Jesús Yáñez Orozco

 

Ciudad de México.- (BALÓN CUADRADO/agencias).- Deporte, eficaz vehículo de protesta social contra la sinrazón. Portando un cubrebocas  negro con el nombre en letras blancas de Tamir Rice –adolescente afroamericano víctima de la brutalidad policial–, Naomi Osaka, 22 años de edad, salió a la pista del estadio Arthur Ashe y vino de atrás para coronarse en el US Open, su tercer título de Grand Slam.

La japonesa mostró una vez más que es una tenista llamada a ser una de las grandes figuras del deporte. No sólo por su talento, también por su lucha social.

Es parte de una minoría de jugadoras de raza negra: entre las 100 mejores tenistas del ranking, sólo seis son afrodescendientes.

También es parte de una minoría de género con salarios privilegiados en el deporte: es una de las dos mujeres con mejores ingresos entre los 100 atletas mejor pagados del mundo de acuerdo a Forbes. A sus 22 años se posiciona en el lugar 29 en ganancias.

La japonesa integra una nueva generación de jóvenes tenistas en ascenso junto a Coco Gauff, Jeļena Ostapenko, Ashleigh Barty, Bianca Andreescu y Sofia Kenin; a excepción de Gauff, las anteriores tenistas han compartido siete de los últimos 14 títulos de Grand Slam.

La perseverancia de la tenista la ha llevado a ganar el Abierto de Estados Unidos hace dos años y el de Australia cuatro meses después, además se convirtió en la primera jugadora asiática en alcanzar el número uno del mundo.

Más allá del deporte

“Odio cuando la gente al azar dice que los atletas no deberían involucrarse en política y simplemente entretener”, criticó.

En primer lugar, puntualizó, “se trata de una cuestión de derechos humanos”.

En segundo lugar, “¿qué te da más derecho a hablar que a mí?”, preguntó Osaka, en junio pasado, cuando el movimiento de las demandas raciales tomaban impulso.

La tenista se ha posicionado como una de las principales activistas del deporte. Después de que la policía le disparara en la espalda a Jacob Blake, en Kenosha, Wisconsin, la jugadora decidió que no iba a jugar su partido de semifinales como estaba programado en el Western & Southern Open.

“Antes de ser atleta, soy una mujer negra”, escribió en Twitter.

“Siento que hay asuntos mucho más importantes que necesitan atención inmediata, en lugar de verme jugar al tenis. Ver el genocidio continuado de los negros a manos de la policía me está enfermando sinceramente el estómago”.

Finalmente, cuando la ATP y la WTA suspendieron su actividad un día a manera de solidaridad, Osaka decidió continuar. Más de 100 mil personas la retuitearon y, entre Twitter e Instagram, casi 650 mil personas le dieron me gusta a su publicación.

Su paso perfecto por el US Open le permitió mostrar siete distintos nombres de personas de raza negra víctimas de racismo con un alcance masivo; además de la televisión, en redes sociales un solo el tuit de la cuenta del US Open, un collage de los diferentes cubrebocas que usó, alcanzó un millón 100 mil réplicas.

“Estoy orgulloso de ella. Naomi ha optado por utilizar su plataforma y utilizarla como catalizador del cambio. Ella es una líder entre los atletas de hoy, hombres y mujeres y habla desde su corazón y su mente”, dijo Billie Jean King a USA TODAY Sports.

“Es inspirador ver a una joven líder dar un paso al frente y ayudar a la humanidad”, agregó.

Loas de Japón

La victoria en el US Open de Naomi Osaka, de madre japonesa y padre haitiano, fue celebrada en Japón como un símbolo de diversidad y de lucha contra la injusticia racial y la violencia policial.

La cadena pública de televisión NHK interrumpió sus programas para anunciar el segundo triunfo en el US Open, tras el logrado en 2018.

Osaka, que también ganó la edición de 2019 del Open de Australia, “logró la hazaña de conseguir un tercer título en individuales en un Grand Slam, lo que constituye un récord para un tenista o una tenista asiáticos”, escribe el diario deportivo Nikkan.

El número uno japonés en la prueba masculina, Kei Nishikori, tuvo que renunciar al US Open tras un test positivo al  coronavirus.

“Esta victoria es un símbolo para las familias afligidas por tragedias, que esperan que algunas cosas no se repitan y que la sociedad cambie por fin”, estima el diario Mainichi Shimbun.

Fumio Kishida, uno de los tres candidatos a la sucesión del primer ministro japonés, Shinzo Abe, tuiteó por su parte:

“La respeto, ya que luchó por obtener el mejor resultado, señalando la importancia de la diversidad en el mundo. Obliga a la admiración”.

El único “pero”, a su recorrido en el US Open, ha llegado por parte de algunos de sus patrocinadores japoneses, que expresaron en el Mainichi Shimbun que el activismo de la joven no debía mezclarse con el tenis.

“No creo que necesite hacer eso cuando lucha por estar arriba. Si es posible, nos gustaría que centre más su atención en sus competencias tenísticas”, afirmó al diario el portavoz de una sociedad japonesa que patrocina a Naomi Osaka.

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