Jesús Tolentino Román Bojórquez 

 

El 12 de septiembre rebasamos en México los 70 mil muertos por el nuevo coronavirus, cifra oficial a la que debería añadírsele la cifra negra, o sea, oculta, que algunos conocedores del tema estiman en 170 mil fallecimientos, por decir un número conservador. Y lo peor de estos números terroríficos es que aún la pandemia no cede, es decir, aún no termina su primer ciclo, el que inició el 28 de febrero y ya se habla de un nuevo ciclo o rebrote para el mes de octubre, cuando inicia el otoño y se recrudecerá la enfermedad durante el invierno para que, en mejor de los casos, sin ser nada seguro, el Covid y sus contagios terminen o disminuyan allá por el mes de abril del año próximo.

¿Cuántos muertos tendremos para diciembre de 2020, según la prestigiada Universidad Jhons Hopkins de Estados Unidos? Oficialmente, alrededor de 150 mil; y extraoficialmente, por los casos que se ocultan bajó el término de neumonía atípica, serán el doble o triple los mexicanos fallecidos, es decir, 300 mil o 450 mil compatriotas. ¡Una verdadera y terrible tragedia que ya enluta a México entero!

              (Fotografía El País)

Ahora bien, ya he dicho y redicho a través de este programa, que muy acertadamente lleva el título de “hablando claro”, que la “estrategia” que ha seguido el gobierno mexicano, encabezado por el señor presidente, López Obrador, es una estrategia completamente equivocada. El propio brazo derecho de Obrador para contener la pandemia, el Dr. Hugo López Gatell, estima en el mes de abril el número de muertos sería de 6 mil; luego dijo que 8 mil o 12 mil. Al ver que cada vez que hacía un nuevo pronostico, Gatell se quedaba muy corto, entonces disparó su proyección de 12 mil hasta 30 mil; y, presionado por la prensa y la amarga realidad, se atrevió a declarar que un ESCENARIO CATASTROFICO sería cuando en México alcanzaremos los 60 mil fallecidos. ESCENARIO CATASTRÓFICO significa DESASTRE O FRACASO TOTAL. Muy bien, como ya dije ayer rebasamos 70 mil decesos, 10 mil más de los previstos por Gatell, más los que se acumulen esta semana y en los meses subsiguientes.

Fotografía AMLO conferencia mañanera La Crónica de Hoy

 

Se antoja, pues, con razón llamarle a la situación actual y futura, que estamos en un ESCENARIO MEGA CATASTRÓFICO, para usar el adjetivo calificativo que utilizó Gatell y que apoyó el presidente Obrador. Ante tal situación tan grave, tan lamentable, el sentido común (ya no digamos que la ciencia, pues los científicos prestigiados no afines a morena y a la 4ta Transformación, desde el principio de la pandemia nunca han estado de acuerdo con el manejo que Gatell ha dado al Covid); el sentido común, que es el más común de los sentidos, o sea, lo que percibimos con nuestros ojos, el olfato, el gusto, el oído y el tacto, aconsejaría un CAMBIO URGENTE DE ESTRATEGIA, porque al paso que vamos, todo México se va a convertir en un gigantesco cementerio.

                       (Fotografía Sin Embargo)

Precisamente, en ese sentido, primero por separado y luego de manera conjunta, se pronunciaron en la semana 6 exsecretarios de salud del gobierno federal, entre ellos los más prestigiados como son los doctores, Julio Frenk Mora y José Narro Robles, planteándole al gobierno de AMLO una serie de medidas para rectificar y corregir la mala estrategia anticovid, entre los cuales yo apoyo decididamente dos de ellas porque me consta que serían sumamente eficaces. La primera, que se realicen de ahora al fin de año, 127 mil pruebas Covid, semanalmente, en todo el país; es decir unas 20 mil pruebas diarias (exceptuando los domingos), con el objeto de localizar a las personas contagiadas, aislarlos para que estén en cuarentena y cortar así la cadena de contagios hacia sus familiares mas cercanos, sus amigos y ciudadanos en general.

Es lo mismo que desde el comienzo de la pandemia ha sugerido la Organización Mundial de la Salud y es lo que han hecho los países que han tenido más éxito en el combate de la enfermedad, tales como China, Cuba y otros países que ya tienen clases presenciales en las escuelas. Y aquí en corto, más en pequeño pero la experiencia sirve, tengo como ejemplo al municipio de Chimalhuacán que, con 750 mil habitantes, hemos realizado 15 mil pruebas Covid, es decir, 500% (5 veces más) que el promedio de pruebas hechas en México y, afortunadamente, hemos reducido drásticamente el número de casos positivos y de muertes.

Así, en tanto se reporta que en la CDMX todavía hay el 45% de contagios, resultados que arrojan las pruebas, en Chimalhuacán tenemos el 11.5%, muchos menos, en una relación de 4 a 1, siendo que nuestro municipio forma parte de la zona metropolitana y el 63% de nuestros habitantes trabajan en el CDMX. Aquí se realizan 300 pruebas diarias en el hospital Materno Infantil y estas son gratuitas. Y aunque poblacionalmente Chimalhuacán ocupa el 5to lugar en el Estado de México, el número de casos nos ubican en el 8vo lugar de contagios y en el 10mo lugar de fallecidos, lo cual revela que las pruebas Covid son importantísimas en el cambio de estrategia.

La segunda medida, entre otras que considero útiles, está que se garantice el Ingreso Mínimo Vital a las familias más vulnerables en el terreno económico, es decir, que a los más pobres que carecen de trabajo o bien, están empleados pero obtienen un salario mísero, se les apoye con ese Ingreso Mínimo Vital (o sea, para salvar la vida), en especie o en monetario, o ambas cosas a la vez, porque Obrador se ha negado argumentando que para ellos existen los programas sociales. Pero estos programas sociales (adultos mayores, discapacitados, estudiantes, etc) con todo y que son buenos, lo reconozco, sólo ayudan a 23 millones de mexicanos, pero el país tiene ya 128 millones de habitantes, y de ellos, 110 millones viven en la pobreza. Así, 110 millones, menos 23 millones, quedan 87 millones de pobres sin protección de la ayuda oficial obradorista.

Ahora bien, alguien diría, ¿y de donde va a sacar el dinero para hacer pruebas Covid el gobierno morenista, si hay decrecimiento económico? Pues de los 560 mil millones de pesos que informó López Obrador, el 1 de septiembre, que se ha ahorrado el gobierno federal por el combate a la corrupción. Con ese dinero basta y sobra. A menos de que sea otra cifra engañosa que el presidente se sacó de la manga, como acostumbra y muchos sospechamos. Suponiendo, entonces, que no existen esos 560 millones de ahorro que menciona “el peje”, ¿de dónde tomar dinero para proteger la salud y la vida de los mexicanos más pobres? Pues si no hay de otra, ¡porque estamos hablando de la VIDA, de muchos de miles de mexicanos!, que se tome de las obras faraónicas, de las obras relumbrón y cuya viabilidad económica están seriamente entre dicho, como el famoso Tren Maya, la Refinería de dos Bocas, el Tren Transístmico o el aeropuerto de Sta. Lucia. ¡Pues Obrador dijo, que primero serían los pobres! en su gobierno ¡Órale pues! ¿qué espera el señor para salvar a los más pobres?

            (Fotografía Agencia EFE)

No soy ingenuo y por tanto no creo que el presidente escuche concejos y cambie la estrategia anticovid. ¡Qué pena! Pero si no lo hace y los mexicanos siguen muriendo como moscas a quienes se avienta insecticida, por lo menos debemos castigar al gobierno morenista de dos maneras, para ir acabando con esta pesadilla. Una, quitándole la mayoría en la cámara de diputados en las elecciones del año próximo. Y, dos, demandando al actual gobierno federal por GENOCIDIO en el marco del derecho internacional. Este crimen masivo de pobres, no debe quedar impune                             

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