*El monopolizador # 3 de México siente pasos de la antenita roja

Luis Repper

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El monopolizador número 3 de México, Televisa, en el área de televisión, diversión, comunicación, casinos, etc. se desgarra las vestiduras, ante la eventualidad de que Carlos Slim pueda acceder, a la televisión restringida en sociedad (dicen que minoritaria) con Dish, la empresa de MVS, la de la antenita roja.

La empresa de Chapultepec que por más de 60 años a detentando, explotado, manipulado, enriquecido el espacio y espectro radial, televisivo, impreso, de video, de televisión vía satélite y más, con la anuencia de los gobiernos priistas y 2 panistas, “siente pasos en la azotea” porque su rival más eficiente y efectivo, puede cimbrar y expulsar hacia otras opciones al televidente “cautivo” (pues no tiene otra opción).

La televisora de 3 generaciones Azcárraga, llegó al límite, pues su insaciable hambre de dinero y de poder  se siente amenazado por la presencia de hecho y de derecho, del hombre más rico del mundo.

El consumidor de esta televisora ya se cansó,  especialmente el de las 2 últimas generaciones, de ver lo que Televisa quiere y no lo que el televidente desea. Y digo que la audiencia de los últimos 25 años ya no cree en su señal, se cansó de la manipulación informativa, de programación sosa, torpe, intrascendente, que una vez que se destapó el servicio cablero emigró sin pensarlo a esas frecuencias.

El monopolizador número 3 del país, (después de Pemex y de la CFE), siempre ha temido a Slim Helú. Muchas décadas se alió con él porque le representaba el ingreso mayor a sus arcas, por concepto de publicidad, pero una vez que el ingeniero maduró que podría tener su propia señal de televisión se abocó a solicitar una concesión, él busca la señal abierta, pero los ardides de la empresa azul y naranja, de impedir el acceso al servicio gratuito, con la complicidad del gobierno federal, en todas sus épocas, ha puesto un freno y sólo a través del cable (señal restringida o de paga) pudo entrar a la pantalla en los hogares.

Hoy, Televisa ha desplegado una molesta e insensata campaña mediática, en sus canales y noticiarios, para “tratar de convencer” a la audiencia, de que el señor Slim es el malo de la película, pero la verdad es que la empresa tiene miedo de que su imperio se venga abajo y en el menor de los casos  se divida porque un verdadero competidor ya le pelea los ratings.

Eso es no saber competir, porque audiencia y clientes hay para todos. Sólo que la firma de Chapultepec 18, no da crédito a que su imperio está abollado y a punto de caer.

El monopolizador de tantas cosas, se enfada porque la autoridad, el Instituto Federal de Telecomunicaciones, lo ha obligado de entregar de manera gratuita, al público, la señal de sus canales 2, 5, así como el 7 y 13 de TV Azteca, lo que acusa, tendrá un impacto negativo en sus ingresos, dijo Alfonso de Angoitia, Vicepresidente de la televisora, pues de   aplicarse de manera generalizada la gratuidad en la retransmisión de las señales de TV abierta a la de paga, Televisa dejaría de tener ingresos por mil 400 millones de pesos este año.

Evidentemente el empresario muestra la verdadera razón de la empresa: el dinero, por encima de la obligación social, que tiene de ofrecer un servicio social a la comunidad. Desde luego y lo entiendo, es una empresa, pero no cumple, con esa actitud, a lo que la obligan las leyes y la Constitución. ¡Claro, no son  hermanos de la caridad!

Pero llevan décadas explotando y manipulando a los mexicanos.

El monopolizador número 3 del país, no se ha conformado con coptar la señal televisiva, SKY, Cablevisión, cableras del interior del país; radio, espectáculos, futbol, lucha libre, corridas de toros,  también otros rubros de la diversión: coludidos con Tiketmaster  tienen el control absoluto de los espectáculos masivos al aire libre y lugares cerrados: Auditorio Nacional, Plaza de Toros México, Foro Sol, entre otros, en donde cobran por el servicio, la televisora graba el evento completo, después en sus canales abiertos o de cable, los retransmite, saturándolos de publicidad y patrocinadores, ante la complaciente e impune autorización de la autoridad (RTC), de Hacienda que nunca informa cuales fueron los ingresos reales por esa retransmisión y el pastel sólo se lo reparten Tiketmaster y Chapultepec 18.

Además, lo que hace la televisora con el público en todos sus canales es insultante e irrespetuoso. En Canal 5, por ejemplo, al transmitir una película, cuya duración legal es de 90 a Una hora 15 minutos, el evento se convierte en un mamotreto de 3 horas, porque la difusión de la cinta son de escasos 8 minutos e intercalan pauta publicitaria, por cada corte, de 12 hasta 14 minutos, en una avasallante cascada de anuncios que sofocan, irritan e insultan. Y la PROFECO durmiendo el sueño de los justos,  en una actitud irresponsable y tolérate. Justamente, de esto, está cansada la audiencia de Televisa, de que le vea la cara de tonta.

A México le urgen más opciones en la materia, porque TV Azteca adolece de lo mismo, en menos proporción que su contrincante. Ahora aparece el Ingeniero Slim y su visión empresarial, ya logró una señal televisiva por cable Uno TV, pero no es suficiente, debe ganar el juicio al duopolio (Televisa/TV Azteca) y lograr una espacio en señal abierta, para demostrar al par que tuvieron en sus manos el espectro, pero su arrogancia, insensibilidad, prepotencia e intolerancia, han motivado que los televidentes cautivos por más de 30 años cambien de canal y busquen opciones más inteligentes.

La palabra la tienen el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que ya le dio un coscorrón –merecido- a Televisa y TV Azteca al obligarlos a permitir la retransmisión gratuita al cable, de sus canales 2, 5, 7 y 13.

Slim y Dish  ya vienen por ahí y esto es sano, para la audiencia, aunque para las alforjas de Azcárraga y socios y de Salinas Pliego, ya no entrarán las carretadas de dinero que antaño recibían, porque los anunciantes buscarán ofertas y otros horizontes, como ya lo hizo Telmex.

Como diría el clásico, el Perro Bermúdez, ahora desterrado por Televisa a Miami, “lo tenían, era suyo y los dejaron ir”

Hoy esto representa un reto para el ingeniero Slim, ya experimentó en cabeza ajena, espero no caiga en la arrogancia del duopolio y ofrezca una televisión más moderna, no infectada de tanta publicidad, en donde se respete el derecho del usuario de disfrutar una película sin o los mínimos cortes comerciales. Él tiene una enorme capacidad y visión de los negocios y sabrá dar una señal agradable, amigable, respetuosa de los tiempos del televidente y sobre todo que no manipule en sus espacios noticiosos.

El IFT debe fajarse los pantalones y poner en su lugar al duopolio, del que ya estamos cansados los mexicanos.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT)

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