Otra vez colapsa CDMX por tormentas

CDMX, Mx.- (OICS).- Tras el paso de la tormenta Earl, los ciudadanomexiquenses sufrieron el colapso de la movilidad en sus diferentes formas. El metro y el metrobus fueron insuficientes para un inicio de semana. Hay que agregar la nueva oleada de los 350 mil alumnos que recibió la UNAM.

[El paso de la tormenta dejó 45 personas muertas, 13 en Veracruz y 32 en Puebla, zonas serranas donde los deslaves y crecientes provocaron más de mil 650 viviendas dañadas más 8 mil personas afectadas, según informó Protección Civil Nacional. Ahora viene la tormenta Javier, que se pronostica impactará en Baja California Sur, por el Pacífico.]

Sin embargo, más allá de las críticas para los gobernadores de Veracruz y Puebla, Javier Duarte y Rafael Moreno Valle, porque en los últimos días en lugar de estar al pendiente de sus estados han estado más al pendiente de su reputación, ya sea para la justa presidencial o para librar la cárcel, está el propio accionar de los funcionarios de gobierno en los tres niveles. A fin de cuentas burocracia.

El año pasado Patricia colapsó los medios de comunicación sin llegar a ser -afortunadamente- la tormenta perfecta que todos temían. En el 2014 Odile llegó con fuerza y causó la muerte de 13 personas. Hoy los avisos de Earl y Javier han sido minimizados.

En fin, Earl ya pasa revista a la Ciudad de México, el metro sufre de dos oleadas, el regreso e ingreso a clases de 350 mil alumnos de la UNAM y la insuficiencia de trenes para agilizar el transporte de más de cinco millones 300 mil usuarios, según cifras desde el 2015.

Para darnos un ejemplo, en la línea 3 (de Indios Verdes a Universidad) los usuarios llegan de diferentes partes del Estado de México, Hidalgo y hasta Querétaro, sin embargo la autopista México-Pachuca no ha sido terminada -en su tramo mexiquense- y las obras del Mexibus, aunque van a marchas forzadas siguen estorbando a los workilometers. Al llegar a Indios Verdes el paradero es un caos con un orden retomado poco a poco por la no-civilidad de las personas que ahí pasan, comercian o “viven”. A continuación se nota un metro saturado desde sus entradas al subterraneo; en el Metrobus las largas filas ocasionan retraso en los camiones articulados. Nadie avanza. Milimétricamente los cuerpos se mueven unos tras otros. A pesar de que la mayoría de personas compran boletos para los torniquetes en el metro, la mayoría de estos sólo funciona con tarjeta; y si hay trafico de autos, es peor el de personas con los ánimos calientes. Las leyes básicas de la física se rompen y dos cuerpos parecen ocupar un mismo espacio -incluso hasta tres-. Y en este recorrido ya pasó una hora para pasar de Indios Verdes a Deportivo 18 de Marzo.

¿Cuántas personas viajan ahora en el metro de la Ciudad de México?

A ciencia cierta no se sabe. Aún. En el conteo trabajan investigadores y estudiantes del área de Análisis de Imágenes de la Unidad Querétaro del Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada (CICATA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la mano con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para tener un conteo preciso y en tiempo real, lo cual ayudaría a reacomodar los elementos humanos y tecnológicos en los lugares donde más se necesiten.

Finalmente, más allá de la burocracia, hay que señalar -aunque sea de mala educación- la inutilidad de las autoridades del metro para prever la oleada de nuevo ingreso en la Línea 3, así como las otras líneas del metro que conectan con esta, y sus alcances con los estados de Hidalgo, Querétaro y Morelos. ¿O qué, sólo cuándo hay contingencia ambiental trabajan en conjunto los estados que integran la Megalópolis?

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