Jose Antonio Garcia Diaz

 

CDMX, Mx.- Entiendo que cada año, a la misma hora, y en todo el país, la gente se une de nuevo, retienen nostalgia y expresan empatía por la historia inolvidable, todo desde “el sismo de Madero”, “el sismo del Ángel” hasta el terremoto del 85. Lo que no entiendo es el protocolo, los vacíos y vicios legales para la construcción, así como la “in-seguridad social” de miles de personas.

[Minuto de silencio]

Simulacro punto de reunion

 

 

Recientemente, el 24 de agosto, Italia sufrió un terremoto que derrumbó casi toda una ciudad del centro del país, con 230 personas fallecidas de 2600 habitantes. El terremoto también tomó por sorpresa a los habitantes en las primeras horas del día. Fue un terremoto interregional con derrumbes en Lacio, Umbría y Marcas. En total fueron 297 víctimas mortales, pero la ciudad de Amatrice se llevó el peor daño material y humano. La ayuda ha llegado de todos lados. La unión rompe fronteras y políticas de migración.

[Minuto de silencio]

En México se retoman los ejemplos internacionales y se alinean con las buenas intenciones a nivel global, sin embargo, algunas normas siguen vacías de armonización y con vicios que provocan construcciones de casas con materiales de baja calidad y con planos fuera del entendimiento del desplazamiento tectónico. Las fallas son legales, no tectónicas.

Aún siguen calientes las noticias de reubicación por causa del terremoto del 85, incluso hay “paracaidistas” sacando provecho de la situación de grupos que luchan por una casa a causa del “gran sismo”.

Otro punto son las tuberías de agua potable, aún de asbesto, dañadas por el sismo del 85. En la Ciudad de México el drenaje no está separado del agua pluvial, con lo cual se desperdician miles de metros cúbicos de agua. Paralelamente en Tlatelolco aparte de sufrir por las fallas en la red de agua potable, también se vive con miedo cada vez que tiembla.

© GARDIJA SIMEX 2016

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