Jesús Yáñez Orozco

 

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO).- Eterno barco a la deriva, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, desde su creación, 1988, con el entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari. Van 32 años de navegar en un mar embravecido por la corrupción y falta de claridad en planes de trabajo a corto, mediano y largos plazos. Y no se otea ningún puerto seguro que salve la frágil embarcación del deporte oficial. Porque tampoco tiene capitán.

En poco más de 21 meses en el cargo, ha sido polémica la gestión de Ana Gabriela Guevara, la medallista olímpica en Atenas 2004, al frente de la Conade. Tiene abiertas  cuatro carpetas de investigación desde la Secretaría de la Función Pública, por presunta corrupción, y una querella judicial por extorsión contra empresarios veracruzanos, que prestaban servicio de comedores a la Conade.

Por eso, Daniel Aceves, presidente de Medallistas Olímpicos de México (MOM), puso el dedo en la llaga. Consideró que al margen de la administración de recursos y el destino final del Fondo del Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) –uno de los 109 fideicomisos desaparecidos por el presidente Andrés Manuel López Obrador– , lo más preocupante es la falta del Plan Nacional de Cultura Física y Deporte.

Pues, agregó, más allá de que Ana Guevara deje o no la dirección de la Conade para contender al gobierno de Sonora, “es indispensable esa carta de navegación”.

Argumentó:

«Políticamente desconozco cuál pueda ser el dictamen final. O si en su caso pudiera haber una reconsideración. O lo que pase en comisiones y en el pleno (de la Cámara de Senadores), pero aquí lo importante es visualizar la necesidad de que prevalezca ese recurso y, sobre todo, haya un apuntalamiento para generar un plan nacional, ya que no se ha elaborado hasta el momento”.

Y hacerlo, puntualizó, “con énfasis en lo que estamos viviendo: tenemos un México pandémico, con problemas de salud muy agudos, en donde el tema de la activación física y el deporte social son fundamentales.”

Observó que ante la cercanía de los Juegos Olímpicos de Tokio, aplazados a 2021, lo ideal era trasladar la extinción del Fodepar al menos hasta después d

e la justa, para garantizar la preparación de los atletas, y el otro aspecto “en vilo”, puntualizó, es el de los estímulos vitalicios a los medallistas olímpicos y paralímpicos, aunque espera que de una u otra forma todo se resuelva.

“Hemos sido insistentes ante la Secretaría de Hacienda para que la Tesorería Federal no sólo sea el instrumento del recurso, sino también pudiera garantizar que el dinero se mantuviera a su resguardo”, recordó el medallista de lucha grecorromana en Los Ángeles 1984.

Destacó que el Estado mexicano está ante una oportunidad para poder relanzar el deporte y la cultura física con un enfoque social, preventivo en materia de salud pública, dijo, y citó que la AMO, que él encabeza, “ha fijado su postura sobre las prohibiciones de la comida llamada chatarra”.

Y abundó:

“Hemos dicho que la salida no es esa, sino impulsar la educación física y reformular los contenidos de estos productos con la industria, y sobre todo hacer pilotos de las decisiones legislativas que se vayan tomando”.

Concluyó:

“Es ofertar algo que no existe, un programa nacional de educación física y deporte social, que no se puede lograr si no existe un programa nacional general en la Conade.”

(Con información del diario La Jornada)

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