HABLANDO CLARO

Por: Manuel Aparicio.

Acudí invitado a una de las entregas del llamado “Salario Rosa” y me llamó la atención la logística. Todo muy cuidado; pantallas bien ubicadas, excelente sonorización. Para calentar el ambiente, un cantante motiva a las asistentes, después, Erik, el director de Desarrollo Social del gobierno mexiquense, da la introducción al tema con frases motivadoras, cuidando hablar bien de las bondades del programa en beneficio de las amas de casa en pobreza destacando las sensibilidad del mandatario mexiquense, Alfredo del Mazo, y el cumplimiento de su palabra empeñada durante su campaña.

Este programa social, ha llamado mucho la atención y causado escozor a pesar de que se está ejecutando antes de la veda electoral, en consecuencia, los adversarios políticos del PRI, aducen que se trata de un programa inequitativo para los contendientes electorales, como lo ha manifestado el Partido del Movimiento de Regeneración Nacional, que está exigiendo tanto al instituto Nacional Electoral INE, como al Instituto Electoral del Estado de México IEEM, para que suspendan el programa por inequitativo. Sin embargo, no violenta la ley electoral.

Bueno, les comparto que al término del evento de entrega de la tarjeta rosa, entreviste a varias de las mujeres beneficiadas, provenientes de distintos municipios  para recibir la tarjeta, me sorprendieron por lo que señalaron: “yo no creía en la promesa del gobernador, porque los políticos cuando andan en campaña siempre prometen y no cumplen. Lo que no te dan en el momento, después, olvídate no vuelves a ver al candidato. Así que con dudas me inscribí. “Todavía cuando me informaron que estaba seleccionada para la tarjeta dije: éste, hasta burlón se volvió. Pero aquí estoy con mi tarjeta en la mano”.

Otra fémina, una abuela de familia  me dijo: “yo no voté por él (Alfredo del Mazo), pero me apunte y ya tengo mi credencial. No lo podía creer, pero a mí sí me beneficia el dinerito que me van a dar cada dos meses (2 mil 400 pesos), para comprarle “chanclas” a mis nietos o ropita”. Me gustó, dijo, la señora: “que el gobernador prometió que el salario rosa llegó para quedarse. Se imagina?. Pues como éstas mujeres muchas más no creían en que el Salario Rosa (que fue bandera de campaña) se convirtiera en realidad. El hecho es que es un estímulo a las familias que viven en condiciones de pobreza.

Seguramente recuerdan que durante su campaña Alfredo del Mazo aseguraba que el “Salario Rosa” sería en reconocimiento a las amas de casa: Asignarles un pago por el trabajo que desempeñan en sus hogares y que nadie valora. Ahora, es una realidad para mujeres de municipios que integran cada una de las regiones en que está dividida la entidad. Pero hay que destacar que el “Salario Rosa” es un programa social, que observado sin prejuicios, deja ver que promueve el desarrollo humano al complementarse con capacitación en artes y oficios para el trabajo; apoyos para  proyectos productivos.

También contempla el otorgamiento de becas para las mujeres que por razones múltiples como la falta de recursos económicos, vieron frustrados sus deseos de superación. Con esas becas, tienen la posibilidad de retomar sus estudios. En suma es un programa social que sin falsos discursos ayudará a combatir la pobreza haciendo a un lado el asistencialismo porque es un beneficio parcial que deja abierta la puerta a la manipulación. Finalmente, me explican que los objetivos de este programa están alineados a lo que contempla la agenda 2030 que diseñó la ONU, para generar un verdadero desarrollo sostenible.

Pretender suspender este programa por una interpretación equivocada o una intención mediática, sería perverso porque le arrebatarían a quienes viven en pobreza, la oportunidad de recibir este apoyo que, aunque no resuelve sus problemas, sí es un paliativo para aliviar sus carencias. Para algunos funcionario públicos, líderes, legisladores o gobernantes sería ofensivo tal ofrecimiento, porque lo que ellos “cobran” más negocillos y otras transas, supera en miles de veces esos (para ellos, ridículos) 2 mil 400 pesos que estas mujeres recibirán. A la clase política no le alcanza ni para propina pero para quienes padecen de carencias económicas, por supuesto, es un regalo.

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