Jaime Arizmendi

México, paraíso de bancos… Para cerrarle el paso a los abusos de que son víctimas los usuarios de tarjetas de crédito o débito, cuando les cobran del 3 al 6 por ciento del valor de la compra, por utilizarlas para realizar algún pago, el diputado priísta Christian Joaquín Sánchez Sánchez presentó una iniciativa para que los comercios dejen de aplicarles a los tarjetahabientes tales cargos.

Cuando los bancos, extranjeros o no, obtienen sus mayores ganancias en nuestro país, resulta que en México existen más de 30 millones de tarjetahabientes, entre ahorradores, nomina-habientes y titulares de una tarjeta de crédito o débito, derivado de la celebración de un contrato de apertura de crédito, ahorro o inversión con una institución bancaria.

El dinero plástico no solo ha facilitado y hecho más seguras las transacciones comerciales, también refleja la solidez alcanzada por el sistema financiero mexicano. Sólo durante 2013, se realizaron más de mil 676 millones de pagos con tarjetas bancarias en comercios, por un monto de 811 mil millones de pesos, cuyo valor representó el 5.8 por ciento del Producto Interno Bruto, y el 8.5 por ciento del monto del consumo privado.

La mayoría de los establecimientos comerciales que utilizan una Terminal en Punto de Venta (TPV), incorporan el cobro de comisiones en el precio del bien o servicio que ofrecen. No obstante, los hay que transfieren de forma arbitraria el cobro en porcentajes variados y excesivos, práctica que impacta negativamente el bolsillo de los consumidores.

Ante ello, el legislador propone reformar las leyes para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros y la Federal de Protección al Consumidor, para prohibir que los negocios comerciales cobren comisión a los consumidores por compras realizadas con tarjeta de crédito o débito. Además, que la procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), vigile siempre se cumpla esta disposición.

Los bancos aplican varias comisiones al establecimiento comercial por el uso de una TPV. Una de ellas es la cuota por la instalación y apertura del contrato respectivo, que es en promedio de 300 pesos. Después, depende de la coincidencia entre el banco emisor del plástico y la TPV del establecimiento.

La operación que involucra a una tarjeta y a una TPV diferentes se le conoce como “transacción interbancaria”, mientras una “transacción mismo banco” es aquélla en que la tarjeta y la TPV son de la misma institución crediticia.

Sin embargo, en nuestro país, de acuerdo con el Banco de México, cerca del 73 por ciento de las transacciones son interbancarias y el 27 por ciento son del mismo banco. Existen costos para cada proceso, siendo los más comunes las cuotas de intercambio y las tasas de descuento.

La primera, se efectúa entre bancos cuando en el establecimiento comercial se compra con una tarjeta de diferente banco al que emitió la TPV, comisión que también sirve para cubrir costos de operación del sistema financiero.

En tanto, la tasa de descuento es la comisión que cobran los bancos a los comercios por el uso de la infraestructura financiera requerida para los pagos con tarjeta, servicios que incluyen instalación de la TPV y acceso a la red de pagos. Además, cubre costos de operación del banco, por cada transacción y varía de acuerdo con el giro del comercio y el tipo de tarjeta.

Sánchez Sánchez destacó que en los últimos años, el Banco de México ha adoptado diversas medidas para ordenar el pago de este tipo de comisiones, como solicitar a los bancos que revisen las tasas de descuento y las cuotas de Intercambio, en el entendido de que estas comisiones, cuando son elevadas, pueden inhibir la aceptación de dichos medios de pago e incrementar el precio final al consumidor.

Por ello, urge fortalecer la rectoría del Estado en el sistema financiero, defender los derechos de los consumidores y generar mejores condiciones para el desarrollo del mercado interno. Toma chocolate, pero no cargues lo que no debes…

Todo sea por la democracia… La elección extraordinaria por la diputación federal en el Distrito 1 del estado de Aguascalientes rescató de la tumba al Partido del Trabajo. Y es que en una alianza no escrita, pero acordada seguramente en lo oscurito entre sus dirigentes, ni el PRD ni Movimiento Ciudadano presentaron candidato y con ello le allanaron el camino al candidato petista, quien obtuvo 14 mil 46 votos a su favor.

Luego que en las elecciones del 7 de junio pasado el PT no consiguió el 3 por ciento de la votación total nacional, y de que el Instituto Nacional Electoral lo amenazó con retirarle el reconocimiento como partido; pocos se imaginaban que la elección extraordinaria que tendría lugar en Aguascalientes, representaría una tabla de salvación para ese instituto político.

Vale recordar que los comicios del 7 de junio por esa diputación federal la ganó el priísta Gregorio Zamarripa, pero como fue por una diferencia de 436 votos frente al candidato panista; el Tribunal Electoral aceptó el reclamo de los azules que acusaron de injerencia del gobierno estatal y los magistrados anularon el proceso.

Esto benefició al PT porque en la elección de junio solo había logrado 3,246 sufragios favorables, y en la del primer domingo de diciembre su abanderado alcanzó más de 14 mil votos para su emblema. Con ello, logró que el partido mantenga su registro con todas las de la ley, y las millonarias prerrogativas que podrán regresar a las arcas petistas.

Por todo, con miras a los procesos que se avecinan en 13 entidades del país, el resucitado Partido del Trabajo ya afina sus dotes políticas y se prepara a realizar alianzas con su otrora enemigo, el PRI. Lo mismo sucederá en Aguascalientes, que en Tabasco o en cualquier estado del país. Que esto que l´otro, salú…

 

[email protected] y [email protected]

Deja un comentario