Cuernavaca, Morelos.- El simposio, que recientemente se llevó a cabo en el Auditorio de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos, abordó el estatus de la investigación sobre plantas medicinales, tanto en México como en Italia, así como su potencial para contribuir al desarrollo sostenible de los pueblos originarios.

La doctora Brenda Valderrama, titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICyT) del estado de Morelos, afirmó, al inaugurar el simposio, que el reto es cómo conservar las tradiciones y cómo darles una transformación a la generación de valor, para volverse industrial sin perder la riqueza intangible del saber tradicional.

La academia, dijo Valderrama, sirve para desarrollar el proceso, pues lo sistematiza y documenta. También hizo énfasis en la importancia de que existan investigaciones científicas que avalen las ventajas que estas plantas medicinales ofrecen y respetar así la propiedad intelectual y los derechos de los pueblos originarios sobre este conocimiento.

Científicos, académicos, funcionarios públicos y empresarios de ambos países coincidieron en que las plantas medicinales en México, no sólo sirven como medicina sino también forman la cultura y las tradiciones de los pueblos originarios, y por todo lo que la medicina alópata puede aprender de este saber ancestral; por ejemplo, se abordó la cuestión de la atención no sólo de la enfermedad sí, sino del individuo como un todo; el brujo, curandero o chaman no sólo cura a través de la herbolaria, sino a través de la palabra, del tiempo que le dedica al otro y en la medida en que se vuelve empático.

Integrantes del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) destacaron que 30 por ciento de los fármacos utilizados en medicina alópata proceden del reino vegetal. La cifra tiende a aumentar debido a descubrimientos de nuevos principios activos de origen botánico.

Los científicos hicieron un llamado a conjuntar esfuerzos para mejorar medicamentos herbolarios y fitofármacos mediante protocolos de control de calidad, estandarización de principios activos, sistematización de estudios y documentación y preservación de semillas.

Respecto de la síntesis de activos de las plantas medicinales mexicanas, los investigadores dijeron que el uso de procedimientos químicos ha permitido aislar y purificar compuestos valiosos de las plantas que se emplean para tratar diversas enfermedades, lo que ha contribuido a mejorar sustancialmente la calidad de vida de pacientes, así como al desarrollo de cura posible de enfermedades como diabetes, hipertensión, amibiasis, problemas gástricos o enfermedades de la piel, entre otras.

Señalaron también la necesidad de contar con literatura actualizada pues diariamente se incorporan plantas medicinales y se descubren nuevas formas de mezclarlas o suministrarlas que, en ocasiones y en combinación con la medicina alópata, pueden resultar aún más efectivas.

En cuanto a la historia de las plantas medicinales en México, se mencionó que esta tradición se empezó a documentar desde la época de la colonia, a través de el Códice de la Cruz Badiano, escrito en 1552 y considerado como el primer vademécum que contiene la sabiduría herbolaria precolombina, pues proporciona fórmulas de aplicación, ingredientes y dosis para el tratamiento de diferentes enfermedades.

Los jardines de Oaxtepec se originaron en 1438, bajo el imperio de Moctezuma I, quien instruyó recolectar todas las plantas y flores más exóticas de su territorio. Según la Historia Antigua de México, de Francisco Javier Clavijero, Oaxtepec tenía un ejemplar de cada una de las plantas que los mexicas tenían clasificadas, muchas de las cuales tenían usos medicinales. Es sabido que en Morelos hay tres mil de las cinco mil plantas medicinales identificadas en México, por ello, en 1998 el Congreso del Estado reconoció legalmente la medicina tradicional al reformar su Ley de Salud, donde se incluye un capítulo sobre la Medicina Tradicional y Alternativa.

Mientras que el Jardín Botánico de la Universidad de Padua, Italia, fundado en 1545, es el más antiguo del mundo. Su historia versa sobre el largo intercambio entre naturaleza y cultura; ha contribuido al desarrollo de disciplinas científicas como botánica, medicina, química, ecología y farmacología. En la actualidad, conserva su traza circular y se le ha añadido un moderno vivero, que conserva varias plantas medicinales oriundas de México y América. El papel de los jardines botánicos y la colaboración entre ellos resultan fundamentales para el conocimiento, divulgación y preservación de las plantas medicinales.

Para efectos de regulación sanitaria y comercialización de plantas medicinales, los participantes del simposio expusieron recomendaciones de tipo técnico en cuanto a solicitudes de licencia ante la COFEPRIS, la cual requiere de la colaboración de expertos de disciplinas como: biología molecular, fisiología molecular o celular, biotecnología, etnobotánica, farmacología, toxicología y fitoquímica.

De acuerdo con los reportes del Herbario de Plantas Medicinales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), existen más de 6 mil especies de plantas medicinales que son utilizadas por la población. El simposio contó con actividades alternativas como una feria de productos herbolarios así como consultas con médicos tradicionales.

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