Vladimir Galeana

 

Los expertos en el tema han asegurado que el poder desgasta, y más cuando no hay resultados tangibles e inmediatos. Le ocurrió a muchos mandatarios en el pasado, y hasta ahora la figura Adolfo López Mateos es la que conserva mejores referencias, aunque muchos lo tildaron de ser “”El Presidente Playboy” por los supuestos romances extra arbitrales que mantenía. El populismo gubernamental implementado por Luis Echeverría Álvarez lo colocó al final de su mandato en una condición de rechazo popular que prácticamente provocó que los últimos meses de su gobierno se convirtieran en un infierno. Aquella manifestación de “Jóvenes Fascistas” mostró su intolerancia. 

 
Lo mismo le ocurrió a José López Portillo con el episodio en el que aseguró que ya nos habían saqueado y que nunca más nos volverían a saquear, fingiendo de forma teatral derramar una lágrima en la tribuna más alta del país . Su gobierno estuvo marcado por una brutal corrupción, y los deslices del poder de su hermana Margarita marcaron su destino hacia el ostracismo. A Miguel de La Madrid Hurtado se le acusó de “anodino”, pero su comportamiento austero lo salvó de la maledicencia popular y hoy se le recuerda con respeto. Carlos Salinas de Gortari inició la época de los Presidentes jóvenes con una visión distinta y con mayor cuidado de la economía nacional. Después vino Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien muchos consideran un mandatario ejemplar y austero, y que a su salida decidió radicar en Estados Unidos donde ha construido una enorme fama académica en Yale, una de las más prestigiosas universidades del mundo siendo Director del Centro para el Estudio de la Globalización, y participa en Programas de la ONU relacionados con financiamiento a países en vías de desarrollo. Es el único expresidente que renunció a una parte de su pensión vitalicia. También es Consejero de la Fundación de Bill Gates, y en el 2003 recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Harvard.
 
Enrique Peña Nieto surge a partir del poderío político del “Grupo Atlacomulco” después de realizar una buena gestión en la Gubernatura del Estado de México. Mucho se dijo de su frivolidad y recibió críticas brutales por su azaroso matrimonio con la actriz Angélica Rivera, además de que se le acusa de haber encabezado un gobierno plagado de actos de corrupción, pero hasta la fecha no existe expediente alguno abierto en su contra y lleva una vida que parece disfrutar mucho.
 
             (Fotografía REUTERS / Carlos Jasso)
Andrés Manuel López Obrador es el presidente que más “calle” ha tenido por su activismo social previo a su llegada al poder. Recorrió el país innumerables ocasiones despotricando contra quienes detentaban cargos públicos y asegurando que él haría las cosas de manera distinta porque el no era corrupto y nunca había robado nada a nadie. Aunque se dijeron muchas cosas de los episodios violentos en su niñez y juventud, la gente creyó que marcaría un antes y un después, y de verdad que lo está cumpliendo, porque la ineficiencia y la disposición voluntarista del dinero público, que pertenece a todos los mexicanos, esta convirtiéndose en una tragedia.
 
El problema es que su veleidosidad ha provocado un desastre financiero con el dinero de todos los mexicanos porque no lo utiliza para generar bienestar, lo regala para comprar conciencias y votos. AMLO tiro a la basura más ciento veinte mil millones de pesos al desechar el Aeropuerto de Texcoco, y también provocó la tragedia que en Hidalgo provocó la muerte de 137 seres humanos que poco le importaron. Saludo a la Madre de Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante más sanguinario, y dejó en libertad a su hijo violando la Constitución. 
 
Hoy los mexicanos lamentamos un gobierno voluntarista de un solo hombre que pulula en los rincones de Palacio Nacional rumiando sus desventuras porque el dinero se le acaba a causa de sus excesos populistas y su mal gobierno. Los números arrojan un decrecimiento del diez punto seis por ciento, el promedio de asesinatos por día supera lo inimaginable y el recuento es de más de cincuenta y tres mil en lo que lleva de su gobierno. La pandemia del Covid-19 lo sitúa dentro de los márgenes de la estupidez, y en materia económica en el desastre. Por si eso fuera poco, de acuerdo a Consulta Mitofsky su popularidad está en el 46.1 por ciento. El problema para todos los mexicanos es que la crisis está a la vuelta de la esquina, y no existe por el momento una oposición que pueda ganar el congreso para obligarlo a rectificar. Pobre México. Al tiempo. 
 

 

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