Eduardo Sadot-Morales Figueroa

La salida de Enrique Ochoa del PRI es interpretada por la vieja militancia como la reivindicación con el retorno de auténticos priístas, Enrique Ochoa no necesariamente fue un buen priista militante reconocido, durante su breve participación en su juventud impugnó al presidente de entonces Mariano Palacios, en el tiempo que se ha conocido su estilo de trabajo es reconocido como hiperactivo y trabajador pero también, quienes lo sufrieron en CFE y en el CEN del PRI, trascendieron las quejas de su trato majadero, mal educado y despótico en su primer círculo, ejemplo, que como dice “ya saben quien” contagia a colaboradores cercanos a quien es el jefe, arrogancia galopante como Meinxueiro y otros empleados menores que igual maltrataron a militantes que viejos y reconocidos cuadros y dirigentes, la limitación de ingreso al PRI inclusive en época de campaña redujo el acceso de nuevos militantes y corrió a los viejos, frente al silencio cómplice de quienes tuvieron acceso a la burbuja que siempre le rodeó.

La misma actitud defensiva y contestataria que le llevó a la presidencia del PRI y que reconociera en él, el presidente Peña Nieto, esa misma actitud la asumía frente a las críticas internas que alcanzaban a llegar a sus oídos, la militancia y la sociedad no solo demanda honestidad sino además, Don de gentes que no solo permee en eventos públicos sino en el día a día, no obstante se le reconoce en el trato personal, privado y directo con quienes se ganan su confianza es sorprendentemente cortés, educado y afectuoso, según también ha trascendido. Es el estilo o manera de ser de cada quien, nada más. En su salida el primer sorprendido y con el rostro desencajado fue el mismo Enrique, que ahora seguramente será un gran tribuno en el poder legislativo, agudo y eficiente, tan necesario en los tiempos que se avecinan.

 Rene Juárez Cisneros exgobernador de Guerrero, expresidente de Acapulco, senador, rancio y sólido militante de muchos años del PRI representa a esos viejos priístas forjados en la brega de la cultura del esfuerzo, acostumbrados a mirar a los ojos con la sinceridad y honestidad que da la sensibilidad de tantos años cerca de quienes lo necesitan, un hombre directo que sabe escuchar, tomar decisiones en consecuencia que comprende lo que la ciudadanía y la militancia necesita, sensibilidad que combinada con el trabajo permanente al que está acostumbrado.

El país, no solo el PRI, en la campaña demanda forma y estilo humilde, sencillo directo, que Rene tiene por ser un político de pie a tierra, seguramente el mismo Meade y su equipo van a aprender mucho de él, porque la excelencia académica y la formación universitaria nacional o extranjera necesariamente debe complementarse con la cercanía con el pueblo.

El binomio Meade-Juárez, ambos sensibles y acostumbrados a escuchar y corregir seguramente va a notarse en breve su trabajo, pero sumado Aurelio Nuño, que sin duda es el puente comunicante indispensable en la transición, complementan un equipo.

De Rene Juárez se espera mucho porque sabe y tiene mucha experiencia, los tiempos son difíciles pero su virtud entre otras es sumar, aglutinar, unir y entusiasmar en torno a proyectos y hoy tiene en su camino el más difícil y ambicioso proyecto de su vida, del PRI y de México. Reto que se antoja misión imposible, pero esos son los retos a los que esta acostumbrado Rene Juárez Cisneros. Sabe hacer equipo y trabajar 36 horas al día.

Deja un comentario