Manuel Aparicio

El gobernador Javier Duarte de Ochoa, no tiene forma de negar que durante lo que va de su administración, la violencia se ha disparado de forma alarmante y han asesinado a por lo menos 14 periodistas, lista a la que se suma la reciente ejecución del foto reportero Rubén Espinoza.

Además, por agresiones físicas, arrestos ilegales y amenazas contra su integridad muchos reporteros han huido de la entidad; a lo anterior se suman por lo menos 12 ataques a medios de comunicación, lo que convierte al estado de Veracruz en la entidad más peligrosa del país, para ejercer el periodismo; lo que pone en tela de duda el compromiso del gobierno por salvaguardar la integridad de los periodistas. Sobre todo, de aquellos que al no aceptar ser sumisos ni serviles, se convierten en incómodos para el gobierno.

Para aderezar este panorama, según una nota que circula en Facebook, el pasado 30 de junio, en un mensaje que más bien parece amenaza o advertencia, Duarte de Ochoa cita: “Se lo digo a ustedes, por su familia, pero también por la mía, porque si algo les pasa a ustedes a mi me sacrifican todos. Pórtense bien, todos sabemos quienes andan en malos pasos; dicen que en Veracruz sólo no se sabe lo que todavía no se nos ocurre. Todos sabemos quienes, de alguna u otra manera, tienen vinculación con estos grupos… Todos sabemos quienes tienen vínculos y quienes están metidos con el hampa… Pórtense bien, por favor, se los suplico”.

Este texto por sí sólo evidencia que Javier Duarte de Ochoa, anunciaba el desenlace de algo fatal, pues no hay que olvidar que la antropóloga y activista, Nadia Vera, ocho meses antes dio a conocer estaba siendo amenazada por el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, al que responsabilizó de lo que le pudiera suceder. Lo mismo hizo Rubén al hacer del conocimiento de la organización defensora de los periodistas, “Artículo 19”, su temor fundado al descubrir que se había iniciado una campaña de hostigamiento y persecución, razón por la que, tuvo que huir de Veracruz para refugiarse en el Distrito Federal, cuyo desenlace fue su ejecución en la Narvarte, junto con 4 mujeres a quienes dieron el tiro de gracia, entre ellas a la antropóloga.

Al margen de supuestos, sí es importante que la Procuraduría General de la República atraiga este caso, e investigue a profundidad qué sucedió, porque de ninguna manera se puede aceptar como coincidencia que hayan asesinado a 14 periodistas en lo que va de la administración de Duarte de Ochoa y que se diga que el móvil como en el asesinato de Regina fue el robo. No es suficiente que se eleven voces de políticos y funcionarios que lamentan el caso, ni que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, externe que exige a las autoridades a que realicen las pesquisas necesaria para determinar el móvil de los asesinatos y que las líneas de investigación incluyan el posible ataque a la libertad de expresión”.

Eso no basta, sera necesario que el gobierno federal de explicaciones del por qué sólo en el discurso, la declaración y actos conmemorativos se habla de respeto a la liberta de prensa y se asegura que a los periodistas se les garantiza la libertad para realizar su trabajo, cuando en los hechos reales, del año 2000 a la fecha han asesinado a más de 100 periodistas, algunos más se encuentran desaparecidos y a pesar de que organizaciones internacionales defensoras de las garantías de los periodistas y de que el gobierno asume compromiso creando comisiones especializadas que no sirven para nada, ¡no se resuelve nada¡ solo se dan justificaciones infantiles. Los periodistas debemos elevar la voz

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