El Jefe de la Mafia en la Cuauhtemoc

 

El ex presidente Benito Juárez -uno de los presidentes más importantes de los últimos 200 años en México- preferiría seguir fuera de este mundo y no soportar a tanto político mentiroso que ha explotado la frase que le acuñaron “a mí lo que al viento a Juárez”, cuando la corrupción corroe hasta “el más chimuelo mastica tuercas”.

Es la elocuencia de tantos fortuitos hechos desde el momento en que el ahora jefe delegacional en Cuauhtémoc Ricardo Monreal Ávila, asumiera el poder y que vertiginosamente viene arrastrando en una de las demarcaciones a las que se les considera una “mina de oro” por tanta influencia política, económica y financiera que es la viabilidad con que opera para su sustentabilidad como escaparate para todo el país.

Tratar de tapar el sol con un dedo realmente está desfasado ese intento por parte del político y deja un antecedente penal que podría hasta seguir hablando mal del nuevo Mesías de Zacatecas.

Más aún, presumir con un dejo de importamadrismo, “Me harán lo que el viento a Juárez”, por defender al presunto corruptazo de su ex director jurídico Pedro Pablo de Antuñano, a quien la Policía lo sorprendió portando en un vehículo de lujo, 600 mil pesos cuya cantidad no pudo comprobar su procedencia.

Es de recordar que el funcionario -brazo derecho en la Administración del Delegado Ricardo Monreal-, conducía por calles del suburbio de Polanco un auto Charger negro con placas MUS-1716 en Presidente Mazaryk y Mariano Escobedo, donde había un punto de revisión del personal del Estado Mayor Policial quienes le hicieron alto. El funcionario, de 41 años de edad, se identificó con una credencial que lo acredita como Director Jurídico de la Cuauhtémoc.

De acuerdo con fuentes oficiales, al revisar el vehículo se encontró una caja de cartón con el dinero y como no acreditó la propiedad de ese hallazgo, fue remitido al Ministerio Publico, iniciándose el expediente CI-FSP/B/UI-B-3C/D/1761/09-2016.

De acuerdo a despachos informativos aparecidos en la prensa mexicana, el Servidor Público fue puesto a disposición del Ministerio Publico de la Fiscalía Central de Investigación para Servidores Públicos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, donde se dio inicio la Carpeta de Investigación CI-FSP/B/UI-B-3C/D/1761/09-2016 por el delito de OPERACIONES CON RECURSOS DE PROCEDENCIA ILÍCITA, ya que al momento de la revisión por parte del personal del Estado Mayor Policial, el hoy imputado no pudo comprobar la procedencia legitima del dinero.

Apabullada la reputación de Ricardo Monreal como jefe delegacional en Cuauhtémoc, en un intento de desesperación buscó el cobijo del paraguas de la impunidad al presumir demagógicamente que “no le iban hacer nada”, que ninguna otra autoridad superior tendría las agallas de herirlo políticamente, por lo que de manera presuntuosa recurrió al viejo truco del charlatanismo motivado por un falso juarismo.

“Me harán lo que el viento a Juárez”, remachó su afrenta ante los medios, actitud que se traduce en una vanidad, jactancia y de orgullo mirando a los demás con desprecio como si ellos fueran inferiores a él, es decir, estaba hablando de amenazas vedadas el Jefe de la Mafia en la Cuauhtémoc.

Dentro de ese sentido etimológico, la sociedad conoce de sobra por qué mucha gente, si se trata de políticos poderosos, retan diciendo “le hace lo que el viento a Juárez”. La frase igualmente significa: “Me da lo mismo”, “me tiene sin cuidado”, “no me interesa”, “no tiene importancia”. Todo lo que ocurre alrededor de la vida siempre ha tenido un histórico significado que se sustenta en hechos intangibles.

El escritor, editor, antropólogo, etnólogo e historiador mexicano Fernando Benítez repite la idea de un Juárez mísero pero feliz en Guelatao, al relatar la anécdota del “Viento y Juárez”, cuando una tarde un ventarrón sorprende a varios niños en medio de una barca en la laguna, quienes abandonan la embarcación y nadan hacia la orilla, excepto uno, Juárez desde luego, sólo Benito no abandonó la canoa y soportó la tormenta toda la noche en su frágil embarcación. A la mañana siguiente desembarcó sano y salvo, lo que dio lugar a un dicho usado hasta la fecha: “A mí me hizo lo que el viento a Juárez'”.

Don Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, el oaxaqueño más ilustre tiene como frase más célebre: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. La emblemática frase se suscribe con letras de oro en la parte central del frontispicio de la Cámara de Diputados.

Hay una frase más ya hecha costumbre, la cual dice: “Tú a mí me haces lo que el viento a Juárez”, la cual indica que la persona a la que se le dice, no podrá hacerle nada quedando en la completa impunidad.

Es lo que está viviendo Ricardo Monreal Ávila -su efecto dominó-, quien por más que pretenda soslayar la verdad, la autoridad también le revirará: “A mí lo que el viento a Monreal…” aplicándole toda la deontología jurídica.

Y no se trata de una venganza política, o que le estén construyendo un complot muy al estilo del Peje, sino el ejercicio del derecho, que es una de las profesiones más antiguas desde que los conflictos entre los hombres dejaron de resolverse por la fuerza; luego entonces, la dupla Monreal-De Antuñano deberá ceñirse a respetar el derecho.

Pero como obra humana, el derecho, con frecuencia, contiene leyes oscuras, contradictorias o fórmulas deficientes y por lo tanto, para tratar de superar esas deficiencias son necesarios los abogados y que pese a ello, si la dupla Monreal-De Antuñano presumen ser abogados -el primero dice ser Doctor en Derecho y el otro director jurídico que se supone debió cursar la carrera de Derecho-, la guerra de la docencia abogadística se pondrá más que interesante en tribunales.

La vocación del abogado es un tema muy importante el cual se aborda desde una perspectiva objetiva para que así se pueda entender desde el concepto de “Vocación” y posteriormente el concepto de “Abogado”.

Se entiende por abogado, que es aquella persona que cuenta con una cedula profesional que lo acredita como Licenciado en Derecho, que practica profesionalmente la defensa de las partes en juicio y a toda clase de procesos judiciales, interpretando la ley y aplicándola con un solo objetivo, el de hacer justicia.

Y en ese tenor, conforme a los hechos descritos, en la dupla Monreal-De Antuñano se revivirá aquel amargo y vergonzoso pasado del año 2001 cuando la dupla Andrés Manuel López Obrador-René Juvenal Bejarano Martínez, fue convocada a vivir un juicio sumario de procedencia ante el Congreso que promovió el desafuero del Peje; el primero fue por desacatar un mandato juridicial a las autoridades federales por el Caso del Predio El Encino; y el otro, por acciones de corrupción por extorsionar al empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, con millones de dólares. Pese a ello, el Peje tiene cuentas pendientes con la justicia pues obran más de 80 averiguaciones previas en la Procuraduría General de la República.

Los elementos de prueba están expuestos ante la opinión pública y en breve, el mismo Congreso de la Unión a través de su Cámara de Diputados, iniciará los trámites de ley para enjuiciar a la dupla Monreal-De Antuñano, porque los actos de corrupción deben ser castigados aun cuando sus actores traten de hacer manifestaciones burdas y retadoras “a mí lo que al viento a Juárez”.

Y aun cuando la frase siga siendo usada por generaciones en sentido figurado, no dejará de ser una expresión peyorativa; son como aquellos otros enunciados que han hecho cultura: “Se lo pasó por el Arco del Triunfo”, “le valió sorbete”, “le valió madre”, en fin…, pero en ocasiones, dependiendo su uso, puede caer en expresiones axiomáticas, donde los políticos poderosos se les permite todo, y consideran como un emblema más al Estado de Derecho en México, como un ornamento de las leyes que pueden pisotear en todo momento.

“Lamentablemente se ha perdió en buena parte el rigor académico y sobre todo el enfoque práctico y las exigencias éticas de la profesión del Derecho”, advirtió en su época el Jurista mexicano, Doctor en Derecho, José Castillo Larrañaga, quien fuera del ámbito académico ocupó diversos cargos en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. Por eso el Jefe de la Mafia en Cuauhtémoc seguirá gozando de patética impunidad, y haciendo manifestaciones jocosas: “Me harán lo que el viento a Juárez”.

Pero no para ahí, sino que su desafío es también político y de forma orgullosa dice que los ataques que ha recibido a raíz de la detención de su ahora ex director jurídico Pedro Pablo de Antuñano, forma parte de “un golpeteo (del PRD). Lo que pasa es que Morena sale arriba en las encuestas y, dentro de Morena, yo aparezco. Entonces, yo soy el adversario a vencer. No importa lo que haga”, puntualizó.[email protected]

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