Por: Raymundo Medellín
Aun año del gobierno de México, en la presidenta Claudia Sheinbaum todavía no se percibe su estilo personal de gobernar, hasta el momento la opinión pública tiene la percepción que su actuar en el gobierno, está supeditado a órdenes que recibe del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Al menos esa es la percepción muy generalizada.
No ha sido fácil gobernar ante la cantidad de incondicionales que le dejó la administración pasada, en áreas donde es determinante influir en los cambios que requiere el país; no se puede negar, que, según las encuestas, Claudia tiene una gran aceptación popular, sin embargo, hay problemas de programas que le fueron heredados que no han tenido en mejor fin para la mayoría de los mexicanos.
El problema de la inseguridad y la falta de medicamentos han sido medulares en este primer año de la administración de Claudia; si bien hubo un gran cambio en la política de seguridad, al no seguir con el principio de “abrazos, no balazos”, todavía hay mucho por hacer en estados como Sinaloa, Chiapas y otros varios.
Más allá del problema del narcotráfico esta la inseguridad y violencia imparables en todo el país, los conflictos internos en Morena con escándalos de abusos de miembros de la cúpula partidista, la corrupción estructural que permea en todas las áreas de gobierno y la pesada herencia, como lo dijimos, de Andrés Manuel López Obrador.
Morena hasta el momento no se ve que se entregue a dar un apoyo importante a las acciones de gobierno de Claudia, por lo que la presidenta ya debe estar pensando en crear su propio partido, no es casual que Alfonso Ramírez Cuellar este realizando una millonaria campaña en la zona oriente del Valle de México, principalmente en Ecatepec e Ixtapaluca mediante el Plan Integral.
En este espacio lo hemos comentado, son raros los casos de los presidentes de México que no se independizaron de su antecesor, se hace necesario ese rompimiento con el pasado y demostrar que la primera mujer que llegó a la Presidencia de México pasara a la historia por acciones que fueron más allá de ser la primera mujer, en el más alto cargo al que puede aspirar un mexicano…o una mexicana.
Los “100 Compromisos” de Claudia se desvanecieron luego de la realidad que ha venido enfrentando en el gobierno; la falta de crecimiento económico, la polémica generada por la Reforma al Poder Judicial y las amenazas de Trump de cerrar la frontera, realizar operaciones militares en territorio nacional contra los cárteles de la droga, la imposición de aranceles y el término del Tratado de Libre Comercio, a todo esto se suma la incongruencia en el decir y el hacer por parte de miembros de Morena, que hablan de austeridad y se compran casas en Tepoztlán, Morelos valuadas en más de 12 millones de pesos, lo que desata críticas por presunta incongruencia con los principios de austeridad republicana promovidos por Morena y sus aliados políticos, tal es el caso reciente de Gerardo Fernández Noroña.
El próximo primero de septiembre Claudia Sheinbaum presentará en un acto constitucional en la Cámara de Diputados, su primer informe de gobierno, aunque es hasta octubre cuando en realidad cumplirá un año al frente del Poder Ejecutivo, cuando seguramente realizará dos actos, el político en Palacio de Gobierno y el popular en el Zócalo, siguiendo el ejemplo de López Obrador.
Claro para abonar a la percepción de que el que manda es el antecesor.