Vladimir Galeana 

 

Mire, no es por intrigar, pero hasta ahora quien gobierna este país siempre se dijo humanista, y eso quiere decir valora a los semejantes y aprecia la condición humana relacionada con la generosidad, la compasión y la valoración de los atributos intrínsecos del fenómeno armónico entre el género. Para quienes el término humanismo no les resulta del todo familiar, habrá que decir que ese significado exaltaba las cualidades de la naturaleza humana por su propio valor.

Durante todo el tiempo en que anduvo pululando por el territorio nacional, el ahora Presidente de la República intentó de muchas maneras hacerse de una base social que le permitiera seguir manteniendo presencia en la mayor parte del país, pero a pesar de su insistencia nunca los mexicanos le otorgaron la confianza sabedores de que su veleidosidad política pudiera desencadenar una crisis desde la cúspide del poder alterando los equilibrios propios de un sistema político como el nuestro.

Si de algo puede vanagloriarse el ahora mandatario, es que su necedad y empecinamiento es la que lo llevó indiscutiblemente al ejercicio del poder. El hartazgo por los malos gobiernos tricolores y blanquiazules fue latente en los últimos años, y desde luego que el desgaste también tuvo su peso a la hora en que los mexicanos decidieron que habría que buscar opciones distintas y se fueron por aquel que durante muchos años les dijo que cuando el llegara al poder las cosas cambiarían drásticamente.

Hoy los mexicanos nos despertamos todos los días con una brutal cruda de ineficiencia disfrazada de decisiones en favor de los sectores más desprotegidos solamente porque así lo asegura el ahora ineficiente Mandatario. Y me responsabilizo de ese calificativo porque hasta ahora el señor López Obrador lo único que ha mostrado es una brutal carencia de ese sentido común que debieran tener todos los que durante su ejercicio político se prepararon para llegar al poder. 

Pero por ahí circula un documento que cuestiona el humanismo del ahora Presidente de la República, porque en 18 años de campaña jamás dono siquiera un par de muletas para un enfermo, y utilizó el fideicomiso de damnificados para hacerse campaña, repartiéndolo de manera opaca y sin registro. También habrá que decir que retiró los apoyos a fundaciones y asociaciones civiles de índole altruista, y  los apoyos a las estancias infantiles, condenando a muerte a los niños pobres y muy pobres.

En esa fiebre de reformas elimino el apoyo a lugares de refugio y asistencia para mujeres víctimas de maltrato y violación. Desapareció el servicio médico gratuito popular por venganza contra Felipe Calderón condenando a muerte a cientos de miles de mexicanos con enfermedades crónico degenerativas, y jamás pronunció un pésame o condolencias para las familias de los asesinados. Con todo respeto, ¿ahora viene el cínico mandatario a decirnos que es humanista? Al tiempo. [email protected]

 

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