Blas A. Buendía

 

Ciudad de México.- Estas son las sanguijuelas ratas que AMLO y su 4t supuestamente iban a combatir a través de diversas reformas, y ahora como gobierno, enseñaron el cobre pues son la base de un mal gobierno que se ha conducido con mentiras, dándole manga ancha a una bola de rateros que se escudan de ser como los de la izquierda neoliberal.

Es la contundente sentencia que cibernautas han externado en redes sociales, en  torno a los múltiples conflictos que arrastra el Sistema de Transporte Colectivo-Metro de la Ciudad de México, empresa desincorporada del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, en contubernio con el Sindicato Nacional de Trabajadores del STC, núcleo del centro de operaciones corruptibles y agencia de colocaciones y de esquiroles con gran apertura económica.

En un video que circula en la web (Corrupción del líder sindical del Metro Fernando Espino Arévalo), promovido por una compañía privada denominada #RuidoEnLaRed, desde el 2020-05-29 a partir de las 09:56.28 AM, con una duración de 03:02.53 minutos, revela las triquiñuelas del sempiterno y capo principal del sindicalismo capitalino, Fernando Espino Arévalo.

Desde 1978, Fernando  Espino Arévalo es el líder sindical de los trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo-Metro, lo que representa una colusión no solo entre sus delegados sindicales, sino hasta de los propios funcionarios del STC, en las diferentes administraciones públicas que ha visto desfilar.

La danza de los millones se registra puntualmente cada mes, toda vez que el sindicato desembolsa cuatro millones de pesos para pagar el sueldo de 191 personas, 15 de ellos, familiares comisionados de Espino para quienes se destinan 458 mil pesos. Entre ellos están su actual pareja, hijos, hermana, cuñadas, primos, sobrinos y ex esposas. Trece ocupan plazas con los dos niveles mejor pagados en el escalafón salarial.

Los familiares y amigos del líder sindical obtienen los salarios más altos a los que puede aspirar un trabajador de base, mientras que se dedican a actividades ajenas a la operación del Metro, como es el caso de los empleados comisionados a realizar labores dentro del Sindicato.

En el nivel 20, el más alto, aparece su hermana; en el siguiente nivel, el 14, están sus ex esposas, sus hijos, su sobrino y el propio Fernando, quien a través de uno de sus hijos (Fernando Espino García), tiene tratos secretos con “Andy”, hijo de Andrés Manuel López Obrador, de quien se presume que mensualmente pasa con la charola millonaria para recaudar recursos “quién sabe para quién”.

Hasta hace unos meses, el nivel 14 era el mejor remunerado, sin embargo, gracias a una negociación entre el sindicato y las autoridades del Metro, se compactaron 45 plazas para crear 20 con el grado nuevo: el número 20.

Los puestos recién creados se autorizaron con carácter de “extra urgente” el 22 de noviembre de 2018, tan solo dos semanas antes de que terminara la administración de Miguel Ángel Mancera y José Ramón Amieva, de quienes también se presume, ejecutaron un saqueo inaudito de las arcas en todos los niveles de gobierno.

Hasta el primer trimestre del 2020, 19 de las 20 plazas habían sido asignadas a familiares y trabajadores cercanos a Espino, todos comisionados a actividades dentro del sindicato.

Pero Espino no es el único con familiares a quienes les permite la práctica del nepotismo cobrando en la nómina del Sistema de Transporte Colectivo y trabajando para el sindicato, sino que cuenta no solo con golpeadores profesionales, sino personal deshonesto conocido como connotados esquiroles.

Entre los comisionados destacan, su garbancero, José de Jesús Pereznegrón Pereznegró, quien maneja las finanzas del gremio, y tiene al menos a ocho de sus parientes (en nómina), no obstante que la base trabajadora también lo ha calificado como “el títere” de Espino, para protegerlo de actos indebidos en la función pública del sindicato.

Las 200 personas que están en doble nómina, cobrando tanto del sindicato como en el STC, representan una carga financiera de 48 millones de pesos al año, cálculo que no incluye las prestaciones que gozan como ayuda para renta, prima vacacional, vales de despensa, aguinaldo de 42 días, fondo de ahorro y apoyo para comprar anteojos, entre otras.

En sus más de cuatro décadas como secretario general del Comité Ejecutivo del SNTSTC, Fernando Espino Arévalo, no ha estado exento de escándalos.

Si bien la ahora fiscalía General de Justicia-CDMX tiene apiladas e infinidad de Carpetas de Investigación abiertas que no han prescrito en contra de Fernando Espino Arévalo, también se le ha señalado de presuntamente desviar 20 millones de pesos que servirían para mejorar la sede del sindicato, de gastar dinero público para cubrir el salario de 14 boxeadores de hacer una fortuna millonaria con empresas que le trabajan al Metro y de hacer del STC una empresa familiar.

Paralelamente, Espino también ha hecho carrera política como diputado federal y local en CDMX por tres partidos diferentes: PRI, PVEM y Nueva Alianza que, pese a ello, por el momento no cuenta con la patente de corso que se radica con el fuero legislativamente constitucional, sino por el contrario, hace entrega de cuotas millonarias para evitar la promoción de cualquier litigio penal o civil.

En agosto de 2002, Espino boicoteó al gobierno de la capital que encabezaba el ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, suspendiendo el servicio de las líneas 9 y B del Metro.

El gobierno del tabasqueño intentó desaforarlo y demandarlo por el delito de Ataques a las Vías Generales de Comunicación, pero la denuncia no prosperó porque se concatenó con la otra acusación que el gobierno federal de ese entonces encabezado por el panista Vicente Fox Quesada, para proceder a su desafuero por el delito de despojo a particulares en el caso El Encino.

Más de una década después durante la campaña por la gubernatura del Estado de México, el líder sindical apoyó abiertamente a la entonces candidata de Morena, Delfina Gómez, ofreciendo el voto de sus agremiados que vivían en los municipios mexiquenses aledaños a la Ciudad de México.

Ahora, Fernando Espino Arévalo impulsa la creación de un nuevo partido político en la capital de la República, denominado Un Árbol por México, el cual no tiene una plataforma política propiamente definida, y si la hubiere, estaría basada en la plataforma del Revolucionario Institucional, partido al que sistemáticamente ha venido traicionando en todo momento.

El video en referencia fue perfeccionado por el periodista e investigación Saúl Hernández, quien en el pasado cuando prestaba sus servicios profesionales para Milenio Diario, fue despedido por haber hurgado en el caso de La Gran Estafa, cuya protagonista Rosario Robles Berlanga, hoy detenida por malversación de recursos públicos, siendo declarada “injustamente” una “presa política” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

 

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