Jose Antonio Garcia Diaz

  • Un campamento de 150 familias conformado por 600 personas espera reubicación; construyeron plaza comercial donde sería su nuevo hogar.

Mx.- (GARDIJA).- SIMEX.- La conexión de México y Chile va más allá de lazos comerciales, sistemas adjudicados a fuerzas e ideologías contestatarias; su conexión es tectónica. En marzo de 1985 Chile sufrió un terremoto de grandes magnitudes y seis meses después México sufrió el peor terremoto de su historia.

A 30 años de la tragedia, mis padres cuentan la tristeza y la razón con la que miles ayudaron a miles, también en el trabajo lo platican con nostalgia y en las calles se recuerda con gran asombro. Incluso en las rejas de Chapultepec hay una exposición fotográfica sobre esos días de reconstrucción, en los que muchos que conozco no existían.

No quiero evocar una tragedia, pero ese terremoto solidarizó a miles de personas en una nación que hoy se desdibuja y siente una gran desilusión; sin embargo las enseñanzas quedan en cada platica, recuerdo y anécdota de personas que transmiten esa esencia de hermanamiento popular, de apoyo incondicional que hoy poco hay pero suficiente es.

Aun así, en el 2015, hay cinco campamentos de damnificados en el D.F, uno de 600 personas que desde el 19 de septiembre espera que los rehubiquen y cumplan sus promesas gobiernos federales de hace 30 años, cuando gobernaba de la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y ahora Peña Nieto; también Cárdenas, Rosario Robles, AMLO, Encinas, Ebrad y ahora Mancera. Transición de promesas incumplidas.

Por cierto, uno de esos campamentos está en la colonia Lindavista -el chiste era que se construyera un conjunto habitacional, pero las autoridades creyeron que era más redituable construir Parque Lindavista y bueno, la “democracia masificada” mostró su fuerza de olvido.

En fin, a 30 años del sismo del 19 de septiembre de 1985, México y Chile han cambiado sus reglamentos de construcción y la generación de la solidaridad, nos recuerda lo importante que es recordar, con las alertas y simulacros; aún así, queda una deuda pendiente que se evidencia en los “encharcamientos” de circuito interior, indios verdes, viaducto y en los damnificados de hace tres décadas que incluso ya tienen hijos.

A veces parece como si no terminará el temblor.

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