*Mancerita le juega al vivo

Por Luis Repper Jaramillo*

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El 18 de diciembre de 2017, las autoridades ecológicas de la Ciudad de México dieron una buena y mala noticia a los propietarios de automóviles emplacados en la capital del país. Se suspende la verificación vehicular durante el primer semestre de 2018. Buena, porque nos ahorraremos 498 pesos de una absurda obligación. Y mala, porque no sabemos, hasta ahora, que peregrina sorpresa nos recetará el Mancerita a partir del 1 de julio, cuando inicia el segundo periodo para el examen anticontaminante.

La medida es político/electorera para que el PRD en la Ciudad de México, no pierda el gobierno capitalino, sólo un paliativo, pues, justamente el primero de julio es la jornada electoral federal y local, en donde cambiará la Jefatura de Gobierno, los 64 diputados de la ALDF, las 16 Jefaturas Delegacionales, Diputados y Senadores federales, etc.

Cómo que el inútil de Mancerita quiere quedar bien con más de 5 millones 400 mil  propietarios de automóviles registrados en la Ciudad para “llevar agua a su molino” el 1 de julio.

Pero el tema de la entrega no es ese. Me explico.

Las autoridades federales y locales del medio ambiente el asunto de la verificación lo hicieron Metropolitano, es decir, pasar la prueba en la CDMX, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala, aplica por igual en todas estas entidades. Es decir, si un distraído automovilista no verificó su coche en el antiguo DF y viaja por aquellos estados ya se fregó, lo detendrán, su unidad será remitida al corralón, pagará la multa correspondiente, la  hará el examen con su costo, traducido todo en dinero para esos burócratas.

Aah, pero para efectos de la decisión de la  Ciudad de México, de suspender por seis meses  no fue metropolitana y los automovilistas, por ejemplo del Estado de México,  tendrán que joderse verificando su auto y los 498 pesos.

Esto demuestra fehacientemente, que las autoridades federales y metropolitanas del ambiente no les interesa cuidar la calidad del aire, sino sacar dinero, que además de la afinación para “pasar” paga más cara la gasolina, y por ser inicio de año tenencia (o refrendo), o sea, exprimir al contribuyente por ser año electoral.

Si no es así, así parece.

Argumentó Tania Müller, Secretaria de Medio Ambiente capitalino, que el impase semestral obedece meramente, a que  los 55 centros de verificación vehicular se les dotará de un nuevo sistema de emisiones para evitar los “chanchullos”, y obtener el holograma… Ajá. Entonces por qué esta prórroga no la hicieron Metropolitana,

En esta jugarreta electorera, la Secretaría del Medio Ambiente federal, de Rafael Pacchiano Alamán, no sometió a obligación a los demás estados colindantes a la CDMX parta que dieran un respiro económico a los automovilistas ($498.00) para que de manera “metropolitana” todos los sistemas de medición se actualizarán… pero no, les urge dinero para patrocinar las campañas electorales de sus correligionarios del PRI.

No se entiende de otra manera.

La entidad vecina aporta el mayor número de coches en circulación y su ilegítimo gobernador Alfredo del Mazo Maza, lo  ignoró, va por lo suyo: dinero. No se coordinó con Mancerita para que ala limón ambos suspendieran el procedimiento al menos seis meses y ser congruente con el status de metropolitaneidad  y “todos pelones o todos rabones”.

Para unas cosas son “miguis miguis” abren sus fronteras para que ingresen policías en persecución de delincuentes, para investigar casas de seguridad de la delincuencia organizada, cuando la denuncia se hizo en la entidad de origen; incluso para depositar basura en vertederos del vecino cuando el local ya no tiene capacidad de confinamiento… pero para el asunto de la prorroga vehicular el mexiquense no fue solidario y que se “jodan” los automovilistas del Edomex, “hay que sacarles su dinero por la verificación”… Muy metropolitano, ¿no?

El Estado de México, según el Inegi, en informe de 2016, tiene registrados más de 5 millones de automóviles particulares, obligados a verificar, entre autos, camionetas, de carga, de transporte público, por lo que Del Mazo Maza no quiso perder la millonada de dinero que capta cada seis meses por ese concepto, por lo que ignoró la prórroga de su vecino y no se solidarizó –con el GCDMX- sino con los propietarios de autos, que deberán “cumplir” con la obligación ecológica de dar al Sistema 498 pesos para circular sin problemas.

No conforme con esto, el gris (des) gobernador priista mexiquense, reavivó la inconstitucional ”fotomulta” que es otro dinero que su gestión roba a los automovilistas, que como en la CDMX es una condición para pasar la verificación, violando flagrantemente el Derecho de Audiencia del afectado, para inconformarse por la multa.

Ya, la SCJN resolvió que aplicar las fotografías a los automovilistas es violatorio a su derecho de libre tránsito. Desde luego se justifica cuando el conductor rebasa los límites de velocidad, pero debe ser una patrulla de Ecología quien debe detenerlo e infraccionarlo, entregando en propia mano la boleta de sanción. Pero en el Edomex, como en la CDMX la decisión de la Corte fue ignorada, desacatada.

Desde la implementación de los controles anticontaminantes en el lejano 1989, en el DF, a la fecha, no se han visto mejoras en la calidad del aire. Cuando la “Secretaría del Viento” es benévola con nosotros, se limpia la atmósfera; en temporada de lluvias y torrenciales aguaceros nos libramos de aire sucio. Fuera de ello son más los días en que hay mala calidad del aire, que los sanos, por lo que el sangrado anual de casi mil pesos al año a los automovilistas es insano, impositivo, dictatorial.

No son los automovilistas quienes más contaminamos, sino el obsoleto, caduco y vetusto servicio de transporte público que utiliza diésel, que representa el 80 por ciento de las partículas dañinas; no lo digo yo, sino el Consejo Internacional de Transporte Limpio, que exige la aplicación de mejores tecnologías, que ya funcionan en Estados Unidos y Europa, con las que podría alcanzarse hasta 95 por ciento de pureza en la atmósfera.

Entonces, por qué los gobiernos, como el de la CDMX y del Estado de México, no sacan de circulación sus viejos camiones de servicios urbanos, de recolección de basura, bacheo, de personal, de uso particular asignados a la alta burocracia; así como eliminar los microbuses, chimecos, etc. y dan respiro a los atribulados automovilistas.

Un dato adicional sobre los verdaderos culpables de la polución en la franja metropolitana que tanto he aludido: los vehículos oficiales y el transporte público concesionado que aun consumen diésel, emiten el 80 por ciento de las partículas PM20.5 y el 90 por ciento del carbono negro; entonces, por qué arremeter contra el parque vehicular particular, cuando no es el que menos contamina. El examen anticontaminante debería ser sólo una vez al año.

Este proceso de “limpieza atmosférica” es una mina de oro para los gobiernos, porque quienes invierten en terreno, equipo, salarios e impuestos, son los dueños de los Verificentros, la autoridad federal y las estatales sólo “estiran la mano” para recibir el “moche” de los concesionarios, pues mientras obligan al automovilista particular a pagar su cuota anual de mil pesos, ellos utilizan chatarra rodante contaminante, verifican en bloque sus camiones y en sus talleres sólo dan manita de gato y lavado de motor, para simular que la unidad fue verificada.

Ya son 29 años de cuotas para no contaminar, y las autoridades no informan cuánto han sido sus ganancias por esta sangría a los dueños de autos.

En el México de la simulación esta atrocidad desciende desde Los Pinos hasta el más decente burócrata, que los hay, que lo involucran en el juego, a riesgo de ser eliminado de la nómina, por no seguir las reglas de la corrupción oficial.

No es el gobierno que merecemos. Decidamos y demos un giro radical el 1 de julio eliminando al partido  político en el poder federal, por fallido e incapaz.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)  

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