Vladimir Galeana

No cabe duda que uno de los grandes problemas que tiene el ser humano es intentar organizarse para hacer cosas que reditúen beneficios a los demás, que es lo óptimo que debieran hacer aquellos que se dicen nuestros gobernantes y representantes populares que nada saben de lo que es la organización productiva, y mucho menos para qué sirve la representación que les hemos dado.

Cuando alguien intenta organizar a los demás siempre existen grupos que surgen de inmediato para desorganizar y antagonizar a los que se organizaron. En este país somos un poco carniceros, y aunque digan que perro no come carne de perro, el humano se ha vuelto antropófago, y trata siempre de comerse al que tiene enfrente.

Pero también hay que reconocer que tenemos una clase política que es infinita en eso de organizarse, y cuando lo hace parecen pandillas de facinerosos porque solamente se dedican a obtener contraprestaciones adicionales al salario que devengan por alquilarse para las estructuras gubernamentales. Por eso he dicho que son una de las faunas más nocivas que existen en el espectro político administrativo del país, y nos cuestan bastante dinero por los estropicios que causan con sus conductas lesivas. Algunos políticos se han transformado ahora en pandillas de hampones cuya única finalidad es delinquir desde las estructuras gubernamentales para acumular haberes y tener una vida más desahogada en el futuro, y aunque algunos no lo quieran creer, se han vuelto tan cínicos, que ahora publicitan y presumen la forma en que sustraen los recursos públicos y los negocios que realizan al amparo del poder.

A esa bola de cínicos pertenecen sujetos como Rene Bejarano que desde hace veinte años ha venido acumulando espacios de poder en diversos territorios del Distrito Federal, de donde ha sacado enormes cantidades de dinero para segur pervirtiendo a los sectores desprotegidos de la población y convertirlos a su credo para ampliar su base social. Lo peor de todo es que se lo han permitido aquellos que dicen gobernarnos, porque el mismo les ayuda a llegar al lugar desde donde también se apropian de lo que no es de ellos. Como este sujeto hay muchos más que se han dedicado en los últimos dieciséis años a saquear las arcas públicas de la Capital de la Republica.

Es cierto que los tricolores la saquearon antes, pero eso no tiene que ser una razón para convertirse en el crimen organizado oficial del Gobierno de la Ciudad de México. Pero hay otro tipo de crimen que está bastante organizado a pesar de que el actual gobernante lo pretenda aparecer como desorganizado. Negar lo evidente no nos dará la oportunidad de recomponer las cosas, y cuando se utilizan armas de alto poder para victimar a tres jóvenes, entre ellos dos menores de edad, con más de sesenta cartuchos percutidos, algo no está funcionando bien. Para resolver un problema se tiene que comenzar por aceptar que se tiene un problema, pero aquí el problema es que el crimen organizado oficial sigue negando al bien organizado crimen desorganizado. Bola de facinerosos. Al tiempo.

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