Blas A. Buendía 

Ciudad de México.- La crispación de la sociedad y dividir a los mexicanos han creado, por igual, que México ya sea un terreno fértil para que sea invadido por “enemigos del mal” que cuentan con el aval de un sujeto que lejos de igualar al Benemérito de las Américas, ha establecido un régimen de terror como es la nula administración del supuesto cristiano Andrés Manuel López Obrador, quien se dice ser presidente de los 130 millones que la mayoría no votaron por el tabasqueño.

Si bien es cierto que en las urnas contó con el respaldo de 30 millones, en los hechos, sus promesas de campaña se han venido derrumbando poco a poco, al grado que la nación está sumergida en una guerra en todos sus géneros,

De tal forma, el Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano hizo un llamado a la unidad nacional y lanzó un “¡Ya basta!” para detener los mensajes de odio que han dividido al país, lo mismo en la política, en la religión y hasta en el deporte como el futbol, sumándose hasta en las redes sociales donde se ha desatado una gran lucha por el poder y han fomentado la corrupción e inseguridad a nivel nacional.

“Es urgente que reflexionemos sobre el daño causado al país a través de dividirnos como mexicanos. Esto no puede seguir así”, reclamó el presidente de la entidad cristiano evangélica, Carlos Gordillo Meléndez, quien dijo, es el momento “de buscar una cultura de bienestar general para la Nación” y de “entender que si le va mal al país los perjudicados vamos a ser todos quienes lo habitamos”.

Para el dirigente religioso, el mal enfoque de la política nos ha dividido porque los partidos políticos nos han llenado de información que genera odio y han dividido al país.

El mal enfoque de las clases sociales también nos ha dividido, porque no podemos negar que hay gente que tiene más recursos y están en una condición económica mejor, quizá por herencia o por su esfuerzo en el trabajo. “No puedo odiar a alguien sólo porque es rico. Hay que bendecirlo porque está generando fuentes de trabajo. Y un rico no puede odiar o menospreciar a alguien por ser obrero, porque ese obrero es el instrumento para que él tenga recursos. Son cosas que tenemos y debemos entender unos y otros”.

Lo mismo ocurre con la religión, cuyo mal enfoque nos ha dividido. “Digo mal enfoque porque está bien que haya religiones, que cada quien tenga su religión, es correcto, pero no podemos dividirnos por eso, no podemos odiarnos por eso. Los principios y valores fueron creados por Dios, esa cultura de valores nos habla del amor y del perdón, entre otras cosas; pero la religión fue hecha por los hombres, por nosotros y no podemos seguir así; debemos respetarnos y respetar a los demás”.

El presidente del Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano afirmó en rueda de prensa que debemos unirnos en los principios y valores, que es la fe pública; porque la fe privada, es decir, la religión, ya es de cada quien y ahí lo que debe privar es el respeto hacia todas las manifestaciones y creencias religiosas.
 
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Y lo mismo ocurre en algo quizá poco trascendente para la vida del ser humano como es un deporte, en el caso del fútbol, por ejemplo. “Al contrario de lo que hoy sucede, debemos respetarnos, amarnos, y los que son más fuertes ayuden a los que están más débiles”, es tan semejante cuando se exhiben los partidos clásicos del balompié mexicano, un América-Guadalajara, o un América-UNAM, o bien, un América-Toluca.

En reunión con representantes cristiano evangélicos y católicos del país, Gordillo hizo un llamado a tenernos respeto entre todos nosotros y hacer que despierte México.

“Tiene que haber un cambio. No podemos ser una Nación fuerte si seguimos odiándonos, dividiéndonos, fomentando el rencor, el resentimiento, separándonos. Basta de dividir al país, basta de dividir a México”, alentó.

Y agregó: “México es una Nación que debe sobresalir en el concierto mundial y esto sólo se logrará cuando convivamos sin odios, sin división, con respeto, consideraciones y buen trato entre todos los mexicanos”.

El pastor Bernardo Soriano, en representación de la zona centro del país, dijo que para combatir la inseguridad actualmente el gobierno compra más patrullas, más armamento, más cámaras, pero nada de esto la frena, lo que sí pueden hacer los valores y los principios.

En representación de los estados del sureste, el pastor Fredy Luna dijo que la inseguridad es el talón de Aquiles para que la economía pueda reactivarse y recordó que de no encontrar resultados, estamos a un paso de caer en una recesión.

Señaló: “El Parlamento Nacional Evangélico Latinoamericano (PANEL) se deslinda del reparto de la Cartilla Moral anunciada por el presidente de la República, porque esa cartilla es “una cortina de humo para distraer que hay algunos colaboradores del presidente Andrés Manuel López Obrador, que son todo lo contrario a lo que dice una cartilla moral”.

Y detalló: “Hoy todos debemos participar con el fin de establecer puentes, no muros, para rescatar al país del vacío de poder en que se encuentra porque “nadie está exento del tsunami de violencia” generado por “la impunidad con la que actúan los grupos delictivos”.

Flora Cedillo, en representación de las denominaciones del norte del país, dijo que algunas están sufriendo actos de violencia y ante este clima de inseguridad en todo el país, los integrantes de las iglesias evangélico cristinas se están atreviendo a salir y dar la cara por el país.

Mientras el pastor Paco Gallardo dijo que quieren ser parte de la solución a partir de la restauración de la familia, porque la falta de valores y principios han trastornado a la sociedad. Por esto “es el tiempo de decir ¡Basta!”.

Ernesto Jiménez expresó que hoy la necesidad de México es la unión en un solo objetivo que es la restauración de los valores y la familia porque, como dice la Biblia, “una casa dividida contra sí misma, no prevalecerá”.

El pastor Óscar Venegas destacó que México necesita una Nación que viva quieta, sosegada, ordenada y activa económicamente; abundó que las grandes divisiones que se han dado en el país es porque se ha politizado demasiado algunos temas de la agenda pública y se ha sobredimensionado el tema de los derechos humanos que hoy tienen a la sociedad, pero sobre todo a los más jóvenes, confundidos.

Además, puntualizó, se ha exacerbado el individualismo por encima del bienestar común.

 

 
 

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