Vladimir Galeana

La Cuyuntura 

No hay buenas noticias para quien encabeza La mal llamada “Cuarta Transformación”, y mucho menos para los mexicanos que pertenecen a esa banda de hombres y mujeres que ganan menos de un salario mínimo.

No se si esta circunstancia preocupe al inquilino de Palacio Nacional, pero creo que debiera comenzar a pensar si efectivamente mantener el rumbo del proyecto de gobierno es lo óptimo, o bien habría que considerar otras opciones que permitan que la economía pueda al menos mantenerse de forma equilibrada.

Dicen por ahí que quien no oye consejos nunca a viejo llegará, y me parece que es la hora en que el inquilino de Palacio Nacional escuche a voces distintas, sobre todo en el tema económico que es la parte fundamental de cualquier proyecto de gobierno.

Los fracasos de las naciones siempre surgen por el mal manejo de los recursos públicos, o bien por la falta de elementos que permitan a los factores económicos desarrollarse exitosamente. Aunque también hay excepciones, pero son muy escasas.

Carlos Slim es un hombre prudente y conoce muy bien el talante de quien ahora conduce los destinos del país, y no creo que oficiosamente pretenda platicar con el Presidente de la República de un posible cambio en la estrategia económica, pero también es un empresario que sabe utilizar a los medios de comunicación.

Y no es que se trate de dar consejos no pedidos, o incluso iniciar un debate público. Simplemente con abordar el tema económico los hombres y mujeres del dinero comenzarán a generar opinión pública en torno al tema que más debe preocupar a todos los mexicanos, porque quienes viven en la pobreza o en la miseria lo único a lo que ponen atención es a lo que se diga de los programas sociales.

Carlos Slim señaló que la única forma de eliminar la pobreza es creando fuentes de empleo, y en lo personal consideró que ese el camino certero y viable.

Pero también fue más allá, y quizá saliéndose de la prudencia que lo caracteriza, comenzó a puntualizar su percepción de lo que estamos viviendo en estos tiempos tan aciagos para los mexicanos más empobrecidos.

Esto lo hizo en el Foro de la Democracia Latinoamericana en el Palacio de Minería de la Ciudad de México, donde también agregó que la única forma de eliminar la pobreza es creando fuentes de empleo, no “con caridad ni con políticas públicas sociales de bienestar”. Pero ademas señaló que, si pudiera acabar con la pobreza regalando 300, 400 o 500 dólares a cada mexicano, me encantaría, lo haría con todo gusto”.

Independientemente de lo anterior, la Cuarta Transformación tiene por delante otro difícil escollo que sortear, porque como se dijo en el foro, la pobreza no beneficia a nadie más que a los políticos del cuño populista que utilizan el presupuesto público para repartir prebendas económicas en los grupos sociales que les son afectos, y que utilizan como moneda de cambio en cada elección. Así es como algunos regímenes de este corte logran ratificar su mayoría parlamentaria, aunque condenen a todos a mantenerse en la pobreza.

Como dijo Carlos Slim, “la pobreza no beneficia a nadie más que quizá a algunos políticos demagogos”. Fue directo y preciso en el diagnóstico, y el problema que tiene enfrente el señor López es que la economía mexicana reportó un retroceso de 0.58 por ciento anual en julio, de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad, afectada por el declive en la industria, principalmente en la construcción. Esta fue la mayor baja del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) en casi 10 años (desde noviembre de 2009), de acuerdo con los registros del Inegi. Para colmo de males, la industria se mantiene como el eslabón más débil, al reportar una baja de 2.76 por ciento, con lo que acumuló 10 meses consecutivos en contracción. Definitivamente no hay buenas noticias para la 4T. Al tiempo.

 

 

 

Por: Vladimir Galeana Solórzano

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