Blas A. Buendía
México vivirá un duelo sepulcral de libertades.

Lo lamentable de toda esta parafernalia político electoral priista, es que le falló su vieja estrategia para retener la Presidencia de la República desde el inicio de cómo elegir a su abanderado en lugar de actuar con la cabeza fría, con ética, transparencia y profesionalismo.

Quien tuvo la culpa fue la diligencia de Enrique Peña Nieto por la imposición de elegir a su cuate Pepe Meade que entró en condiciones desfavorables en terrenos electorales que no conocía a pesar de contar con toda la maquinaria electoral para consolidarse ganador como el abanderado del tricolor. Más de 32 millones de votantes lo hicieron a un lado y hoy es de lamentar las consecuencias. López Obrador es legitimizado en medio de fratricidas luchas adversas.

Enrique Peña Nieto no supo interpretar que si hubieran seleccionado a otro chavo ruco llamado Manlio Fabio Beltrones, el resultado electoral no hubiera sido tan vergonzoso y desastroso como hoy se vive en el recinto político de Insurgentes Sur. El panorama hubiera sido otro. Los errores cuestan, y muy caro. El PRI está en vías de extinción.

Después de la trastada que en su momento le jugó Ernesto Zedillo al PRI, al entregarle el poder presidencial en la transición del PRIAN a Vicente Fox Quesada, el político mexiquense será el segundo enemigo del Revolucionario, y ese ciudadano-enemigo de nombre Enrique Peña Nieto, pasará a los anales de la historia, siendo aborrecido por las generaciones del tricolor aun cuando se pregone y vigoricen los parabienes de la democracia participativa. El PRI será oposición minoritaria hasta su desaparición en unos sexenios más.

En el marco de esta transición democrática, para el poder político, económico y financiero de los Estados Unidos de Norteamérica, la Casa Blanca avaló desde mucho antes de la elección del 1 de julio, que el supuesto “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia de México, para aparentar que en América aún persiste los anhelos democráticos pese a que en la Unión Americana tiene un modelo diferente para elegir a sus autoridades federales.

En el ambiente internacionalista se inspira poca confianza porque si bien López no habla inglés, a los gringos les caerá como “anillo al dedo” porque no dejará de ser para el binomio Casa Blanca-Congreso norteamericano, un títere más a sus ambiciosos y sanguinarios servicios financieros para seguir explotando, a través del Poder de la Mafia de sus trasnacionales, las riquezas nacionales mexicanas.

Es decir, López Obrador -en automático- pasará a ser una víctima más del centro estratégico mundial, ese clan faccioso y mafioso de los poderes económicos institucionales de la bandera de las barras y las estrellas, más aun cuando López ha ofrecido ‘mano franca’ en busca de consolidar la amistad con Trump, el hombre que mueve las negociaciones transatlánticas, le deparan la disyuntiva de dos lecturas.

La primera expresión gringa -como lacónicamente lo ha dicho el señor López “primero los pobres”- el pueblo mexicano espera que en la asunción de poderes del sábado 1 de diciembre 2018, decrete la moratoria económica no solo al círculo perverso y todo poderoso gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, sino al resto del mundo.

Este tipo de dinámicas a nivel mundial no son bien vista en un mundo globalizado, ya que a Donald Trump y su mundo financiero les caería como “bomba atómica” por seguir avalado democráticamente el triunfo electoral de un personaje que le traerá conflictos internacionales en aras socialistas y extremistas aplicados en la tendencia populista, de que México, a través de la Doctrina Estrada y bajo el polémico lema juarista “El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz”, ese títere le represente un dolor de cabeza.

Y segundo… Lo peor está por venir. Con el chavo ruco López renace una nueva dictadura “perfecta” añorando el priismo del pasado esperándose resultados tal vez adversos, si es que si el tabasqueño no se monta en su macho de ser el vengador de Palacio Nacional en contra de quienes lo defenestraron a lo largo de 18 años. En sus primeros cien días de gobierno, y a la mitad de su sexenio, los adversarios del Peje esperan la revocación del mandato por incompetencia en la Primera Magistratura de la Nación. Sin embargo, y a estas alturas, todos los sectores de la sociedad no tuvieron más remedio en avalar su victoria, ¡vaya!, hasta la iglesia católica le envió sus parabienes.

El ambiente político sigue siendo de júbilo nacional, festejado por millones de peje zombis que a ciencia cierta no dejarán de representará el núcleo de la inestabilidad con la solidificación de una Legión de Idiotas.

Porque a nivel federal se percibe un duelo sepulcral que con la llegada de López Obrador, las libertades de millones de mexicanos prácticamente se acabaron, pese aun cuando el tabasqueño haya aclarado en sus mensajes que no cobrará venganzas personales.

Basta leer el libro CRÍMENES OCULTOS DE LÓPEZ OBRADOR, donde aparece un segmento denominado Perfil siquiátrico de López Obrador, el cual se suscribe puntual y a detalle. Ahora, López como presidente, el drama se agiganta entre la comunidad periodística porque arreciará en contra de esos escritores que siguen sin comulgar con el político tabasqueño.

El renacimiento de la dictadura del priismo recalcitrante del pasado, se sustentará con la mayoría que tendrá Morena en el Congreso, creándose una nueva casta de cleptómanos con Licencia para Robar porque los representantes que designó López Obrador para los puestos estratégicos y políticos tanto en la Cámara de Diputados como para el Senado de la República -donde no habrán los contrapesos necesarios-, los morenistas actuarán con manga ancha para el bienestar de sus intereses de facto como siempre lo han venido haciendo desde cuando fueron perredistas y luego morenistas en el poder.

Todo a su tiempo, los periodistas críticos lo único que exigen a López, respeto para evitar que se convierta en un émulo de dictador al muy estilo Adolf Hitler.

De no ser así, comenzarán las noches de terror de López Obrador, pese a su presunción de venerar el respeto a disentir, incluso soslayando el espíritu de Belisario Domínguez. Es decir, no podrá evitar sus discursillos de “dientes para afuera” no obstante que el ciclo de vida política es así. [email protected]

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