Mary Sandoval y Blas A. Buendía 

 

La sociedad ha observado que en cada gobierno, desde anteriores al actual, los políticos siempre han tenido o tienen algo que esconder, algo que no les conviene que se sepa, algo que viene sistemáticamente perjudicando a los ciudadanos, algo que pudiera destruir hasta la imagen del instituto al que pertenecen, sobre todo el de “moda”, el partido MORENA en el poder.

Hoy-día, la sociedad mayoritariamente está politizada, ya no se le puede engañar tan fácilmente, sino que la prensa que ha servido como un vehículo beligerante pero emergente, ubica su estrategia en ser un contrapeso para quienes poseen el poder del Ejecutivo.

Las redes sociales, en la actualidad, ya no se andan por las ramas –como dicen en  las regiones-, sino exigen a su gobierno atienda las graves consecuencias que castigan a su pueblo, bajo la sapiencia que de no cumplir, representarían un “voto de castigo” en futuras elecciones.

“Ese algo” del que si se les llega a descubrir, podrían poner en desprestigio a toda una cofradía, sobre todo de cómo el gobernante en turno malgasta y despilfarra el erario público, dineros que deben ser utilizados para el desarrollo de los mexicanos, y no andarlo “regalando” a otros países, como con los que Andrés se identifica sobre todo los centroamericanos.

Todos los gobiernos, en sí, recurren a las acciones distractoras, tienden cortinas de humo que, por ejemplo, el caso de la pandemia del Covid19 que ha arrojado nefastas consecuencias y enlutar a miles de familias, todo porque en la actualidad México tiene un régimen que “no tiene ni pies ni cabeza”, es una administración caterva gobernada por agentes inexpertos y “coyotes” en todas las áreas de la administración pública.

Lo pasado-pasado –como reza uno de los grandes éxitos musicales del desaparecido José-José-, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está peor que los últimos cinco sexenios, comenzando desde Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora el Peje –cabeza visible de la ralea de la ignorancia-, éste le ha dado vuelo a la hilacha para repartir dinero a diestra y siniestra a otros países, aplicando el desdén a millones de sus supuestos compatriotas porque a estas alturas se duda que sea mexicano, sino la vox populi advierte que un salvadoreño que fue traído ilegalmente a México desde muy chamaco.

En estos momentos de urgencia nacional, el Peje debe ya dejarse de andar de rodeos y reactivar su plataforma político-electoral, toda vez que ni en un 30 por ciento ha cumplido sus promesas, y eso para ayudarle a recobrar su “credibilidad”, porque de lo contrario, el voto de castigo se cristalizará el 6 de junio del 2021, año en que se celebrarán las elecciones federales intermedias que habrán de renovar el Congreso de la Unión y una decena de gubernaturas.

De esos distractores hay muchos, unos más populares que otros, pero la función principal es la de alarmar con incidentes relevantes –como en la época de los romanos, cuando se exhibían frenéticas y sangrientas lucha entre musculosos gladiadores para darle pan y circo al pueblo-, haciendo creer a la sociedad que la Austeridad Republicana es un modelo a seguir en el futuro. López quiere convertir a México en otra Cuba y en un anexo del “paraíso de miserables” al estilo venezolano.

La prensa ha sido un instrumento de vigía, un contrapeso en contra de los malos funcionarios que prácticamente desplaza la esfera de la ética, sobre todo el trabajo que deberían de representar Diputados y Senadores, lo dejan a un lado y quienes lastimosamente han pasado a ser ornamentos políticos y serviles del presidente en turno. 

Cuando a los gobernantes se les cuestiona que hablen con la verdad, los periodistas quienes los critican abiertamente causándoles urticaria por la sensibilidad de sus ideas, utiliza instrumentos de represión antilegales, solo que por fortuna se ven acotados por la existencia de uno de los aparatos publicitarios más grandiosos de los últimos tiempos, como es el Internet y sus redes sociales, que para López Obrador, las consideraba “benditas”.

Sobresalen colaboradores de este gobierno de la 4T que son generadores de distractores, logrando crear tendencia en las redes sociales, que, dicho sea de paso, AMLO que inicialmente las consideraba “benditas”, ahora las odia y las aborrece porque ya no le favorecen; las ataca con artimañas legaloides

Sus principales propagandistas son el guatemalteco Epigmenio Ibarra y Jesús Ramírez Cuevas, éste último coordinador de Comunicación Social de la Presidencia de la República.

Epigmenio y Jesús son grandes valedores de López Obrador y de su forma de “pensar” y gobernar, así que no se duda que el Mesías tabasqueño los siga explotando como a muchos de sus seguidores, para que distraigan mediáticamente la atención social, sobre los temas verdaderamente importantes.

El guatemalteco Ibarra es un experto para crear “castillos en el aire”, construye documentales sobre “los logros” de su amo López, referente a lo que es lo bueno que ha hecho –más no lo malo que para otros periodistas profesionales tienen la tenaz lucha de verle su suerte al Jefe del Ejecutivo-. Recientemente, hubo una entrevista que supuestamente le realizó Epigmenio a López paseándose por los lujosos pasillos de Palacio Nacional, pero lamentablemente fue más de lo mismo y muy chafa y demagógica la narrativa del presidente.

Epigmenio Ibarra, entre su estrategia, es la de hacer cápsulas en su canal de YouTube, que es de abierta defensa pro-AMLO, utilizando la coyuntura para critica a los contrainsurgentes y adversarios políticos ideológicos. 

Pero en el fondo, el guatemalteco es muy cobarde, porque la sociedad que se ha sentido agraviada por la mala conducción de este gobierno, con el apoyo logístico de sus Youtuber, eliminan los post y bloquean a quienes no comulgan con la administración gubernamental.

 “Yo lo confronté en Twitter y me bloqueó”, confesó una cibernauta, “eso me dio risa, pero a la vez vergüenza, porque me pregunte: ¿cómo es posible que semejante personaje no tuvo los tamaños para responder a mis cuestionamientos?, y su salida fue fácil en bloquearme, como todo chairo acostumbra hacerlo”.     

En tanto, Jesús Ramírez Cuevas, su funcionalidad como director de Comunicación Social de la Presidencia, básicamente consisten en que, apoyado por otras personas (que no son periodistas), le hacen las preguntas a modo para lucir al “patrón” de Palacio Nacional, y así cubrir la cuota diferenciada de las liturgias mañaneras, mismas que cada día van perdiendo interés porque se han convertido en verdaderos monólogos con un foro de sillas vacías.

La cobardía de López es también patética, porque Jesús Ramírez tiene la consigna de bloquear a los reporteros críticos, contratan o chayotear a modo, a otros amanuenses para hacerle preguntas fáciles al presidente, eludiendo interrogatorios difíciles que pudieran plantearle verdaderos periodistas.

Hay temas muy importantes como la problemática del coronavirus, el aumento de la violencia, la falta de trabajo, la economía, los servicios de salud, entre otros, que urgen una respuesta por parte del presidente, pero como a López Obrador “le viene valiendo sombrilla” lo que están sufriendo millones de mexicanos, se ha transformado en un presunto “asesino insidioso”, saliendo avante en sus fantasiosas mañaneras.

¿Qué es lo que hace?, pues se vale de gente como Carlos Pozos (Lord Molécula Oficial), un “reportero” que desde siempre ha arrastrado una sábana de desprestigio en todos los sectores de la sociedad y los gubernamentales, así como los de la iniciativa privada. Se le conoce por sucio y oportunista, un seudoperiodista sobornado por la ahora Mafia del Poder de la izquierda neoliberal, porque como decía el presidente Álvaro Obregón, “no hay nadie que resista un cañonazo de 50 mil pesos”.

López, aleccionado como un experto “maromero” y ser un marrullero desde su época pandilleril, salteador de caminos y pozos petroleros, y un eficaz convulsionista que hizo historia para extorsionar a los gobiernos desde Salinas hasta el de Peña, López, gozoso, se burla ahora de la desgracia que viven sus “compatriotas”, que si bien se cree un Mesías persignado, responde a sus críticos con actos circenses.

López Obrador tiene una deuda moral con el pueblo de México; su frase de “honestidad valiente” día a día se pulveriza por el simple hecho de que no tiene el sustento para aclarar porqué mató de un balazo a su hermano José Ramón López Obrador, así como a su amigo José Ángel León Hernández, a quien le lanzó un pelotazo asesino producto de una riña de juego de béisbol, dejándolo en estado vegetativo hasta su muerte.

Su perturbación y odio hacia las personas es muy común para un peligroso sicópata, efecto que fue degenerándose con otros males hasta alcanzar un aterrorizante perfil psiquiátrico.

Médicos en neurología, advierten que el paciente sufre de Oligofrenia, Esquizofrenia, Paranoia, Dislalia, Disatria y Anosognosia, que siendo un revoltijo el lúgubre cerebro de Andrés Manuel López Obrador, éste sigue representando un peligro para México, de cuyos sucesos de su negro pasado, sigue negándose a revelar la verdad, sucesos que se asientan en la Averiguación Previa DAR-TAB-140562-DOL1122. El famoso Caín de Macuspana, no ha querido que se sepa la verdad.

Habría que preguntarse por qué ese interés de negarse a revelar la verdad de todas esas cosas. ¿Acaso AMLO está preparando un golpe maestro, del que muchos ni se imaginan cómo va actuar,  si llega a perder las elecciones del 2021?

La mejor tónica de los mexicanos es hacer a un lado los distractores y el sarcasmo de López, exigirle que cumpla como Presidente ya que es el primer empleado de México, investido como Jefe del Ejecutivo, que nadie le quitará el estigma de ser el sirviente de millones de mexicanos porque para eso le pagamos, pero el peor Ejecutivo federal que haya tenido México.

El Congreso de la Unión debe ya fincarle responsabilidades jurídicas y penales. Su equipo parlamentario, tiene la mayoría, pero en un acto ético y en defensa de la Patria, le deben promover un juicio de procedencia para desaforarlo y luego desconocerlo como Presidente de la República. Solamente así, se podrá hacer valer el Estado de Derecho que aún gobierna a toda esta Nación.

De lo contrario, México, que ya es un Estado fallido desde hace seis sexenios, permitirá que siga gobernado de facto, el poder del narcotráfico, cuya fuerza oscura actúa con celeridad gracias a la coyuntura de tener a un gobierno débil y sumiso, pero lleno de terror.

En ese marco, paulatinamente el presidente López, ha ido dividiendo a los mexicanos, de confrontarlos ideológicamente, ver solo por los intereses de unos cuantos y no en general de millones de mexicanos.

Si hacemos caso en hacer las reformas pertinentes, Andrés Manuel y sus camaradas del nuevo soviet moreno, seguirán aprovechándose para inducirse en actos deleznables, permitiendo el enriquecimiento inexplicable, a costa de un pueblo agraviado que exige justicia, negándole ayuda en estos momentos tan difíciles que colateralmente ha dejado el contagio del virus SARS Cov2 (Covid19).

Su ejército de chairos y zombis, deben sumarse a ser más reflexivos para salvar a México, y desbaratar a ese siniestro equipo que ha generado “desastre y desunión” con el patético programa comunista del Foro de Sao Paulo, adhiriéndose asimismo a coparticipar con la tendencia de difundir acciones distractoras enmarcadas en la mentira hasta convertirlas en “verdad”. Y la verdad, es un crimen de Estado lo que está incurriendo el ahora tirano tabasqueño.

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