derivados de “negociaciones” que de manera irresponsable, los gobiernos aceptaron, para mantenerlos tranquilos.

Los hechos demuestran que los líderes son corruptos, y se han enriquecido a la sombra de la demanda magisterial. Tengan por seguro que ninguno podría pasar una endeble prueba de honestidad, porque la mayoría de ellos ha aprendido que el chantaje, la presión a través de actos vandálicos les ha llevado a las negociaciones que les reditúa dividendos económicos y cotos de poder. Por eso, ninguno de ellos es pobre o sí?.

Son buenos para ataviarse como víctimas y enfundados en ese disfraz cometen todo tipo de tropelías, por eso han vandalizado instituciones públicas y privadas, lo que ha llevado a muchas empresas al borde de la quiebra, han ahuyentado las inversiones que podrían crear fuentes de empleo, acabando con la fuente natural de ingresos que es el turismo; en consecuencia muchos de sus paisanos están condenados a vivir en la zozobra y acechados por la miseria. Pero eso no les importa. Estos líderes sólo quieren recuperar las canonjías producto de negociaciones al utilizar como rehenes a los menores de edad, a quienes les arrebatan el derecho a estudiar a prepararse para hacer frente a la vida que cada día es más complicada.

Recuerdo en este momento las palabras del periodista Jorge Zarza, quien al recibir en el senado, la Presea Ricardo Flores Magón. En un sentido mensaje por sus compañeros reporteros secuestrados por estos truhanes usurpadores de la profesión magisterial dijo “… Si se habla a favor del magisterio de Oaxaca, uno es políticamente correcto, se distingue de los periodistas vendidos… pero si se habla en contra uno se convierte en un represor, en un manipulador de las masas al servicio del gobierno, en un títere de los poderes fácticos… Parece fácil elegir entonces de qué lado estar…”

Por qué secuestrar a unos reporteros que no hacen otra cosa que cumplir con su trabajo, informar sobre lo que sucede y, no lo que estos manipuladores de los maestros quieren que se difunda. Esta historia se repite en múltiples lugares, donde se dan manifestaciones a los reporteros los tratan como si ellos fueran el enemigo, o enviados del gobierno; los descalifican y hacen que sus acarreados agredan verbalmente y físicamente a los reporteros, que en algunos casos han perdido la vida.

En Oaxaca, los líderes de la CNTE, tenían bajo su control el Instituto Estatal de Educación; y, ellos disponían qué, cuándo y cómo hacer las cosas. De ahí que sea altamente creíble que hayan dispuesto de los recursos económicos de manera discrecional o para su beneficio, lo que mantiene a algunos de ellos en la cárcel a punto de ser liberados “por desvanecimiento de pruebas”. Lo mismo sucede en Michoacán, Guerrero y Chiapas, donde de igual manera ejercieron o ejercen el control de la educación, ellos ponen y quitan a maestros según sus intereses, negocian quién debe ser titular de educación, y manipulan a su antojo a maestros y padres de familia.

Los líderes de la CNTE, apoyados por grupos radicales, y organizaciones que nada tienen que ver con la educación, imponen el terror para mantener el control del magisterio, de las escuelas, padres de familia, sector empresarial y sociedad en general, todo consecuencia de la falta de carácter de las autoridades para aplicar la ley, respetando las garantías constitucionales de manifestación.

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