Eduardo Sadot

 

Independientemente de las preguntas sobre el tema del virus que asola al mundo, en México tenemos una larga lista de preguntas sin respuestas, fuertes censuras a la prensa y silencio gubernamental.
Este 20 de marzo se festeja el 60 aniversario de la fundación del ISSSTE con un evento masivo de develación de la placa conmemorativa, sin precauciones de contingencia del virus, con abrazos y besos ¿qué festeja Luis Antonio Ramírez Pineda?¿Qué ha implementado el ISSSTE para proteger a esos 12 millones de derechohabientes? ¿no es irresponsabilidad?
Qué deben hacer los mexicanos en el plano doméstico y personal en caso de tener un enfermo en casa. ¿Hay medicamentos suficientes para combatir la pandemia, en los hospitales del INSABI? Cuales son esos medicamentos y en que proporción alivian el mal, solucionan el problema o lo agravan.
Que esperan ante la contingencia sanitaria aquellos mexicanos que viven al día, choferes de servicios públicos, vendedores ambulantes, taxistas, conductores de uber, cerillos, prestadores de eventuales servicios que no son prioritarios antes la contingencia, ¿de que van a vivir? o ¿como van a morir? Porque son millones.
Qué está haciendo el gobierno respecto a los cerca de doce millones de trabajadores del Estado que pertenecen al ISSSTE. Los trabajadores del Estado tienen las condiciones mínimas indispensables para hacer frente o prever el contagio masivo de sus empleados en sus centros de trabajo.
El programa de recortes de empleo que ha implementado el gobierno, ¿va a continuar en plena contingencia? que no es en realidad recorte, sino sustitución de personal capacitado, por militantes de MORENA sin la más remota idea del trabajo que han de desempeñar, en detrimento del servicio y las instituciones.
Donde están: el Secretario de Salud y el Director del ISSSTE, que en plena contingencia de salud, sabrán acaso que en sus dependencias no tienen ni siquiera gel ni tapabocas para sus empleados y serán culpables de la expansión del virus en sus dependencias, con el riesgo de ser considerados genocidas, por no instrumentar las previsiones elementales para prever el contagio masivo. Esas muertes, si las hubiera son responsabilidad única y exclusiva de los secretarios de cada área. Mientras se mantienen escondidos, atrincherados y apanicados en sus oficinas desde antes, donde no reciben a nadie, por arrogancia, ignorancia, negligencia o incompetencia.
El gobierno que tanto cacareó y peleó el INSABI nos preguntamos ¿tendrá la capacidad? hospitalaria o de clínicas suficientes para la etapa epidémica de la propagación del virus.
Los empleados del ISSSTE ¿tienen la capacitación? para atender los casos que se presenten y, el equipo adecuado, la tecnología o las más elementales medidas de higiene, porque al menos cuando esto escribo en las mismas dependencia clínicas e instalaciones de todo el ISSSTE no hay ni gel ni tapabocas, ¿por qué? Porque no tomaron las prevenciones para comprarlas ¡en el sector salud! y ahora que escasean en todo el mundo, es claro que no las habrá, de eso hay nombres y apellidos de responsables y una sola vida que se pierda por negligencia les convertirá en homicidas.
En una contingencia de salud de esta magnitud, el gobierno pretende nuevamente – como en el caso de la inseguridad – que culpan a un órgano colegiado como la Comisión de Seguridad, ahora lo harán con la Comisión de Salubridad para diluir la responsabilidad del INSABI y el problema de salud que aqueja a México, cuando deben señalarse los nombres de los responsables que no hayan tomado las precauciones o providencias preventivas del caso.
Da la impresión de que quieren manejar la contingencia, como si se tratara de un terremoto o un huracán, cuando en este caso en nada es similar, mandar a las fuerzas armadas, desarmadas, sin equipo ni protección para ellos, los están mandando a una muerte segura y a dispersar aún más el virus. Esa sí es una decisión exclusiva y personalísima del comandante supremo de las fuerzas armadas. (Fotografía Capital México)
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@EduardoSadot

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