Vladimir Galeana

Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard siempre han tenido afinidades. Por mucho que disten uno del otro en cuanto a formación, preparación, principios, adoctrinamiento, e intereses monetarios y personales, la realidad ha mostrado y demostrado que son capaces de caminar juntos y de mantener interese comunes porque son producto de lo

mismo. Ambos pertenecieron al mismo partido al que ahora dicen combatir, pero supieron escudarse en una honorabilidad a la que muy poco le faltó para rayar en el cinismo porque la realidad indica que antes que la decencia se utilizó la perfidia y la maledicencia. La perfidia para engañar y saquearon las arcas públicas y la maledicencia para escudarse de las acusaciones por desvío de fondos y corrupción.

Si alguien protegió a Marcelo Ebrard más que Manuel Camacho Solís, que por cierto en cualquier momento pudiera darnos una mala noticia, fue el señor Andrés Manuel López Obrador, y no porque le haya caído muy bien o porque tuvieran muchas afinidades, sino porque los intereses de ambos caminaron en el mismo sentido. Ambos tienen la vocación económica muy desarrollada, y los dos hicieron lo que tenían que hacer para unir sus divergentes fines aunque unidos en lo esencial de su proyecto: dinero.

La diferencia entre ambos personajes es la forma en que se utiliza ese dinero. Mientras el tabasqueño coloca por encima de cualquier otra cosa el proyecto político, porque el dinero no satisface sus ansias de poder, el otro simplemente va por la acumulación de la riqueza. Hay que señalar que el señor Andrés Manuel López Obrador es uno de los políticos que mayor precio en costo han tenido para los mexicanos en toda la historia de nuestra vida independiente. Para encumbrarse el tabasqueño gasta enormes cantidades de dinero. De ahí su vocación por los negocios al amparo del poder y su alianza con uno de los hombres más ricos del mundo que lo sigue apoyando y con el que hizo los mayores negocios cuando estuvo al frente del Gobierno del Distrito Federal. No existen cálculos precisos, pero han sido miles de millones de pesos los que el señor ha gastado en posicionar su carrera política.

¿De donde salieron? Pues de las mismas estructuras administrativas en las que ha estado involucrado. Ha sido tan hábil que el propio Partido de la Revolución Democrática y los demás partidos de la izquierda decidieron en su momento colocar las prerrogativas a su arbitrio y decisión. Por lo que corresponde al señor Ebrard, dicen quienes lo conocen que es poseedor de una cuantiosa fortuna producto de haber estado realizando negocios en los últimos 25 años en la Ciudad de México. Ambos son políticos para la gente, pero la diferencia es que mientras uno es poseedor de un carisma inigualable, el otro es poseedor de un brutal cinismo para hacer las cosas sin rendir cuentas a nadie. Andrés Manuel López Obrador ha utilizado el dinero que ha conseguido en pagar su proyecto político, y lo seguirá haciendo. Marcelo Ebrard Casaubón intentará seguir acumulando mas fortuna y comprando viñedos en Francia, cuya nacionalidad detenta en razón de sus antepasados. Al tiempo.Vladimir.galeana@gmail.com

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