José Luis Aguirre Huerta*

Nuestro querido Peje ofrece perdonar a los líderes de grupos delictivos relacionados con el alijo de estupefacientes, aquellos personajes quienes tienen sumido al país en una imparable ola de violencia.

El macuspano ofrece devolver al ejército a los cuarteles, y considerar la amnistía a los líderes de la mafia, pasando por alto que esa figura constituye un perdón legislativo, para aquellos sujetos que desplegaron conductas delictuales, con motivo de una lucha de naturaleza política, tal es el caso de los estudiantes de 1968 indultados por leyes promulgadas por los presidentes Echeverría y López Portillo y también la ley de amnistía al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, promulgada por el señor Fox, misma que dio origen al novísimo artículo 2º Constitucional .

Andrés Manuel López Obrador estando en Quintana Roo planteaba decretar una amnistía en los grupos en el poder y a la delincuencia organizada, expresando inadmisible “la ley del ojo por ojo”.

Cuan equivocado está, al mencionar que las penas objeto del derecho son el ojo por ojo para quienes delinquen, de ser así los Barones de la Mafia tendrían por suerte graves pérdidas de la vida, como fórmula de compensación al famoso ojo por ojo.

No es posible ofrecer la amnistía a quienes han violado gravemente Derechos Humanos, como el caso de Piedras Negras Coahuila en donde desaparecieron a 300 personas y salinizaron la tierra. En San Fernando Tamaulipas mataron a más de 150 inmigrantes centroamericanos, habiéndolos masacrado en un paraje solitario.

La lucha contra la delincuencia organizada, no constituye un panorama del ojo por ojo, simplemente no se puede extender un territorio de permisibilidad mediante el cual permee el desorden social bajando a los infiernos.

Sus manifestaciones son implicantes de un conjuro en la obtención de recursos financiaristas, para sus campañas por parte de los barones de la delincuencia organizada.  

El planteamiento del tabasqueño es una proclama desesperada de asociación con una elite de poder económico subterráneo, que ha corroído las estructuras del país.

Hace relevante su paso como presidente del PRI estatal, cuando tenía todo tipo de aliados que pasaban libremente por la frontera de Tabasco a Guatemala en los caminos selváticos de Tenosique.

Resulta emblemática su gestión en el gobierno en la Ciudad de México, cuando era más barato el alijo de drogas en los perímetros carcelarios, a la par de la proliferación en la venta y consumo de enervantes en las zonas de Polanco, bajo la protección de los jefes policiacos, conocidos como pitufos de la Secretaria de Seguridad Publica de esta Ciudad.

Bien Peje, bien, los caminos de la vida nos conducen por sorpresas, porque sorpresas tiene la vida.

*  Abogado de Profesión

Presidente de la Barra Interamericana de Derechos Humanos

Móvil: 55.22.61.65.25

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